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ESPECTÁCULO

«Pensaba que nunca volvería a ser la misma. Me puse tan gordita, me veía tan feliz con esa 'barrigota' y con los pechos tan grandes»
09.07.12 -
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«Más leona, con el corazón más lleno y con más fuerza que antes; así bailaré en mi homenaje en La Unión»
Sara Baras y su compañía, durante una representación del espectáculo flamenco 'La Pepa', que adaptado a las condiciones del Antiguo Mercado Público se podrá disfrutar en La Unión el 2 de agosto. :: Santana de Yepes
«Bailar con todo lo que sientes siendo mamá es algo bestial», dice Sara Baras (San Fernando, Cádiz, 1971), quien físicamente -acaba de salir del agua hecha una rosa, despojada de toda tensión y exultante- asegura estar ahora «mejor que nunca; me siento más fuerte, con muchísima energía y creo que con mayor capacidad de sacrificio. Cuando mi compañía -renovada para el espectáculo 'La Pepa' con un 90% de bailarines gaditanos- me vio bailar de nuevo, tras más de un año y medio sin hacerlo, se quedaron todos con la boca abierta. '¿Qué pensabais?', les dije yo riéndome, '¿que no iba a poder dar dos pasos de baile seguidos sin tener que acostarme?'». (Más risas).
«¡'Triqui', dale un bañito al 'gordo' mientras yo hago la entrevista», le dice Sara Baras a su hermana. Están en Cádiz, agua de mar y de piscina, sol, tranquilidad de fin del mundo y una familia que se comporta como una piña. La bailaora y coreógrafa y su hermana 'Triqui' tienen, exactamente, la misma voz y la misma risa, una risa contagiosa. A Sara Baras la risa la envuelve, la protege, le da a su presencia un aire inconfundible de frescura y de cierta alta dosis de inocencia, que no desaparece ni con los años, ni con los éxitos por todo el mundo, ni tras haber sido madre en Cádiz, la tierra a la que decidió regresar a vivir para que allí viniera al mundo José.
La risa de Sara Baras -que atiende a 'La Verdad' con motivo del homenaje que, el 2 de agosto, le rendirá el 52º Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión- es legendaria, y se le quedó grabada, cuando la conoció, al bailarín y coreógrafo cartagenero José Carlos Martínez, actual director de la Compañía Nacional de Danza (CND). Juntos protagonizaron el tradicional 'spot' navideño de Freixenet, que en 2011 tuvo en ellos a dos 'burbujas' de auténtico lujo. «José Carlos es una 'lindura'. No nos conocíamos de nada y enseguida conectamos. Es una suerte encontrarte con gente como él, gente buena y con energía positiva; ahora, con lo raro que está todo con esta crisis tan mala, es más necesario que nunca porque demasiados problemas tenemos ya», indica. «Necesito cariño y buen rollo, es lo que quiero para mí y lo que yo también procuro dar», reconoce la artista. «La siguiente vez que nos vimos tras el 'spot' parecíamos hermanos, ¡unos abrazos y una alegría, hay que ver lo contentos que nos pusimos!».
Su reaparición junto a José Carlos Martínez sirvió para que toda España volviera a verla bailar, tras haberse despedido de los escenarios en abril de 2010, en pleno éxito de su espectáculo 'Carmen', para ser madre por primera vez y cumplir así un deseo que llevaba quemándola dulcemente hace mucho tiempo. Ya en agosto de 2004, en una entrevista con este periódico días antes de su actuación en La Unión, donde presentaría su espectáculo 'Sueños', dijo: «¡Estoy deseando ser madre!». Por entonces las cosas también le iban «de escándalo» -siempre le han ido, como ella dice, «de escándalo»-, y se encontraba leyendo 'El Código da Vinci', de Dan Brown, y procurando disfrutar de las playas gaditanas todo lo que podía. Dependiendo de «cómo vea el panorama», comentaba aquel verano, se bañaba en la playa con bikini o en top-less. Sara Baras es de una naturalidad sin artificio que se agradece. Una mujer normal, fuera del escenario, que cuando se sube a él se transforma en una seductora fuerza armónica de la naturaleza.
Se oye al niño José pasar de beso en beso, de risa en risa y de mano en mano de sus familiares, que están todos como locos con él. José lo ha cambiado todo. «El niño está precioso, súper grande, porque ya ha cumplido un año y es un 'pepón', es 'gordote' y 'grandote' y 'brutote', y la verdad es que es una 'lindura'», afirma su madre. «El peque es lo mejor que me ha pasado en la vida, con diferencia», añade. «La verdad -dice- es que es muy guapo, y todo el mundo comenta que los ojitos que tiene son míos; yo creo que está súper mezclado, y que tiene cosas mías y de Pepín, su papá». Pepín es el bailaor José Serrano, marido de Sara Baras y habitual artista invitado de su compañía, de quien precisamente la gaditana se enamoró, en el año 2000, mientras compartían en escena el desgarro y la pasión de 'Juana la Loca'.
