
Francisco Torres, junto a una de sus fotografías. :: Antonio gil / agm
Retrata la humildad y la bondad del pueblo africano y sus fotografías son pequeñas instantáneas de momentos cotidianos que buscan dar luz a la realidad de una comunidad aislada de la civilización, «libre de ambiciones». Es el mensaje que lanza, a través de sus imágenes, el fotógrafo cartagenero Francisco Torres, quien desde ayer y hasta el próximo 30 de agosto expone en el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy de Cartagena su trabajo 'África en imágenes'. Se trata de la exposición que este año inaugura la sección La Mar de Arte del festival cartagenero.
En 2009 Torres cogió su maleta y su cámara y se marchó a Mauritania. Lo hizo de la mano de una ONG y animado por su hermano, quien ya había vivido la experiencia un año antes. «Me fui con un doble objetivo. Por un lado, quería llevar a cabo una labor de ayuda humanitaria; y por otro, quise aprovechar esta oportunidad para echar fotos y realizar un reportaje sobre la gente que vivía allí», cuenta Torres, quien ha trabajado como fotógrafo en 'La Verdad' y como corresponsal gráfico en la agencia Efe, entre otros medios.
«Mis fotografías parten de la cotidianidad. No están planificadas ni pensadas, simplemente retrato lo que veo y lo que me encuentro», argumenta. Precisamente son la frescura y la sencillez de sus instantáneas los adjetivos que encabezan este trabajo fotográfico que muestra a través de 36 imágenes «la mirada inocente del pueblo africano».
Alejados de la civilización, los habitantes del poblado de Maghama -donde están realizadas las fotografías- no conocen más mundo que las arenas de desierto que rodean su poblado, a 500 kilómetros de Nuakchot, la capital de Mauritania. «Están totalmente aislados, no tienen agua corriente y viven del trueque», explica un Torres para quien inaugurar la sección de arte de La Mar de Músicas es «un gran orgullo».
Blanco y negro
Su viaje ha sido una «buena experiencia» que enmarca en fotografías en blanco y negro para «no desviar la atención del público y resaltar la mirada de sus protagonistas». No quiere que los ojos de quien contemple sus instantáneas se detengan únicamente en los detalles que componen cada imagen o que los colores distraigan al espectador. La fuerza de sus fotografías está en la mirada de niños, hombres y mujeres que desfilan por su objetivo con el asombro de quienes «nunca han visto una cámara de fotos y mucho menos a un hombre blanco». Esa mirada inocente que se puede observar en cada una de las imágenes que componen esta exposición es la que justifica el trabajo que el fotógrafo cartagenero realizó durante los quince días que duró su estancia en Maghama. Una mirada que Torres, quien ya ha expuesto en diferentes galerías y centros institucionales españoles, así como en la Galería Diafragma de Milán, quiere trasladar al público para hacerle partícipe de las emociones y las sensaciones de un pueblo caracterizado por la inocencia de quienes no conocen atisbo alguno de ambición y maldad. «No tienen ningún tipo de comodidades pero cuando estás allí, lejos de las consecuencias que conlleva vivir en un lugar en el que las aguas están contaminadas y el sol quema la piel, no ves miseria. Allí todos viven del trueque», añade Torres.
Se trata de la visión personal que este cartagenero hace de su experiencia en el país africano en la que ha podido comprobar 'in situ' la sencillez de un pueblo que, dice, «te sonríe aunque no te conozca de nada e incluso te recibe con un saludo en francés aunque no hable el idioma y solo pueda chapurrearlo». Pero también es un proyecto en el que Francisco Torres busca trasladar al público una forma de vida diferente, marcada por las duras condiciones geográficas y por una inocencia que no solo se encuentra en los niños. Un trabajo que se podrá ver hasta el próximo 30 de agosto en Cartagena y que el propio autor define como «un reportaje-retrato en el que también quiero dar información acerca de las personas que aparecen en las imágenes, ubicarlos y mostrar cómo viven y cómo es su día a día», concluye.