La uva de mesa se convierte en el 'maná' agrícola del Bajo Guadalentín

El alcalde de Alhama (4i) muestra la uva expuesta al expresidente de la CHS José Salvador Fuentes Zorita (3d) y a otros asistentes a la feria./P. E.
El alcalde de Alhama (4i) muestra la uva expuesta al expresidente de la CHS José Salvador Fuentes Zorita (3d) y a otros asistentes a la feria. / P. E.

Alhama clausura su tradicional feria, centrada en un sector que produce 150 millones de kilos al año, la mayor parte con destino a la exportación

PACO ESPADASALHAMA DE MURCIA

La uva de mesa reina cada vez más a las faldas de Sierra Espuña. Las fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario, celebradas estos días en Alhama de Murcia, echaron ayer el cierre con la clausura de la Exposición de Uva de Mesa y Productos Agrarios del Bajo Guadalentín, una nueva edición de esta feria decana de los productos del campo. Una cita que pone en valor a esta fruta convertida en el 'maná' del agrario de la comarca del Bajo Guadalentín. Unas tierras en las que se cultivan cerca de 150 millones de kilos de uva al año.

Allá por 1969 aparecía ya en el programa de feria local un concurso de uvas, heredero de esta exposición que cientos de personas han visitado desde el pasado miércoles en la Casa de Cultura. Fue a finales de los míticos años 60 cuando la entonces Agencia de Extensión Agraria organizaba concursos para jóvenes relacionados con los parrales, saliendo de ahí la idea de hacer una muestra en la que se presentarían los mejores racimos de aquel tiempo, ya que las variedades actuales han evolucionado de gran manera.

Hace medio siglo dominaban clases como Napoleón, Domingas, Italianas y Ohanes, aunque hoy en día las que priman son las que no tienen pepitas, a pesar de que algunas se resisten a desaparecer, como es el caso de la Red Globe, muy demandada por la calidad y el tamaño de su grano. Variedades que se exportan a países como Francia, Alemania, Reino Unido y todo el norte de Europa, además de Estados Unidos, Canadá y Sudáfrica, entre otros, todo a través de grandes cadenas de alimentación asentadas en dichos mercados. El Ciruelo es una de esas empresas familiares de Alhama que ha crecido y evolucionado al mismo ritmo que las uvas. Emplea en temporada alta a unas 3.000 personas, y 800 en temporada baja, alcanzando una facturación de 100 millones de euros anuales, «pero en nuestro horizonte está la previsión de crecer hasta los 140 millones, de aquí a 2022», afirma José Velasco, administrador de la firma. Esta mercantil apuesta también por acciones especiales como es el envasado de paquetes de doce uvas destinadas a la Nochevieja.

Solo El Ciruelo emplea a 3.000 personas durante los meses de la temporada altaLa sequía mantiene en vilo a los agricultores, que depositan sus esperanzas en las lluvias del otoño para salvar los parrales

Además de El Ciruelo, en Alhama se encuentra la finca El Murtal, de la empresa que ahora se denomina Cerón Fruit, donde se ubican sus nuevas instalaciones sobre una superficie de 8.000 metros cuadrados. Uno de los hermanos Cerón, Francisco, indica que el precio de la uva que se paga ahora es el mismo que hace 30 años, «la diferencia es que ahora hemos reajustado los costes». La diferencia está en el salto internacional, ya que «en España se vende menos frente a los países de ultramar», resalta. «Ahora embarcas la uva y puede durar en un barco 30 días, llegando a su destino como recién cortada», puntualiza.

Otras cooperativas alhameñas que trabajan este producto son Fruamo y Las Cabezuelas, que son las dos que más uva ecológica producen en la Región. Precisamente, en estos días de octubre la temporada se encuentra en su recta final, subraya David Cánovas, técnico de la empresa Agrotaw. Aunque aclara que «la temporada comienza el 9 de junio (Día de la Región) y finaliza en Nochevieja».

En cuanto al municipio vecino de Totana, cuenta con otra empresa de referencia Moyca -motor de la economía local-, ya que en temporada alta da trabajo a 8.000 personas. Se trata de una sociedad inmersa en mejoras constantes. Así, cuenta con plantaciones hasta en Argentina, con el fin de abastecer a sus clientes durante todo el año. Su facturación en 2016 alcanzó los 100 millones .

Variedades sin pepitas

Las nuevas variedades sin pepita tampoco han parado de evolucionar. Son los ejemplos de Sable, Candy Dreams, Concord, Candy Hearts, Candy Snaps, Sweet Néctar, Cotton Candy y Crunch, entre otras, por las que se pagan derechos de patentes en los mercados. Otras, en cambio, como la Crinson ya está exenta de esos 'royalties', y se siguen cultivando, aunque a una menor escala.

Aledo y Librilla también son productoras de uva de mesa; de hecho han mostrado sus delicias durante la exposición de la feria. Una cita donde, además de uvas, han adquirido protagonismo las flores, calabazas, hortalizas, cítricos y un sinfín de productos que se cultivan en la comarca.

Miguel Vas, propietario de un parral, admite que «la uva se paga bien, pero si le quitas todos los costes, desde la poda a los tratamientos, te queda el jornal solamente». Mientras, Cánovas hace especial hincapié en los inconvenientes meteorológicos de este otoño seco. «Las nieblas de las mañanas son malas para el grano», dice.

Otra cuestión es saber qué futuro tienen por delante estos 'granos de oro' en este entorno de Sierra Espuña, ante el grave problema de la falta de agua. De hecho, desde la Comunidad de Regantes se han visto obligados ya a cerrar el grifo a los agricultores ante la falta de recursos del Trasvase. Así que ahora solo pueden regar con aguas propias como antaño. Solo queda mirar al cielo y esperar a las ansiadas lluvias para lograr que se salven los parrales.

Fotos

Vídeos