La Manga Club tendrá el primer residencial comunitario para mayores de la Región

Margarete Hellings explica el proyecto de 'cohousing' a los asistentes ayer en La Manga Club./Antonio Gil / AGM
Margarete Hellings explica el proyecto de 'cohousing' a los asistentes ayer en La Manga Club. / Antonio Gil / AGM

Los propietarios del complejo, que empezará a construirse en 2019, compartirán piscinas, servicio médico, actividades y 'catering'

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Una nueva forma de vida en comunidad se abre paso en la Región después de proliferar por Europa y en otras provincias españolas. Dentro de dos años comenzará a cobrar forma real en La Manga Club el primer recinto murciano de 'cohousing' (residencial comunitario) que, con el nombre de La Manzana, propone la creación de una cooperativa habitacional para mayores con alto poder adquisitivo.

El diseño, que ha ideado el arquitecto Pedro Martín, del estudio madrileño ArteFacto, apuesta por unos apartamentos de hasta 225 metros cuadrados para residentes que compartirán los gastos de unos servicios comunitarios que les ayuden a mantener una alta calidad de vida en los años de retiro, como la limpieza y la lavandería, un 'catering' a domicilio y atención médica y de fisioterapia.

«La economía colaborativa se ha implantado en el mundo y será el futuro, no solo porque cuando sea mayor no podré tener una piscina cubierta y otra al aire libre para mí solo y muchas otras cosas, sino porque los recursos compartidos son menos derrochados», explica el arquitecto, que ya cuenta con experiencia en viviendas en cooperativa.

La Manzana

En el paraje de Las Acacias, dentro de la urbanización exclusiva de La Manga Club, se levantará La Manzana, con calles provistas con locales para hacer talleres, una biblioteca, salón de actos, salas de juegos y gimnasio. Será la primera de las urbanizaciones de 'cohousing' en el litoral murciano, ya que, posteriormente, están planificados otros dos, uno en Mar de Cristal -con precios más accesibles- a pocos metros del Mar Menor, y otro en Los Nietos, donde el proyecto espera ejercer una influencia positiva en la economía local.

El diseño prevé «calles para que la vida entre al recinto, que confluirán en una plaza, algo tan mediterráneo, con restaurante para comer, cenar y charlar al sol y entre plantas», explica Martín, quien se muestra partidario de que «los mayores puedan participar en la comunidad, aportando su conocimiento y experiencia».

En los 8.100 metros cuadrados construidos, la accesibilidad será total para facilitar la vida de los mayores que tengan problemas de movilidad o se desplacen en sillas de ruedas.

Los espacios libres estarán compartidos por la piscina al aire libre -habrá otra cubierta-, los huertos urbanos, la zona de barbacoa y de juegos y jardines. El arquitecto ha añadido además «alrededor del edificio un remedo de campo muy cercano a la naturaleza para pasear bordeando los huertos, con zonas de sombra para compartir una comida, muy al estilo de vida mediterráneo».

La previsión de sistemas de energía alternativas se adelanta a la necesidad de autoabastecerse y de controlar el gasto de recursos. «Vivir en comunidad es más barato», afirma el arquitecto. El estilo de vida 'cohousing' se completa con un aparcamiento subterráneo, que sin embargo cede parte del espacio para los 'buggies' que suelen utilizar para recorrer los cercanos campos de golf y para los vehículos eléctricos, que estarán disponibles para que los residentes puedan desplazarse a Cartagena o los pueblos del entorno.

Para la agente de Quality Homes, que comercializa los apartamentos -en propiedad vitalicia o arrendamiento-, Margarete Hellings, «la mayoría de los interesados son parejas inglesas o alemanas, también españoles que se sienten más vulnerables con la edad, necesitan servicios más cercanos y habituales, y sienten que no quieren regresar a sus ciudades, ni siquiera las personas que enviudan, sino que prefieren quedarse aquí, donde eligieron envejecer». No será una residencia de ancianos ni un gueto senior de lujo, prometen los impulsores. «La vida tiene que entrar y salir por sus calles», explica el arquitecto. Para acoger a los visitantes, ha incorporado unas estancias de invitados para amigos y familiares.

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