Dan la voz de alarma tras el envenenamiento de dos perros en Cagitán de Mula

Los dos animales que sufrieron el envenenamiento/
Los dos animales que sufrieron el envenenamiento

La Guardia Civil investiga los hechos tras la denuncia presentada por la dueña de los animales, que sobrevivieron gracias a la actuación urgente de un veterinario

JOSÉ LUIS PIÑEROMula

Los hechos ocurrieron el pasado 9 de febrero, sobre las cuatro de la tarde, cuando los dos perros acompañaban a su dueña en un paseo por el paraje del charco del buey del campo de Cagitán de Mula. Odette Buzt, suiza y residente en Cagitá, paseaba por el campo junto a una pareja de amigos y sus animales.

Tanto la dueña como sus amigos, acompañantes, vieron como los dos canes tenían convulsiones, ataxia, y arrojaban espuma por la boca, por lo que de inmediato trasladaron a los perros a la clínica 'Argos' de Mula, donde se les trató de urgencia y donde certificaron que habían sido intoxicados con organofosforados. Los organofosforados se emplean principalmente como insecticidas y herbicidas aunque también se emplean como aditivos del petróleo usados como lubricantes. La ingestión de los mismo puede llevar a la muerte si el paciente no es tratado a tiempo.

Los perros, un pequeño pincher, 'Koki', y 'Omira', de la raza perra loba, se recuperan en la casa de su dueña, en el campo de Cagitán.

Denuncia ante la Guardia Civil

Para no interferir en la investigación y que los agentes pudieran visualizar el lugar del envenenamiento y poder recabar pruebas, no se ha hecho pública la denuncia hasta hoy, desconociéndose datos de la investigación.

Odette Buzt sufre la tragedia en sus canes, dos veces en menos de un mes, ya que la Guardia Civil sigue investigando la muerte, hace un mes, de su perro lobo, cuyo cadáver fue hallado con señales de maltrato, incluso con dos orejas cortadas, en las cercanías de su finca del campo de Cagitán, en Mula.

Los hechos ocurrieron a mediados de enero, cuando la propietaria del animal se percató de que la mascota no se encontraba por los alrededores de la casa, por lo que se puso a buscarlo y a llamarle, sin recibir ningún tipo de señales de él que alertaran a la dueña. El pasado lunes, 15 de enero, la propietaria encontraba al perro tendido en una parte de la finca, con numerosos golpes y las dos orejas cortadas. El animal tenía un año y medio de vida.

Posibles sanciones

La Ley 6/2017, de 8 de noviembre, de protección y defensa de los animales de compañía de la Región de Murcia, en su artículo 2, en su apartado 4e, dice claramente que se entiende por maltrato "cualquier conducta, tanto por acción como por omisión, mediante la cual se somete un animal a un dolor, sufrimiento o angustia injustificados", y en el artículo 5, apartado b, en el que señala textualmente que queda prohibido "maltratar a los animales o someterlos a cualquier práctica que les puedan producir sufrimientos o daños injustificados".

Por tanto, esta conducta encajaría con un hecho delictivo contemplado en la citada ley, por lo que en el Capítulo IX, en el artículo 37 sobre infracciones, tipificado como infracción muy grave que podría tener una sanción de 6.001 a 30.000 euros. También la imposición de cualquier sanción prevista en esta ley no excluye la responsabilidad civil, penal o de otro orden que, en su caso, pudiera exigirse.

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