La entrevista con Sara Baras es al mediodía. Se respira paz a su alrededor, y ella misma es eso lo que transmite: paz. Al día siguiente, se trasladarían a Barcelona para presentar allí 'La Pepa', y de Barcelona a Madrid, y de Madrid a La Unión. Y el niño, con ellos. «Uy, uy, uy lo que le gusta bailar al 'gordo'; y yo le digo '¡no, no bailes, peque, dedícate a otra cosa! (Risas). Pero nada, él todo el tiempo bailando. Claro, es que está rodeado siempre de música porque en esta familia todo el mundo baila. Mi 'gordo' es una bendición, porque está muy sano, es muy lindo, no da problemas de nada el chiquillo, y come y duerme perfectamente; este bebé hace que la gira se pueda sobrellevar bien», apunta orgullosa a cántaros.
«Me ha cambiado la vida totalmente y tengo que reconocer que, por mucho que me dijeran que me pasaría, yo no me imaginaba que tanto. Lo de la maternidad es una maravilla, te cambia desde dentro: cambian tus sentimientos, tu escala de valores, todo, todo», enumera. «En mi caso, que como bailaora tengo la obligación de dejarme llevar por lo que siento, haber tenido un hijo está influyendo muchísimo, y para mejor, también en mi baile. Tengo el corazón mucho más lleno, la sensibilidad más a flor de piel...; para mí, todo está siendo maravilloso, reconozco que estoy totalmente enganchada al peque y no veo la parte negativa por ninguna parte».
Tenía Sara Baras miedo a que, «después de no haber parado en toda mi vida de bailar, y de haberlo hecho de repente durante un año y medio, mi cuerpo no me respondiera igual. La verdad es que me daba un poquito de pánico el regreso. Pensaba que nunca volvería a ser la misma, claro. Me puse tan gordita, me veía tan feliz con esa 'barrigota' y con los pechos tan grandes -yo que siempre he sido muy delgadita, pura fibra y sin pecho ninguno-, que estaba a gusto con esa imagen tan diferente de mí misma, aunque no sabía cómo iba a reaccionar después mi cuerpo».
Pero «todo ha salido redondo. La vuelta ha sido espectacular, porque yo me esperaba mucho más dura la puesta a punto física que me esperaba, y para nada. Parece que Dios, hasta en eso, me mandó un 'puñaito' de fuerza y piso ahora de otra manera; parece que tengo más fuerza que antes, no sé qué me ha pasado. Físicamente, me fui en un momento muy alto de mi carrera, y la verdad es que me encuentro ahora incluso mejor que antes: más fuerte, más segura, incluso con más ganas». «Dios -continúa- me ha dado un cuerpo muy agradecido, y en el momento en que he vuelto a bailar, a ensayar y a ponerme en forma, ha reaccionado muy bien y no me ha pasado ninguna factura. También es cierto que durante estos dos años me he cuidado mucho: he comido y he dormido muy bien, no he bebido ni he fumado, y me he dado unos paseos estupendos, ¡una gozada!».
Físicamente, ahora, precisa que «ya me parezco más a la que era antes de ser mamá», y que el tabaco lo ha dejado ya para siempre. «Me quedé embarazada y dejé de fumar; pero tengo que decir que yo he disfrutado del embarazo de una manera bestial. Ha sido la primera vez en mi vida que he estado sin estrés y sin tanta responsabilidad artística. Para mí, ha sido un lujo que me he podido permitir con una tranquilidad y una felicidad increíbles, ¡y así ha salido el 'gordo', claro!», exclama.
'Gracias' y 'suerte'
«Las dos palabras que tengo ya gastadas, pero que no voy a dejar de decirlas nunca, son 'gracias' y 'suerte'. Por donde lo mires, y siendo cierto que yo soy muy luchadora y muy trabajadora, y que realmente tengo una carrera increíble, reconozco que el esfuerzo que hago realmente es mínimo en comparación con la suerte que tengo en la vida y con las satisfacciones que ésta me da».
A la hora del regreso, «nunca pensé en si el público se habría olvidado de mí o no, lo que me preocupaba era no estar a la altura de cuando me fui».
«Siempre he dicho», recuerda la artista, «que he sido muy valiente profesionalmente, pero que personalmente era más paradita». «Sin embargo», prosigue, «es verdad que cuando eres mamá te vuelves más leona, y de repente es como que echas el paso adelante sin pensártelo. Por cualquier cosa que tenga que ver con el bebé te comes el mundo, es naturaleza pura y dura. Yo, que he tenido siempre un carácter muy tranquilo, y que lo sigo teniendo, de repente sé que por el niño sería capaz de todo. El peque me hace pensar mucho. Colaboro, lo que puedo, con fundaciones de niños con síndrome de Down, y con otras que se preocupan de los niños que están malitos o que no tienen para comer...». «Desde que nació José, tan sano, tengo la necesidad de seguir colaborando más todavía todo lo que pueda para ayudar a otros niños que no han tenido su suerte», explica.
