Un juzgado dice que los servicios de tres mujeres en un club de alterne de Mula constituyen una relación laboral

La sentencia señala que la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Murcia levantó un acta de inspección en octubre de 2014 al comprobar que no habían sido dadas de alta

EFEMurcia

Los servicios prestados por tres mujeres en un club de alterne ubicado en el municipio de Mula constituyen una relación laboral, según la sentencia dictada por un Juzgado de lo Social que confirma la multa de 12.190 euros impuesta a la empresa por no haber dado de alta a tres de ellas, naturales de Rumanía.

La sentencia señala que la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Murcia levantó un acta de inspección en octubre de 2014 al comprobar que estas tres mujeres no habían sido dadas de alta.

Esa situación fue descubierta durante la visita de inspección que los funcionarios, junto con agentes de la Guardia Civil, hicieron a las instalaciones, conocidas como Club El Quijote.

El expediente concluyó con la imposición de la multa a su responsable, Elena G.S., al no haber demostrado esta que hubiera procedido a dar de alta en la Seguridad Social a las tres ciudadanas rumanas.

Afirma la sentencia que "queda patente que, pese a tener la apariencia legal de ser un establecimiento hostelero, se trata, en realidad, de un club de alterne". Y añade que la relación de aquellas con la empresa "es, inequívocamente, laboral y por cuenta ajena".

La sentencia comenta, por otra parte, que "precisamente la actividad de 'alterne' se caracteriza por la especial habilidad o cualidad de las trabajadoras en captar la clientela, de ahí que gocen de libertad en cuanto a las ropas y atuendo elegidos, pero ello no implica que la prestación de sus servicios no sea dependiente y que actúen de forma autónoma".

El Juzgado de lo Social indica también que "las alternadoras cobran una retribución a comisión, pero también cobra el empresario, cuyos beneficios son mayores en proporción al mayor número de clientes captados, que se incrementa precisamente por el aliciente que los servicios prestados por aquellas supone para los clientes que acuden al local".

La sentencia recoge igualmente que estas trabajadoras recibían una comisión del cincuenta por ciento de cada consumición a la que eran invitadas por los clientes, "que venía establecido y decidido por la propia empresa".

La resolución judicial concluye con la desestimación del recurso que la empresaria presentó para que se anulara la multa que le había sido impuesta.

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