Hubo un tiempo en el que Tim Burton era un tipo respetado por la crítica y la taquilla. Sin embargo, algo ocurrió en su cabeza de niño grande. El director más despeinado del actual panorama cinematográfico pinchó con su adaptación del genial clásico 'El planeta de los simios'. Desde entonces no ha podido, o sabido, levantar cabeza, aunque algún destello de su genialidad de antaño puede apreciarse en la última etapa de una filmografía basada en una imaginería probablemente agotada. Sus últimas cintas no terminan de convencer a la prensa especializada y descolocan al público -su versión de 'Alicia en el País de las Maravillas' no la disfrutó casi nadie- pero, a pesar del fiasco, ir a ver la última del responsable de 'Eduardo Manostijeras' sigue siendo un acto en boga, quizás con la esperanza de volver a disfrutar de los delirios estéticos del otrora genio loco.
Ahora estrena 'Sombras tenebrosas', una película que sigue la estela de sus filias habituales y adapta una serie de televisión de los años 60 emparentada con la familia Addams y los Munsters. Su cartel publicitario ya lo indica, para que no haya lugar a dudas sobre el producto que se va a consumir en las salas. Humor y terror, o más bien esperpento, en una comedia protagonizada por, faltaría más, el camaleónico Johnny Depp, actor fetiche del creador de 'Mars Attacks!', al que acompañan damas de la interpretación como Michelle Pfeiffer, Chloë Grace Moretz, Eva Green y Helena Bonham Carter.
El histriónico astro encarna a un vampiro que, afortunadamente, tiene poco que ver con la saga 'Crepúsculo'. Defiende el rol de un chupasangres clásico cuya historia se inicia en el año 1752. Hijo de una próspera familia, recibe la maldición de una bruja despechada que lo entierra vivo (una Eva Green espléndida). Despierta dos siglos después en un mundo completamente diferente. En 1972 su antigua mansión ahora es una casa en ruinas. Su árbol genealógico es un desastre absoluto y todo apunta a que hay misterios oscuros por resolver más complicados que su naturaleza de no-muerto.
Michelle Pfeiffer encarna a la matriarca del clan Collins, una familia disfuncional que contrata los servicios de una psiquiatra, Helena Bonham Carter, para que alivie sus problemas. También sobreviven en el feudo el inútil hermano (Jonny Lee Miller), su rebelde hija adolescente (Chlöe Moretz) y el precoz hijo pequeño (Gulliver McGrath), entre otros seres impredecibles. El filme supone la octava colaboración entre Burton y Depp.
El romántico Barnabas
El director recuerda la serie como una obsesión de su infancia: «Me encantaba su tono. La clave estaba en la música y su ritmo lánguido, y en la seriedad con la que se lo tomaban los actores. Era básicamente un culebrón, pero con una corriente sobrenatural que la hacía muy diferente.
Era como una extraña pesadilla a media tarde. No había nada parecido». Se rodaba en directo y se retransmitió diariamente de 1966 a 1971. Su mayor atractivo era la figura principal, el vampiro de 200 años Barnabas Collins. «Algunas cosas de él son absolutamente memorables», describe, «ese peinado tan raro, su voz, los diálogos románticos y shakesperianos... Lo que hacía único al personaje era que se trataba de un vampiro muy reacio, igual que muchos de los personajes de Vincent Price suelen ser almas muy torturadas».