«La naturaleza me ha encaminado en la creación de mis esculturas»

Manuel Menárguez./ V. Vicéns / AGM
Manuel Menárguez. / V. Vicéns / AGM

Manuel Menárguez Pintor, escultor y restaurador

MINERVA PIÑERO

Pegado a la caja de acuarelas que le regalaron sus padres cuando iba al colegio, Manuel Menárguez utilizaba como lienzo no solo sus propios libros escolares, también los de sus compañeros de pupitre más cercanos. Después de dedicar tres décadas de su carrera a la pintura, en 2012 decidió dar un salto artístico hacia la escultura, disciplina en la que ha estrenado 'I Reflexión', exposición que los amantes del arte podrán visitar en el Centro de Artesanía de Lorca hasta el 6 enero.

-En 'I Reflexión' abundan las piedras, y acompañan a la colección antiguas obras de madera. ¿Qué material es menos agradecido?

-La piedra. En la madera, aunque el escultor tenga que utilizar motosierras o grandes instrumentos, es más fácil conseguir los cortes y las texturas que se buscan. Las piedras no son tan dulces, hay que trabajarlas más, cortarlas y darles forma con bastante delicadeza.

-¿Qué le inspiró?

-Nada en concreto. Pretendía, simplemente, sacar al exterior el supuesto mundo poético y artístico que llevamos en nuestro interior sin poner ninguna barrera. Como bien indica su nombre, no he partido de ningún proceso intelectual, ni de una reflexión formal. De hecho, cuando cogí las piedras que quería utilizar, fueron ellas las que me inspiraron sus formas. La naturaleza me ha encaminado en la creación.

-¿Siempre espera a que le guíen los elementos que utiliza?

-No. Normalmente, las ideas surgen de las lecturas que realizo, de los temas interesantes que descubro en los libros. Cuando encuentro un asunto que me atrae, lo investigo, lo trabajo y lo expreso mediante el arte. En 'I Reflexión' he utilizado un método más contemporáneo y directo.

-Algunas de sus exposiciones han viajado hasta Oriente y América. ¿Qué público prefiere?

-Me quedo con el europeo, el público al que le gusta tener pinturas y esculturas dentro de casa. En Ginza, un distrito muy moderno de Tokio, realicé una exposición en una galería que estaba situada en un entresuelo con unos enormes ventanales, y no vendí ni un cuadro. Cuando le pregunté al marchante, el profesional que pone en contacto al artista con el galerista, me explicó que los japoneses no suelen comprar nada, que incluso los altos ejecutivos viven en apartamentos poco adornados. Por Nueva York y Miami tampoco hice una gran fortuna, pero el honor quedó cubierto.

-Pintor y escultor. ¿Qué disciplina es más difícil?

-Por la tensión y la fuerza que requiere, la escultura. No es lo mismo estar dando pinceladas sosegadamente, que trabajar con grandes máquinas como puede ser una motosierra.

-¿Qué restauraciones recuerda con orgullo?

-Mencionaría numerosas obras de Salzillo, pero destaco una de sus obras más emblemáticas: el San Jerónimo, expuesto en el Museo de la Catedral de Murcia. También he confeccionado retablos de nueva creación en diferentes iglesias como la de Lázaro, construida en el siglo XVI en Alhama de Murcia.

-¿Se plantea trabajar con metales?

-Hace tiempo encontré en una zona del monte un montón de latas y de filtros de aceite, me los llevé, los reciclé y los incorporé a algunas esculturas, pero no me gusta utilizarlos para nada más. No me llaman tanto la atención como la piedra o la madera.

-¿Compra sus materiales o los busca en la naturaleza?

-Los encuentro paseando por el monte, como las piedras de esta exposición. Creo que es importante proteger y limpiar el medio ambiente, no enriquecer las empresas que se dedican a destruirlo. Las primeras maderas que utilicé, por ejemplo, las descubrí en una zona de la autovía que había sido talada.

-¿Regresará a la pintura?

-De momento, pretendo seguir con la escultura. De hecho, esta exposición se trasladará a Cartagena.

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