Una radiografía del Mar Menor en tiempo real

Los investigadores Javier Gilabert y Francisco López Castejón, frente al Mar Menor. / UPCT

La Comunidad y la UPCT desarrollan el Servidor de Datos Científicos, una web de acceso público con todos los parámetros de calidad del agua

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Un monitoreo intuitivo, sencillo y con los datos básicos para saber, desde casa o el teléfono, cómo se encuentra el Mar Menor. Básicamente esto es lo que ofrece el Servidor de Datos Científicos que ha desarrollado la Universidad Politécnica de Cartagena por encargo de la Comunidad Autónoma, un proyecto aún en construcción pero que ya permite que nos hagamos una idea bastante precisa del estado de la laguna. Y de su evolución de un día a otro, si comparamos los mapas variables de calidad del agua.

El director general del Mar Menor, Antonio Luengo, y el profesor e investigador de la UPCT Javier Gilabert presentaron ayer la primera versión de esta nueva herramienta -más adelante será perfeccionada, en un proceso de afinamiento técnico que será continuo-, que ya ofrece información gráfica de los datos de transparencia, clorofila, irradiancia, oxígeno disuelto, salinidad, temperatura y turbidez.

«Cualquier persona que vaya o esté en el Mar Menor puede comprobar por sí misma que el estado del agua es muy diferente al del año pasado; es mucho mejor y los análisis que realiza Salud Pública indican que son excelentes para el baño. Con este servidor de datos científicos también se puede comprobar esta evolución con datos objetivos», asegura Antonio Luengo.

El apartado con mayor abundancia de datos es el relativo a la transparencia, «que ha pasado de alrededor de un metro el pasado agosto a más de tres y medio de media en este verano», asegura el Gobierno regional. Este parámetro se chequea gráficamente con diferentes colores sobre un mapa del Mar Menor: desde el rojo que ilustra su mal estado y falta de transparencia en agosto de 2016, hasta las tonalidades azules que marcan una mayor penetración de la luz en la columna de agua. «Esta mejora, además de en el aspecto del agua, también repercute en la recuperación del funcionamiento biológico y en el conjunto de organismos que pueblan el fondo marino», insiste Luengo.

Actualización permanente

Del mismo modo, todos los parámetros que repercuten en la calidad del agua del Mar Menor se van actualizando con las nuevas mediciones y se van incorporando más datos de las series históricas «para una mayor información del conjunto de los ciudadanos». Asimismo, se irán sumando imágenes de satélites y otras informaciones científicas relevantes para enriquecer la base de datos a disposición del público.

El Servidor de Datos Científicos también contará con un apartado específico para los miembros del Comité de Asesoramiento e investigadores, en el que se volcará la información y los estudios que se están generando en los 16 proyectos de investigación que se ejecutan este año, así como en los previstos hasta 2020 con una inversión del Gobierno regional que supera los 9 millones.

El servidor cumple con los estándares internacionales de calidad del Ocean Observatories Iniciative (OOI), así como de otros organismos como University Corporation for Atmospheric (and Earth) Research (UCAR- NSF, USA), Unidata y Open Geospacial Consortium (OGC), según la Consejería de Turismo, Cultura y Medio Ambiente.

El escaso intercambio con el Mediterráneo aceleró la 'sopa verde'

Aunque no es la única causa del problema, el intercambio de agua con el Mediterráneo tiene mucho que ver con el color verde del Mar Menor. Así lo constata el ya doctor por la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) Francisco López Castejón en su tesis ‘Caracterización de la hidrodinámica del Mar Menor y los flujos de intercambio con el Mediterráneo mediante datos in situ y modelado numérico’.

El trabajo, que ha dirigido el profesor Javier Gilabert y que es el primero en la Región que estudia exhaustivamente el sistema de corrientes en el Mar Menor, refleja que el mecanismo de intercambio de agua del Mar Menor en los meses de invierno es lo que hace que en verano se empiece la temporada con un agua más limpia y clara. «Eso el año pasado no ocurrió. Todos los nitratos que se vertieron de la agricultura se acumularon y se produjo un crecimiento del fitoplancton que le dio el color verde al agua», aseguran.

Sin embargo, este año afirman que la situación ha variado. Los episodios de fuertes vientos y cambios en la presión atmosférica del pasado invierno han producido en «muy poco tiempo» que se regenerara el agua de la laguna salada evitando ese aspecto turbio del año anterior.

Durante más de un año, se han registrado datos con doce instrumentos diferentes dentro de la laguna y se ha modelado dicha información numérica con un sistema denominado ROMS, que ha permitido entender los mecanismos de funcionamiento de las corrientes e intercambio de agua de la laguna.

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