«No podemos seguir con los cortes de agua potable»

Ramón, a las puertas de su casa, abre la llave de paso./j. a. moreno
Ramón, a las puertas de su casa, abre la llave de paso. / j. a. moreno

Más de 700 vecinos sufren problemas con el suministro; en menos de un mes comienzan las obras para la instalación de una nueva tubería

JESÚS YELO

Más de 700 vecinos de Ulea se quejan de los continuos cortes de agua que llevan sufriendo desde hace meses. El último se produjo hace unos días. «Estuvimos más de 24 horas sin agua. Además, cuando abrimos los grifos el agua potable llega prácticamente sin presión», denuncia Ramón García Jiménez, que reside al principio del paraje de Cuesta Blanca junto a su mujer, Fina Carrillo. Este matrimonio es uno de los más afectados por los cortes de suministro: «Muchas veces nos vemos obligados a llamar a Acciona, a la policía y al propio alcalde para comunicarles que otra vez se ha roto la tubería. No podemos seguir así», se quejan.

Las denuncias de los vecinos han propiciado que tanto el Gobierno regional como el Ayuntamiento intenten poner fin a este calvario. El consejero de Agricultura, Agua y Ganadería, Miguel Ángel del Amor, anunció hace unos días que su departamento financiará la instalación de una nueva línea de agua potable en el campo de Ulea, por un importe cercano a los 98.000 euros.

La obras de instalación de este nuevo conducto comenzarán en menos de un mes. Los vecinos aparcarán en los próximos meses, de manera definitiva, el descontento general, las molestias y las preocupaciones que vienen arrastrando a costa de las roturas de la actual tubería, «que tiene unos 40 años y que cada dos por tres sufre roturas, que padecemos en nuestras propias carnes», lamentan los residentes de las zonas de campo de Ulea. «No hay derecho a que sigamos así. Queremos que se ponga en marcha cuanto antes la nueva tubería», añaden.

La nueva línea de agua potable dará servicio a todo el campo de Ulea, en especial a los residentes en Cuesta Blanca y Los Pelegrines, y sus beneficiarios serán los dueños de casas rurales, los vecinos que tienen allí su segunda residencia, los establecimientos hosteleros, los agricultores que poseen fincas agrícolas y hasta la planta de basura que se ubica en esa zona.

Un portavoz de la empresa Acciona, concesionaria del servicio de agua, confirma que «se eliminará la tubería de fibrocemento de 80 milímetros de diámetro y que está catalogada como material cancerígeno. En su lugar se instalará una de 140 milímetros y otra de 110, ambas de polietileno».

El conducto transcurrirá por la carretera local A-8. Se da el caso de que cuando se producen estas roturas, Acciona se ve obligada a atravesar varias parcelas y tiene que pedir permiso a los propietarios para acceder a las mismas y solucionar el problema del corte de agua. La nueva línea de agua potable tendrá una longitud aproximada de 3,8 kilómetros y dejará de transcurrir por fincas privadas y en algunos tramos por monte público, explican fuentes municipales.

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