Comerciantes y hosteleros de Los Alcázares aprenden primeros auxilios para socorrer a los turistas

Sergio Gil pone el pulsioxímetro a Carrasco, junto al alcalde. / A. S.
Sergio Gil pone el pulsioxímetro a Carrasco, junto al alcalde. / A. S.

Protección Civil incorpora nuevos uniformes, material y vehículos tras las pérdidas por las riadas

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Los comerciantes y el personal de los restaurantes y bares de Los Alcázares sabrán cómo reaccionar ante una incidencia sanitaria padecida por un cliente. El Plan de Formación de Protección Civil para este año prevé organizar cursos de primeros auxilios para los trabajadores de las tiendas y locales de hostelería con el fin de mejorar la calidad de los servicios turísticos. «Tenemos una de las unidades de Protección Civil más rápidas de la Región, que asisten en escasos minutos en el lugar del incidente, pero como en salvar vidas los segundos cuentan, queremos que los comerciantes estén preparados», explica el alcalde, Anastasio Bastida, quien anima a los empresarios locales y al personal que atiende al público a formarse en primeros auxilios para socorrer a cualquier cliente ante un posible desvanecimiento, un atragantamiento o un impacto.

Una formación más rigurosa recibirán los 20 nuevos voluntarios de Protección Civil, que se suman a los cien ya en activo. Para velar por la seguridad de la población, aprenderán en los próximos meses cómo desplegar planes de emergencia, actuaciones ante incendios, tareas de operadores de mando y control y primeros auxilios, entre otras funciones más relacionadas con necesidades locales, como el socorrismo acuático y las actuaciones ante inundaciones. No serán los únicos en aprender a reaccionar ante una emergencia. Las amas de casa recibirán cursos de primeros auxilios y de incidencias en el hogar, al igual que los escolares y los miembros de clubes y asociaciones deportivas con un fin común: reducir riesgos ante una emergencia.

La plantilla de 25 profesionales de Protección Civil «atendió unas 50 incidencias al día en 2017 y deben tener la mejor preparación y el mejor material», señaló Bastida. El Ayuntamiento ha invertido más de 16.000 euros en el nuevo vestuario del personal y el material necesario para atender a los usuarios, desde tijeras para cortar la ropa y acceder a las heridas para una cura de urgencia, hasta un pulsioxímetro para medir la saturación de oxígeno en sangre. «Perdimos mucho material en las inundaciones y había que reponerlo», explica el concejal de Seguridad, Nicolás Ruiz.

En las próximas semanas, se incorporará un vehículo -se perdieron dos en las riadas-, aportado por la Comunidad Autónoma, y una moto acuática, financiada por el Ayuntamiento. «Por desgracia, los profesionales de Protección Civil tuvieron que demostrar su aptitud en fechas aún recientes, ya que el impacto de las inundaciones aún nos dura», señaló el director general de Seguridad Ciudadana y Emergencias, José Ramón Carrasco. No han olvidado los más de dos metros de nivel que el agua alcanzó en algunas calles en diciembre de 2016, cuando el Vamtac (vehículo de alta movilidad táctica), el único de la Región, con sus 1,90 metros de alto, se vio sumergido hasta el techo. «Fue el único que pudo llegar a ciertas zonas inundadas y nos permitió salvar a 30 personas en situación extrema», explica Juan Francisco Polan, único conductor del Vamtac, que acude a toda catástrofe con sus 5 toneladas de vehículo.

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