El 'infierno de Crest'

María Teresa, junto a su marido, mostrando una caja de Lixiana, el medicamento que no le financia la Seguridad Social.
/J. A. Moreno
María Teresa, junto a su marido, mostrando una caja de Lixiana, el medicamento que no le financia la Seguridad Social. / J. A. Moreno

Una pensionista batalla con Sanidad para que le financie un fármaco de 85 euros que necesita por su enfermedad

JESÚS YELO ABARÁN

Con solo 46 años, María Teresa Ibáñez Salar es pensionista desde hace más de dos décadas, por culpa del Síndrome de Crest. «Me casé estando enferma», lamenta por los efectos que ha tenido esta enfermedad rara y reumática, propensa a los trombos por la mala circulación, y que ha condicionado la vida de esta vecina de Abarán. El calvario no termina aquí, ya que Sanidad se niega a financiarle un medicamento que le cuesta al mes 85 euros. «Solo quiero que la Seguridad Social me lo financie».

El motivo de esta petición se debe a que la enfermedad impide a María Teresa contar con un salario porque no puede trabajar, ya que en 2004 le amputaron por gangrena un dedo del pie izquierdo; a principios de 2017 sufrió un trombo en la pierna derecha y también tiene problemas en la punta de los dedos de la mano por la mala circulación. Hasta ahora venía tomando Sintrom, pero dejó de hacerle efecto, y en julio de 2017 el Servicio de Hematología del Hospital Lorenzo Guirao de Cieza, le sustituyó este tratamiento por Lixiana. Su coste, de 85 euros, es un lastre para la economía familiar: «Mi marido es agricultor y lleva varios meses de baja por una lesión en un hombro».

El doctor Santiago Nieto, hematólogo de María Teresa, consciente de la situación que vive su paciente, está luchando para que le paguen la medicación. De hecho, ha mantenido varias reuniones con inspectores de Sanidad, «pero sin resultado positivo». Cada vez que esta abaranera le manda la receta a la Inspección de Sanidad no se la visan. Directamente se la devuelven.

«La Administración me dijo que como el trombo no me dio en la cabeza o en el pulmón, no tenía derecho al no cumplir unos parámetros», resume con impotencia. Desde la Consejería de Salud zanjan que «estando indicado este medicamento, el Ministerio de Sanidad decidió no financiarlo». De forma que a este vecina le tocará seguir pagando de su bolsillo el tratamiento y seguir sufriendo el 'infierno de Crest'.

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