La Policía multa con 3.000 euros a un vecino de Bullas por pintar una línea amarilla

Mateo, sobre la línea amarilla por la que le han multado./E. Botella
Mateo, sobre la línea amarilla por la que le han multado. / E. Botella

«Se han pasado veintisiete pueblos», se lamenta el afectado, que asegura que la raya no es obra suya a pesar de que mete un remolque por esa puerta

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Lleva dos décadas en la carretera haciendo portes y, como a muchos transportistas, «alguna vez me han multado». Pero ni juntando los importes de las sanciones que le han puesto en veinte años podría igualar la 'dolorosa' que le ha notificado la Policía Local de Bullas: 3.000 euros. «Se han pasado veintisiete pueblos», zanja Mateo, indignado. Y no es para menos; además, el agente firmante subraya que se trata de «una sanción sin reducción». Tendrá que abonar hasta el último euro, pues no se contempla el pronto pago. De momento ha contratado al letrado Francisco Valdés-Albistur Hellín para plantar cara a la sanción. «Tendría que ahorrar cinco meses para poder pagarla».

Mateo explica que su camión es la única fuente de ingresos en casa. «Hago portes de cubiertas de piscinas a Francia y mi mujer se turna conmigo como chófer. Yo no gano 3.000 euros al mes». En la multa, el policía local indica una supuesta infracción del Reglamento General de Circulación, referida a «instalar, retirar, trasladar, ocultar o modificar la señalización en una vía sin permiso y sin causa justificada». En el cuadro de observaciones concreta la infracción: «Instalación de una marca vial amarilla sin autorización».

La línea de los 3.000 euros, de unos cuatros metros de largo, se abre paso sobre los adoquines de la calle Huerta, delante de una puerta metálica por la que se accede al patio trasero de una casa de Mateo, en la calle San Segundo. Esa banda amarilla disuade a otros conductores de aparcar allí sus vehículos y aunque este vecino, de 49 años, reconoce que a veces mete por esa puerta un remolque, asegura que no hizo esa marca vial: «La Policía Local no tiene pruebas de que yo haya pintado esa línea». Tal fue el enfado que le invadió el 11 de agosto, cuando le notificaron la multa, que Mateo cogió su coche y una cámara de fotos para recorrerse en una tarde, todo el pueblo, retratando otros casos similares.

«Tomé 25 fotografías de una decena de calles con línea amarilla en el casco antiguo y la zona nueva». Esto es, retrató inmuebles que supuestamente no tienen vado, pero que cuentan con una marca que invita a no estacionar. «Tengo ya una edad que no me dedico a ser un delincuente. Esta multa es anormal».

Enemistad con el agente

Las imágenes serán incluidas en el recurso contra la sanción que planteará su abogado antes de que el plazo legal acabe (20 de noviembre). Mateo asegura que la multa es fruto de la «mala relación» que mantiene con el agente que firma la sanción, debido a un asunto de la pasada legislatura. «La Policía Local se empeñó en que dejase de aparcar mi camión en el solar del Museo del Vino, cuando todo el mundo estacionaba allí».

Este vecino se llevó su camión, pero los turismos seguían aparcando en el solar. Y para demostrar que no se aplicaba la misma vara de medir, grabó imágenes de agentes pasando por la zona sin tomar medidas. Las pruebas las llevó a la alcaldía y le permitieron volver a estacionar. En aquellos vídeos aparecía el agente que ahora firma la multa, lo que lleva a sospechar a Mateo que «no actúa de buena fe».

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