El Niño que sueña con planeadoras

Iván Odero, bromeando con el fotógrafo de prensa a su llegada al juzgado, tras ser detenido./A. vázquez/La voz de cádiz
Iván Odero, bromeando con el fotógrafo de prensa a su llegada al juzgado, tras ser detenido. / A. vázquez/La voz de cádiz

Iván Odero, el narco gaditano que inspiró la película de Daniel Monzón, ingresa en la prisión de Campos del Río para cumplir 7 años por liderar una red de tráfico de drogas. «Es un tío simpático y nada problemático», comentan fuentes del centro penitenciario sobre el llamado 'rey de las lanchas neumáticas'

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZ

Los 'heineken', como él y los miembros de su organización se referían a los guardias civiles, eran conscientes de que a Iván Odero tendrían que ponerle las esposas en tierra firme. Porque hasta el año pasado -en que comenzó un retiro forzoso que lo mantendrá más de un lustro en dique seco- aún no había nacido quien al timón de una lancha rápida fuera capaz de mojarle la oreja a este gaditano de Sanlúcar de Barrameda. Osado como el que más y dotado de unas manos que bien podrían haberle permitido codearse con Carlos Sáinz o Lewis Hamilton -como probablemente hubiera ocurrido de haber nacido al lado de un circuito de carreras y no junto a la desembocadura del Guadalquivir-, Odero no tardó en labrarse una merecida fama como piloto de esas 'gomas' que, más que navegar, cabalgan desbocadas sobre la rizada mar del Estrecho mientras trasladan sobre su cubierta valiosos alijos del mejor costo del Rif marroquí.

Odero, 'El Niño' que inspiró la película del mismo nombre rodada por Daniel Monzón y protagonizada por Jesús Castro, lleva varado en tierra desde el pasado septiembre. Más concretamente, se encuentra anclado en el centro penitenciario de Campos del Río desde el pasado 27 de febrero, en que llegó trasladado a la Región desde la prisión de Sevilla I. «Es un tipo simpático, con ese acento andaluz tan marcado que tiene, y nada problemático», comentan a 'La Verdad' fuentes sindicales de este establecimiento penitenciario, que explican que se encuentra en segundo grado y recluido en un módulo para internos de perfil moderado. «Ni está en el módulo de respeto ni en uno de los más estrictos», resume otra fuente.

Los agentes del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogas (EDOA) de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz pusieron quizás no fin, aunque sí un punto y aparte a sus andanzas, en el verano de 2009. Un centenar de guardias tomaron la localidad de Sanlúcar y realizaron una decena de registros, en los que se incautaron de una auténtica colección de vehículos de lujo -entre ellos, un Hummer, un Mercedes y dos Honda CBR- de 'El Niño', motos de agua, quads, joyas y hasta animales exóticos, además de algún arma sin licencia.

La operación en la que se incautaron tres toneladas de hachís se llamó 'Q7' por la afición de la banda a este todoterreno de Audi

La operación policial, denominada 'Q7' por la afición de los miembros de su organización a comprarse este modelo todoterreno de Audi, no se tradujo en el decomiso de grandes cantidades de droga, pero tampoco les hacía falta para poner a Odero a la sombra por una larga temporada. No en vano, apenas unos meses antes se habían incautado de tres toneladas de hachís en el paraje de la Bomba del Quini, en Isla Mayor, aguas muy arriba del Guadalquivir, hasta donde el propio traficante sanluqueño había logrado transportar el alijo. La patrullera -'la pitufa', como él la llamaba- que seguía su estela tampoco logró ese día echarle la pata encima, pero los agentes acabaron localizando la 'guardería' del hachís y pusieron así las bases de una futura condena de 'El Niño'.

Seis años le cayeron tras esa operación de narcotráfico y otro año más por tenencia ilícita de armas, que son las penas que desde hace unos días cumple en Campos del Río.

No presentó resistencia

A Odero, como no podía ser de otra manera, lo engrilletaron tierra adentro. Viajaba al volante de un BMW 320E, el pasado 16 de septiembre, cuando se metió en un control rutinario que los picoletos habían montado a la altura de la localidad sevillana de Coria. Fuera de su líquido elemento, 'El Niño' no hizo el menor intento de resistirse cuando los agentes confirmaron su verdadera identidad y constataron que se encontraba en busca y captura.

Sería ingenuo sostener que con su captura se logró poner coto a la intensa actividad que el narcotráfico lleva años desplegando en torno a la desembocadura del Guadalquivir, pues sabido es que en ese mundo rige el antiguo principio de «a rey muerto, rey puesto». Pero sí es cierto que los traficantes de hachís perdieron una de sus principales referencias. Y es que la mera mención de Odero, que ahora cuenta 36 años, evocaba desde hacía años al piloto de planeadoras más osado y más rápido, pero a la vez más fiable, de cuantos cubren la ruta entre las costas marroquíes y andaluzas.

Ahora, en Campos del Río, donde el viento del este le arrastrará en algunas ocasiones los aromas salobres del Mediterráneo, sonríe a presos y funcionarios y les saluda con un «¿qué pasa, 'quillo'?», mientras evoca perdidas cabalgadas sobre las olas, con los motores lanzando la 'goma' a 50 millas por hora, las gotas saladas aguijoneándole el rostro y el corazón pateándole las costillas como un jodido neonazi.

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