Sara Baras está radiante. Se ríe con ganas cuando le recuerdo este titular suyo de hace unos años: «Tengo una parte de Heidi, pero trabajando soy terrible». Es de una exigencia altísima, persigue la perfección, no deja que los aplausos le cieguen y busca hacer historia cada noche.
Murcia no es para Sara Baras un lugar más donde mostrar sus espectáculos: «Al principio, yo de Murcia decía que me traía suerte, pero es que después empecé a considerarme ya como de la casa, porque siempre que he estado allí el público me ha respondido maravillosamente». La Compañía Sara Baras, con el espectáculo 'Sensaciones', debutó en Murcia, en el Auditorio regional, en 1998. «¡Madre mía todo lo que lloré! Antes y después del estreno, venga a llorar. Fue muy emocionante poner en marcha algo que no se sabía cómo iba a funcionar. Yo decía, 'madre mía, ¿quién va a venir a verme bailar en Murcia, si a mí nadie me conoce?'. Fue muy hermoso, en Murcia cambió mi vida artística. Después del estreno, que la gente acogió muy bien, no parábamos de llorar en los camerinos. Entre tantas flores y llantos, aquello parecía un tanatorio».
«Imagínate la ilusión que me hace que La Unión me demuestre su cariño y su respeto y que me dedique el festival de este año. ¡Se me ponen los 'vellitos' de punta pensando en el homenaje que me va a rendir La Unión! La historia y la categoría que tiene el Festival del Cante de las Minas es increíble. Yo he ido a bailar a La Unión cuando empezaba, y me quedaba alucinada viendo a los artistas que actuaban allí; así es que cuando vi el cartel que anuncia que yo seré la homenajeada de este año, dije '¡madre mía de mi alma!'. Cada vez que he actuado en La Unión, a mí lo que me ponía nerviosa es que quería bailar bien los palos flamencos, quería que la gente viera que iba creciendo, que cada vez estaba un poquito mejor que la vez anterior. Y eso, querer estar mejor que nunca, me pasará en agosto cuando vayamos a La Unión con 'La Pepa', un espectáculo precioso que tendremos que adaptar al escenario de allí (el del espléndido Antiguo Mercado Público). Y querré que en La Unión no me deje sola el duende, y que haya magia y que la gente se quede con ganas de volver a verme. ¡Lo bien que voy a tener que bailar, no voy a dormir esa noche!». (Risas).
«En la mitad de 'La Pepa' bailo una seguiriya, y cada vez que pienso en la actuación de La Unión me digo, 'Sara, tienes que bailarla muy bien porque es un palo muy profundo y muy de verdad que en La Unión te tiene que salir de maravilla'». En 'La Pepa', un montaje que rinde homenaje a la Constitución de Cádiz de 1812, y que Sara Baras ha creado por encargo del Ayuntamiento y de la Diputación de Cádiz, la artista da vida, tras interpretar a mujeres bravas como Juana la Loca, Mariana Pineda y Carmen, a un personaje alegórico «que representa la esperanza y la libertad, así como también la alegría en tiempos tan difíciles como la Guerra de la Independencia».
Sara Baras baila 'La Pepa' arropada por una trayectoria que se ha distinguido por no conocer altibajos: «He visto cómo mis sueños se han hecho realidad y los he podido acariciar con la mano. Mi compañía siempre ha ido muy bien, no hemos parado ni un momento: con 'Juana la Loca', 'Mariana Pineda', 'Sueños', 'Carmen'... No nos dejaban que nos estuviésemos quietos».
No esconde Sara Baras que «'sensiblota' he sido siempre. A veces lo paso muy mal porque soy muy consciente de que mucha gente no disfruta de mi calidad de vida. Por ejemplo, recuerdo que con 'Mariana Pinada' trabajamos en países donde la gente no disfruta de la libertad que tenemos nosotros, y veía cómo cuando en el escenario aparecía la bandera de la libertad, el público aplaudía lo que ellos no tienen. Se me caía el mundo encima porque decía: 'Yo estoy intentando bailar bien, y estos señores están intentando ser libres'».
Tiene ganas de volver a La Unión, donde en 2001 bailó 'Juana la Loca' justo cuando la admiración por José Serrano -él interpretaba a Felipe el Hermoso- se estaba transformando en fuego amoroso. «Ahora, Pepín es mi marido y el padre de mi hijo. Hemos vivido juntos sensaciones increíbles por medio mundo, la más increíble de todas ser papás, y volver ahora a La Unión, para encontrarnos allí de nuevo frente a frente, bailando y recibiendo el reconocimiento del festival, va a ser muy especial».
Anuncia Sara Baras, de la que Francisco Bernabé, alcalde de La Unión y presidente de la Fundación Cante de las Minas, dice que es «la personificación de la elegancia exquisita hecha mujer», y «una de las damas más majestuosas que han pisado desde siempre los escenarios cabales», que desde que llegue a La Unión no va a dejar de decir «¡gracias, gracias, gracias!». ¿Y cómo bailará? «Más leona, con el corazón más lleno y con más fuerza que antes», dice riendo.
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