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Cuando el color es un sentimiento subterráneo

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Cuando el color es un sentimiento subterráneo

Pablo Lambertos muestra las piezas de 'Transition's Colors' en la Casa Pintada-Museo Gabarrón de Mula

02.11.12 - 00:59 -
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«Yo soy un 'currante'», asegura Pablo A. Lambertos, que huye de las condecoraciones y condenas que acarrea la en ocasiones muy confusa y lasa palabra 'artista'. Muestra su obra en la Casa Pintada-Museo Gabarrón de Mula: una algarabía de azar y color, un caótico juego de texturas, pigmentos y materiales. «Yacimientos arqueológicos de color», argumenta el pintor alcazareño. Una mirada subterránea, intensa. Una exposición que se engloba dentro del Certamen de Arte Emergente de la Fundación Casa Pintada. Lambertos logró en 2010 el premio de Pintura Joven de la Cámara de Comercio de Murcia.
Todas las piezas están facturadas con una base de metacrilato que está trabajado con técnica mixta por la parte trasera, pudiendo llegar hasta el collage, dejando uno de los dos lados totalmente libre de pintura. «Casualidad del desgarro», según argumenta sobre su obra María José Gómez Imbernón.
-Usted se considera un 'currante', ¿sigue escapando de la palabra 'artista'?
-Aún no me creo lo de 'artista', me gusta mucho más lo de creativo, pintor, artífice, o trabajador. Me falta autoestima, o no me quiero lo suficiente.
-«El color es la luz», dijo el pintor Esteban Vicente: ¿Está de acuerdo?
-Creo que, la mitad es la luz, y la otra mitad, educación y psicología: de cómo han sido de importantes los colores en nuestra infancia y en la cultura donde vivimos. Utilizo el color como elemento compositivo y dentro del lenguaje abstracto puede ser cualquier cosa para el que observa.
-¿El color es una emoción?
-El color te altera o te relaja, es difícil que deje indiferente.
-¿Cuál es la función de un artista en el mundo contemporáneo?
-Me gustaría decir que cambiarlo, y hacer de cada obra o cada pieza que haces, sea una pregunta o propuesta a la gente que lo ve. Pero definitivamente eso no depende de mí. Además ya he dicho que no me considero un 'artista', hasta me hace gracia.
-¿Qué le obsesiona?
-La situación actual, lo de que crisis significa oportunidad es verdad, pero, en el tema cultural todo se ralentiza o desaparece. Tienes que proyectarte fuera de este momento, trabajar sin pensar que se pueda vender, trabajar para ti da más libertad.
-¿Qué busca en su pintura?, ¿qué encuentra?
-Busco el orden; que cada color, rotura, brecha y desgarro esté en su sitio; ya que en mi vida y en mis proyectos nunca será posible encontrarlos por ser un buscador e inconformista nato. ¿Encontrar? Pues lo que no se busca, me encanta sonreír cuando después de un accidente, de un gesto que no me ha convencido, lo quito, lo rozo, y en la capa de abajo estaba el resultado correcto.
-Ha definido esta serie como «yacimientos arqueológicos de color».
-Trabajo los cuadros tanto en horizontal como en vertical, el suelo de mi estudio parece los restos de una batalla: quedan líneas, gotas y rebabas de todo lo que pasa por ahí. Así, que de una manera medio accidental, encontré una estética. El primer premio de la Cámara de Comercio de hace un par de años es de los primeros de esta serie.
-El empleo del metacrilato dota a sus obras de una cierta calidad de 'espejo'&hellip
-En un principio trabajaba ambas caras del metacrilato, lo que hacía que se pudiese tocar la materialidad de la pintura. Recordé los trabajos del colegio de rascar un espejo, donde te dejabas los dedos con un punzón para quitar la pintura negra y crear una figura. Si no puedes tocar la pintura, y queda tras el metacrilato hace: primero, que la terminación sea más pura, y segundo; que querer tocar la pintura sea imposible.
-¿Por qué merece la pena pelear, seguir peleando, resistir, seguir resistiendo y pintando?
-Bueno, no veo esto como una pelea, sí como una carrera de fondo, o más como una evolución constante. El ser inconformista y ver fallos en casi todo es lo que me hace continuar.
-¿El arte tiene algo de trinchera, de refugio?
-Sí, no soporto que esté nadie en mi estudio cuando estoy trabajando, no me gusta que vean el trabajo cuando está en proceso, allí todavía es mío. En el momento en el que sale ya no me pertenece, no lo sufro, y es cuando toca recibir comentarios. A veces, hasta me avergüenza hablar de mi obra.
-¿Dónde habita el misterio?
-En no decir todo lo que sabes, y en ser honesto contigo mismo.
-Dígame un secreto confesable.
-En fin, no vamos a entrar en esos jardines&hellip
-Dígame una cosa irrenunciable.
-Familia, amigos y viajes.
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Cuando el color es un sentimiento subterráneo
Pablo A. Lambertos junto a una de sus pinturas, en la Casa Pintada-Museo Gabarrón de Mula. | J. L. P.