Los Muppets, nuestros queridos Teleñecos, las criaturas de trapo ideadas por el imaginativo Jim Henson, vuelven al ruedo. Once años después del estreno de su última película regresan a la cartelera con el ánimo de dar color al mes de febrero. La rana Gustavo, la cerdita Peggy, el oso Fozzie, Gonzo, Animal y demás grotescos personajes se alían con actores de carne y hueso, el cómico Jason Segel ('Cómo conocí a vuestra madre') y Amy Adams ('Encantada', 'The fighter'), para hacer reír al personal sentado cómodamente en el patio de butacas, a ver si el espectador medio se olvida durante dos horas de la que está cayendo.
James Bobin, conocido por su labor como director, guionista y productor ejecutivo de la serie de televisión de culto 'Los Conchords', está detrás de esta propuesta protagonizada por los míticos muñecos. Hollywood vuelve a rescatar iconos populares de antaño para insuflar energía a la taquilla.
¿De qué va la nueva aventura de los archiconocidos héroes animados a mano y no a máquina? Un villano gruñón y multimillonario (Chris Cooper) pretende acabar con el teatro de los Teleñecos para excavar en sus cimientos, donde parece haber petróleo. Un fan incondicional de Gustavo y sus colegas, encarnado por Segel, descubre el percal durante unas vacaciones en Los Ángeles y decide ayudar a los monigotes parlanchines. Así, se le ocurre organizar el mayor Telemaratón de los Muppets jamás visto para recaudar el dinero necesario para salvar el local.
Peggy, editoria de Vogue
Reunir a todas las marionetas vivientes implicadas no es fácil: Fozzie trabaja en un casino, Peggy es la editora de moda de talla grande de Vogue, Animal está ingresado en una clínica para aprender a controlar su agresividad y Gonzo es un magnate de la industria de la fontanería. El nuevo filme de los Teleñecos cuenta con numerosos números musicales. Bret McKenzie, responsable de la banda sonora de 'Los Conchords', es el supervisor de sonido, además de ser el autor y productor de algunas de las canciones del soundtrack.
Disney está detrás de esta nueva entrega de los Muppets, la séptima en su filmografía en celuloide. Más de 120 muppets aparecen en la película y cerca de un centenar de bailarines participaron en la obra. De hecho, el célebre Hollywood Boulevard fue cerrado durante dos noches para rodar las escenas de danza del final de la película. Se filmó en un set verde, con un auxiliar de medioambiente que supervisó el reciclaje de todo lo que se utilizaba en el plató. Todos los productos de papel provenían de materiales reciclados. La producción también proveyó a cada miembro del equipo con botellas de aluminio reutilizables para el agua, para ahorrar en el uso de botellas y vasos de plástico.