La odisea de vivir sin cajero bancario

Un vecino de Fuente Librilla extrae efectivo del único cajero de la pedanía. /V. Vicéns / AGM
Un vecino de Fuente Librilla extrae efectivo del único cajero de la pedanía. / V. Vicéns / AGM

Al menos en 28 núcleos urbanos los vecinos no pueden obtener dinero de forma inmediata. Caravaca de la Cruz, Lorca y Mula son los municipios que más pedanías albergan sin entidades bancarias

Marta Semitiel
MARTA SEMITIELMurcia

Guardar el dinero bajo el colchón o en algún rincón oculto dentro de un armario todavía es un gesto común en muchos hogares murcianos, sobre todo en los que forman los núcleos urbanos más pequeños de la Región. Al menos 28 poblaciones de los términos municipales de Caravaca de la Cruz, Mula, Lorca, Alhama de Murcia y Bullas no tienen una sucursal en la que obtener dinero de forma inmediata. «A nosotros nos trae dinero mi hija cada vez que lo necesitamos. Ella vive en Archena y lo tiene más fácil», relata Consuelo Amor Loba junto a su marido, ambos vecinos octogenarios de Ojós.

La ausencia de cajeros afecta a más de 6.500 personas en la Región, un problema «más serio de lo que parece, porque estamos hablando de núcleos urbanos compuestos, en su mayoría, por población envejecida que no tiene forma de desplazarse y que anda pidiendo favores para que les realicen las gestiones», apunta María José Marín, pedánea de Coy, una población de Lorca afectada en la que viven más de 500 vecinos. Tras el cierre de Caja del Mediterráneo y de la posterior oficina del Banco Santander, hace años que en Coy desaparecieron las entidades. Sus habitantes se desplazan a La Paca, otra pedanía lorquina situada a más de doce kilómetros, hasta Lorca o hasta Caravaca de la Cruz.

Caravaca de la Cruz
Benablón
A 10 km del cajero más cercano, en Caravaca.
Caneja
A una distancia de más de 14 km del municipio. El Moralejo: A 35 km de Caravaca.
El Moral
A 25 km de distancia. La Encarnación: Separada por más de 12 km de Caravaca. Los Prados: Situada a unos 10 km.
Los Royos
A 20 km.
Navares
A más de 11 km.
Pinilla
A más de 11 km.
Singla
A unos 13 km de Caravaca.
Lorca
Avilés
A más de 34 km de Lorca y a 39 de Caravaca.
Campo López
A 29 km.
Coy
A 34 km de Lorca y a 39 de Caravaca.
Doña Inés
A 33 km de Lorca y a casi 34 de distancia con Caravaca.
Fontanares
A 29 km de Lorca y a unos 15 de Vélez-Rubio (Almería).
Puntarrón
A 25 km de Lorca y a 22 de Totana.
Humbrías
A 36 km de Lorca y a 14 km de Vélez-Rubio (Almería).
Mula
Casas Nuevas
A 20 km de los cajeros de la localidad.
El Niño
Una de las pedanías más cercanas a los cajeros de Mula, a tan solo 4 km de distancia.
Fuente Librilla
A 6 km de las entidades de Barqueros (Murcia), a 16 km de Pliego y a unos 22 km de Mula.
La Puebla de Mula
A 5 km.
Yéchar
A 7 km de los cajeros de Mula.
Alhama de Murcia
El Berro
Separado por más de 14 km con Alhama de Murcia.
El Cañarico
A unos 16 km.
Las Cañadas
A más de 12 km de distancia con la localidad.
La Costera
A unos 6 km.
Gebas
A más de 10 km de los cajeros de Alhama de Murcia.
Bullas
La Copa
Sus 700 habitantes tienen el cajero más cercano, en Bullas, a unos 3 km.

Marín asegura que la población de Coy llega a duplicarse algunos fines de semana: «Viene mucha gente de fuera, porque tiene a sus padres aquí o porque viene a pasar el día en la playa artificial. Muchos de ellos desconocen que aquí no hay cajero y eso es un problema cuando quieren comprar algo o quedarse a comer». Coy es una de las poblaciones de la Región más alejadas de un cajero. La misma problemática sufren los vecinos de El Berro, a unos quince kilómetros de Alhama de Murcia; Casas Nuevas, a veinte kilómetros de Mula; El Moral y Los Royos, ambas pedanías caravaqueñas situadas a una distancia de más de veinte kilómetros del municipio.

Más de 6.500 personas se ven afectadas en la Región por la ausencia de cajeros en sus localidades

Sin pagar alquiler

«Cuando cerró el Santander, el agente que tenía la oficina nos ofreció utilizar un local público para dar servicio cada quince días a los vecinos, pero sin pagar alquiler. Nos negamos», recuerda la pedánea de Coy. Algo parecido ocurrió en Fuente Librilla, pero en este caso, los vecinos cedieron a la petición del banco e instalaron un cajero en una de las habitaciones de su centro social. «Cuando BMN decidió cerrar la oficina que tenía aquí, insistimos mucho para que, por lo menos, nos dejaran un cajero. Así que entre todos decidimos instalarlo en una de las dependencias del Ayuntamiento», declara Loli Alcaráz, pedánea de Fuente Librilla, una población del término municipal de Mula, que asegura que el pequeño dispensador de efectivo «tiene mucha utilidad, sobre todo para la gente joven y para las personas que vienen de fuera y necesitan sacar dinero», declara.

Albudeite pide a los diputados que trasladen al Congreso la necesidad de sucursales en las zonas rurales

Con un cajero de BBVA pero sin oficina se ven también los vecinos de Albudeite, donde viven unas 1.400 personas. Sin embargo, la ausencia de una sucursal bancaria hace estragos entre los vecinos de más de 60 años de esta localidad: «Muchos no saben utilizar el cajero y necesitan pagar recibos o cobrar su pensión en una oficina. Es entonces cuando tienen que desplazarse a otros municipios y piden a alguien que los lleve, porque la mayoría no conduce», asegura el alcalde Jesús García. La entidad ya ha avisado de una posible desinstalación del cajero de Albudeite si el Ayuntamiento no ofrece un espacio público donde colocarlo. «Es complicado que los bancos entiendan la problemática que generan los cierres de las sucursales de las zonas rurales, ellos solo entienden de dividendos», se queja García.

Iniciativa política

El área de desarrollo local del Ayuntamiento de Albudeite está redactando un informe con intención de que los diputados murcianos lo lleven al Congreso, con el objetivo de «que el Gobierno obligue por ley a las entidades bancarias a cubrir como mínimo las poblaciones de más de 1.000 habitantes». «Creemos que se debe abrir un debate sobre este tema, porque en España son muchos los municipios que están en esta situación», considera el pedáneo.

Avilés y Coy están a 30 kilómetros de las entidades bancarias; son las más alejadas

Pero la cuestión no es tan fácil como parece, ya que «los bancos son entidades privadas y no hay normativa para obligarles a cumplir con unos servicios mínimos. No se puede hacer nada para que instalen una sucursal en una población, aunque se necesite», asegura Roberto Barceló, presidente de la Asociación Murciana de Consumidores y Usuarios (Consumur).

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