El juez anula un acuerdo municipal y da la razón a un vecino que sufre los ruidos de un almacén de frutas

La nave de la empresa en la avenida Antonete Gálvez.
La nave de la empresa en la avenida Antonete Gálvez. / LV

La sentencia declara nula la autorización del segundo muelle de Buendía S.A, así como las medidas correctoras aprobadas para las instalaciones

ANDRÉS CAMPOYARCHENA

El almacén de Frutas Buendía S. A., en pleno centro urbano de Archena, vuelve a estar en el centro de la polémica. Los vecinos llevan años exigiendo que sus instalaciones sean trasladadas a las afueras ante las molestias por los ruidos y el trasiego de camiones hasta altas horas de la noche.

Una sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº2 de Murcia declara la nulidad de las resoluciones administrativas del acuerdo tomado por la Junta Municipal de Gobierno, el 24 de julio de 2015, por el cual se procedía a la aprobación del expediente de medidas correctoras de la mercantil, así como la autorización provisional, y en precario, del segundo muelle de carga y descarga, por ser contrarias a derecho.

Así, es impugnado dicho acto administrativo ante una demanda interpuesta por José Ramón García Ayala, cuyos padres viven en la vivienda contigua a la nave de la empresa, en la avenida Antonete Gálvez.

El demandante denuncia las molestias que tiene que soportar su padre, con cuidados paliativos

El fundamento de la sentencia se basa en que la licencia concedida por resolución de la alcaldía, para la manipulación de productos hortofrutícolas en dicho almacén -con fecha de 24 de septiembre de 1998-, según las normas subsidiarias vigentes en ese momento, establecía que la actividad quedaba en situación legal de «fuera de ordenación», al no ser compatible el uso de la parcela con la actividad industrial, por estar calificado en su mayor parte como suelo residencial.

Sin embargo, con posterioridad se produjo una ampliación, ejecutando un segundo muelle de carga junto al primero, también sin licencia, resultando ilegalizable por esta razón. De hecho, se abrió expediente de disciplina urbanística que fue sancionado económicamente con una multa de 8.545,77 euros. Cantidad económica que fue satisfecha por la mercantil, al tiempo que presentó un proyecto técnico pretendiendo legalizar ese nuevo muelle. Una petición que fue denegada por acuerdo de la Junta Gobierno el 10 de enero de 2014.

Aunque, finalmente, se produce un acuerdo de la Junta Municipal de Gobierno, en julio de 2015, por el que este órgano municipal procedió a la aprobación del expediente, que ahora ha sido anulado con la reciente sentencia del pasado 4 de julio.

Frutas Buendía S.A., ubicada en una de las calles principales de la localidad -en el momento de su instalación no existía el polígono industrial- es una mercantil con una larga trayectoria familiar, en la que han trabajado una gran cantidad de archeneros. En la actualidad, cuenta con varias decenas de empleados en el almacén y otras tantas personas dedicadas a la recolección de las producciones en el campo, principalmente limones. Además, desarrolla una importante labor socioeconómica en la localidad. No obstante, eso no la ha librado de un campaña masiva de recogida de firmas entre el vecindario para exigirle un cambio de ubicación.

Y es que la evolución y el desarrollo urbanístico del municipio han convertido la calle donde se ubica la empresa, en uno de los viales más importantes y con más tráfico rodado, ya que es la arteria que conecta el centro con la circunvalación, las carreteras de Mula y Villanueva, y los accesos al balneario, además de que en ella están instalados varios supermercados, bancos, restaurantes y comercios, aparte de que los eventos festeros más importantes se celebran allí.

Como consecuencia de ello, la actividad de la nave, con entrada y salida constante de camiones, así como el auge del tráfico en el vial, genera numerosos atascos de tráfico, inseguridad, ruidos y molestias para los residentes en la zona, como en el caso del vecino demandante, José Ramón García Ayala. Este denuncia que los camiones «entran y salen de la factoría con una frecuencia pasmosa, operando de sol a sol los siete días de la semana, con estacionamientos peligrosos y continuos cortes de tráfico, generando molestos ruidos».

Y pone como ejemplo lo que se vive en el domicilio en el que se encuentra su padre, que en estos momento está «con cuidados paliativos, convaleciente de una larga y penosa enfermedad, por lo que pedimos que tengan en cuenta esta situación», tras haber interpuesto ya numerosas quejas, «pero todo sigue igual».

El problema, tal como está la situación, no es fácil de resolver, porque por una parte la empresa genera empleo, mientras que por otra acarrea contaminación acústica y problemas de tráfico. El propietario de la firma, Santiago Buendía, asegura que «estamos haciendo gestiones desde hace tiempo con el Ayuntamiento para buscar una solución». Por su parte, los vecinos apoyan que se ofrezcan ayudas para que se instale en una de las nuevas zonas industriales, de manera que siga con su actividad y desaparezcan los problemas.

Algunos residentes advierten de que, «dada la situación tan céntrica y estratégica de las instalaciones, el local actual se podría reutilizar como galería comercial o actividad similar, menos molesta para los vecinos. Compensaría el gasto del traslado de la firma a un lugar de uso industrial, ya que el problema se puede complicar aún más en el futuro, al aumentar la densidad de tráfico, cuando se desarrolle la unidad urbanística de actuación de 'La Morra Norte', colindante con esta zona».

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