«El día que me operaron cumplí 29 años, pero me regalaron otros 30»

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERESMurcia

El éxito de la operación de Cristina Dávalos, le reconoce su médico, reside en gran parte en la propia Cristina. En su juventud, sus ganas de tirar siempre adelante y su coraje. Una valentía tan innata como su enfermedad, que le ha llevado a convivir con su patología congénita, estenosis aórtica, que le dejaba sin aliento solo subiendo un piso por la escalera, sin limitar su existencia más allá de lo innegociable. «En el colegio no podía hacer deporte, ni participar en viajes de fin de curso como el que organizaron a la nieve, o hacer senderismo, pero para todo lo demás me he manejado siempre muy bien», relata Cristina Dávalos.

Hoy cuenta los días para apuntarse al gimnasio en septiembre, «en cuanto pueda y me recupere del todo», dice entusiasmada con la nueva vida que estrenó el 13 de junio. Después de meses esperando la disponibilidad de la innovadora válvula, le llegó justo el día de su cumpleaños. «Cumplí 29, pero me regalaron otros treinta en el quirófano», dice entusiasmada ante la mirada de su madre, que pasó cuatro largas horas aguardando el final de la operación, a corazón parado.

Médico y paciente podían haber apostado por una opción más conservadora, una válvula mecánica que casi le hubiera garantizado no tener que volver a pasar por el quirófano, una opción que ahora no puede descartar, pero que tampoco le intimida. «Realmente no sabemos cuántos años durará sin necesidad de reintervención, esperemos que muchos», dice sin miedo la joven de la pedanía murciana de Los Garres, quien en cualquier caso lo tiene clarísimo: «Antepongo la calidad de vida, poder vivir sin depender de un fármaco, de revisiones mensuales, sin la sensación de estar enferma». En su decisión pesó, y mucho, el deseo de ser madre algún día. «Me informé, y el Sintrom hubiera supuesto para mí una complicación de por vida, con embarazos de riesgo, medicación... ¡Soy muy joven!», reivindica Cristina Dávalos, quien no ha dejado de sentir el apoyo de sus padres, sus dos hermanos y su novio, pendientes de que todo fuera bien. El futuro, sin limitaciones más allá de las revisiones, pinta playero y en recuperación, y dispuesto a darlo todo a la vuelta del verano.

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