«¡Los cuartos; si te mueves te mato!»

Robo en agosto a una gasolinera de Casillas./
Robo en agosto a una gasolinera de Casillas.

Juzgados de Molina, San Javier y Murcia tienen abiertas diligencias contra la 'banda de los moteros' por una veintena de supuestos atracos

JORGE GARCÍA BADÍAMURCIA

Fueron capaces de aprovechar el chapuzón que se dio un amigo con el que estaban pasando el día en la playa de Los Narejos, para quitarle su Renault Scenic y plantarse en unos minutos en la gasolinera de la avenida de Balsicas de San Javier y ponerle un cuchillo en el cuello a un empleado. «¡Dame el dinero, basta ya de tanta tontería; los cuartos, los cuartos, como te muevas te mato!» El sumario de la investigación de la 'banda de los moteros' recoge que se hicieron con un botín de 468 euros y que este robo se perpetró a las 16.15 de la tarde del 24 de mayo, solo doce horas después de haber asaltado de madrugada, a punta de pistola, un bar de Casillas. «¡Danos el dinero o te pegamos un tiro!», les espetaron a una camarera y al dueño de ese local, del que se llevaron 500 euros.

Tal era su voracidad delictiva que contra este grupo, de momento, se mantienen abiertas diligencias en juzgados de Murcia, San Javier y Molina de Segura por una veintena de supuestos atracos en salones de juego, restaurantes, bares y gasolineras molinenses, sanjaviereños y de pedanías murcianas, además de una decena de presuntos robos de turismos, furgonetas y motocicletas, entre Santomera y El Esparragal.

El Grupo de Delitos contra las Personas (UDEV-1) de la Policía Nacional y el Equipo de Policía Judicial de Beniel de la Guardia Civil venían tras la pista de unos atracadores que ocultaban su identidad empleando «elementos de disfraz», tales como cascos moteros y bragas. Pero en una cafetería de Llano de Brujas la impulsividad de la que a veces hacía gala la banda, llevó a dos de sus supuestos miembros a contar que eran los autores del robo del bar de Casillas y uno de los clientes del local solo tardó una semana en acudir a la Comisaría de San Andrés para largarlo todo. De forma que los investigadores pusieron por fin rostro a cuatro sospechosos, entre ellos, B.V.M., con 11 arrestos a sus espaldas, y a su novia, sin antecedentes.

Se les acusa del supuesto robo de una decena de motocicletas, turismos y furgonetas en Santomera y El Esparragal

La investigación dio un salto fijando un dispositivo de vigilancia sobre los cuatro sospechosos, que incluía pinchazos telefónicos. Fruto de este seguimiento, se descartó a dos de los cuatro objetivos iniciales, pero se incluyó como posibles miembros de la 'banda de los moteros' a J.A.M., detenido 16 veces y que ha estado entre rejas 9 años y 18 meses. También ficharon a su mujer, arrestada tres veces. La pareja mantenía un contacto fluido con B.V.M. y su novia, y los investigadores comprobaron que ninguno de los cuatro tiene «ningún tipo de empleo». Tampoco les hacía falta, ya que en el supuesto palo a una gasolinera de Alquerías, se embolsaron 7.804 euros.

Una de las conclusiones que se extrae de las escuchas que fueron practicadas, es que no podían aguantar mucho tiempo sin dar un palo.

- Acho, pero yo quiero ir a hacer algo por ahí (J.A.M.)

- Cago en Dios, hay que ver algo. Si yo también estoy deseando, me cago en 'diole'. Que carguemos endorfinas (B.V.M.)

Durante el seguimiento al que se vieron sometidos durante 22 días, los investigadores determinaron su 'modus operandi'. «Utilizan armas de fuego y armas blancas con el consiguiente riesgo para la ciudadanía que ello conlleva». Valga como ejemplo cuando un miembro de la banda entró a un salón de juegos de Santomera y le dijo a un cliente y a un trabajador, «darme todo el dinero que llevéis que os pego un tiro». Como ninguno reaccionó, golpeó al empleado en el pecho con el cañón del arma.

El atracador salió a la carrera con 680 euros y se subió de copiloto en una moto de gran cilindrada. En las imágenes de las cámaras de seguridad se aprecia que ambos iban con casco y que uno era de color negro, con un logotipo en la parte frontal, como el empleado en otros golpes en gasolineras de Santomera y Ronda de Levante (Murcia). «Para el desplazamiento y posteriores huidas, utilizan motocicletas en la mayor parte de los hechos o turismos, previamente sustraídos». De hecho, en la vigilancia del 1 de agosto los agentes que les siguieron por las urbanizaciones de El Esparragal detallan que «mientras pasean por las inmediaciones de ese lugar, seleccionan los vehículos óptimos para ser sustraídos».

También certificaron que los robos de los vehículos los hacían días antes de perpetrar los atracos y que incluso alardeaban de ello cuando se trataba de motocicletas de gran cilindrada, como una Suzuki GS-500 que robaron frente al hotel Agalia de Murcia. En una de las actas de seguimiento de los sospechosos, B.V.M. y J.A.M., los agentes detallan que «cogen la moto en dirección El Esparragal, por la nacional a gran velocidad y haciendo caso omiso de la señalización vertical de la vía o rebasando semáforos en fase roja». Tras la dosis de adrenalina se detienen en un pub de El Esparragal «en actitud de mostrar la motocicleta a diversos individuos».

Quemaban los vehículos

Después de cada golpe hacían desaparecer a las bravas los vehículos sustraídos. Fue el caso de la Fiat Ulysse que se llevaron 'prestada' de la calle Miguel Ángel Blanco de Santomera y que la Policía Local de Murcia encontró ardiendo el 6 de junio, en la Vereda de Zapatas de Llano de Brujas, solo unas horas después del atraco a la gasolinera de la avenida de la Industria de Molina de Segura.

En este golpe (648 euros) se puso de manifiesto el presunto rol de 'chófer' de las respectivas novias de los atracadores. Las cámaras de seguridad de una vivienda de la calle Paraje del Niño de Molina grabaron una furgoneta Fiat Ulisse, «conducida por una mujer», de la que se baja un hombre y se dirige a la gasolinera, mientras «dicho vehículo se mueve sin marcharse del lugar, siempre con la puerta abierta». En el vídeo, se observa cómo minutos después el hombre «regresa corriendo al vehículo».

Las cámaras de una estación de servicio de Casillas también inmortalizaron el atraco del 28 de agosto. En las imágenes en poder de este diario se observa cómo un motorista se aproxima a pie a un empleado y lo aborda por la espalda, poniéndole un cuchillo en el costado. Acto seguido, lo arrastra como rehén dentro de la tienda y le pide a la otra trabajadora que saque el dinero de la caja (525 euros). Fuera le espera un compinche, con una moto de gran cilindrada, con la que huyen a toda velocidad.

La Guardia Civil de Santomera trató de interceptarlos, cortándoles el paso con un coche patrulla, pero se jugaron la vida metiéndose entre el coche y un azarbe del Carril Torrijos. Su suerte se acabó el 2 de septiembre, tras desplumar una marisquería del murciano barrio de La Flota.

Una testigo alertó a la Policía Local del robo y varias patrullas persiguieron hasta la Vereda de Muñoz a los dos ocupantes de una moto. Allí, a la desesperada, los atracadores lanzaron la motocicleta al agua y trataron de proseguir su huida a pie, obligando a los agentes a realizar dos disparos. B.V.M. fue detenido en esa vereda, mientras que su compinche logró escapar. Días después, J.A.M. y las parejas de ambos sospechosos acabaron cayendo.

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