Los antiguos límites de sus términos municipales enfrentan a Blanca y Ricote

Paraje Alto Palomo, uno de los que originan la disputa./J. A. Moreno
Paraje Alto Palomo, uno de los que originan la disputa. / J. A. Moreno

El Instituto Geográfico propondrá los lindes después de no alcanzar un acuerdo ambos ayuntamientos

JESÚS YELOBlanca

La delimitación de los términos municipales de Blanca y Ricote ha acabado por enfrentar a ambos consistorios gobernados por grupos de distinta ideología política -Blanca (PP) y Ricote (PSOE)-, y será la Comunidad Autónoma, previo informe del Instituto Geográfico y Catastral, la que determine el límite de ambos pueblos del Valle de Ricote.

La historia no es de ahora, sino que data de 1850, según sostiene el profesor José María García Avilés, autor del libro 'Los deslindes entre Abarán, Blanca y Ricote en los siglos XVIII-XIX, Disputas Territoriales en el Valle de Ricote'. Mientras que los dos primeros delimitaron hace años sus límites, Blanca y Ricote siguen sin llegar a un acuerdo.

Ya en 1850 y mediante acta que se conserva en ambos ayuntamientos, se trazó el límite provisional, que es el término vigente al día de hoy y objeto de la polémica, desde El Sorvente hasta El Alto Palomo. En 1898, el Estado decide fijar límites en muchos pueblos con confusas delimitaciones y las comisiones creadas en Blanca y Ricote para fijar el deslinde tampoco alcanzaron un acuerdo, circunstancia que se mantiene hasta el día de hoy.

Las fronteras provisionales quedaron fijadas en 1850, pero todavía hoy no se ha conseguido sellar un pacto para que sean definitivas

Ya en aquella época, se fijaron mojones provisionales sin perjuicio del derecho de ambos municipios a reclamar con posterioridad. Los mojones se situaban en varios puntos como La Rambla, camino de Ojós (bancal de los herederos de Juan de Molina Paloma), Umbría del Solvente, Campillo y Alto Palomo, entre otros.

En 1912, el 18 de julio, Ricote y Blanca nombraron una comisión para determinar «si El Cabezo del Barco y el de Doña Rosa pertenecían a una u otra villa». Posteriormente, el 15 de mayo de 1916 se vuelve a reunir la comisión en el Cabezo Blanco, hoy Fuente de Doña Rosa, para saber lo que ya se trató cuatro años antes. En la Fuente se colocó un mojón de piedra y yeso desde el cual se divisa Encanales y el Castillo de Blanca. A sesenta metros se colocó un segundo mojón en el Collado de la Fuente de doña Rosa, y un tercero y definitivo en el Cabezo del Tomaso.

Dos delegaciones

Según recuerda García Avilés, el Ayuntamiento de Ricote creó en 2015 una comisión, de la que él formó parte junto al alcalde, José Victorio Miñano, y Rafael Guillamón, el secretario, un técnico y dos personas mayores. Y Blanca hizo lo propio con la alcaldesa, el secretario municipal, un concejal de cada partido y un técnico.

La primera reunión se celebró en diciembre de 2017 en la Fundación Pedro Cano. Ambas delegaciones expusieron sus reivindicaciones. Según García Avilés, «Blanca no presentó documentación alguna, pues alegó que perdía mucho terreno». Así quedó la cuestión. Pero fue el pasado 15 de enero cuando las discrepancias pusieron de relieve que resultaría muy complicado alcanzar un acuerdo para fijar de manera definitiva los deslindes de ambas localidades.

Para la alcaldesa de Blanca, Ester Hortelano, se trata de «deslindes subjetivos que no aclaraban nada de los mojones», mientras que García Avilés, explicó que «no queremos quitar nada a Blanca y lo que exigimos es delimitar definitivamente hasta dónde llega cada pueblo para saber sus competencias».

En el acta del 15 de enero, la alcaldesa de Blanca, afirmó que, «independientemente de lo dispuesto por el Instituto Geográfico y Catastral, el debate sobre los límites debe tener su base en los respectivos planes generales de ordenación, en los cuales se contempla la delimitación de términos». Le respondió el regidor de Ricote, Celedonio Moreno, argumentando su desacuerdo, «ya que debe mantenerse lo dispuesto en el proceso de investigación».

Al no existir conformidad total, la alcaldesa blanqueña propuso que «se hagan definitivos los límites provisionales tal y como están por lógica y razón, y solo debe discutirse la zona de solape de ambos términos conforme el PGMO». Su oponente político, el alcalde de Ricote, propuso que «se consideren válidas para respaldar el deslinde las actas históricas firmadas por los municipios en 1850 y 1916. No estamos de acuerdo en solapar dichos términos conforme a los respectivos planes generales de ordenación urbana».

Polémicas aparte, la resolución final está ahora en manos de la Dirección General de Administración Local, cuyos técnicos tendrán que atender las reivindicaciones de cada municipio y llevar a la práctica lo que establezca el Instituto Geográfico y Catastral.

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