Murcianos: ¿con el acento por bandera o a cuestas?

Murcianos: ¿con el acento por bandera o a cuestas?

¿Está 'estigmatizada' la forma de hablar propia de la Región? Seis profesionales de la comunicación y el espectáculo que triunfan en Madrid cuentan la relación que mantienen con el acento de su tierra

Pedro Navarro
PEDRO NAVARRO

Una 's' menos, una piedra a la mochila. Una 'd' que no suena, otro canto rodado a la espalda... Esta afirmación puede parecer una exageración, pero la sensación inicial de 'pez fuera del agua' no es tan ajena para todo aquel que decide hacer las maletas y cambiar su lugar se residencia. No es baladí preguntarse, por tanto, si determinados acentos regionales, como el de la zona de Murcia, están aceptados en según qué ámbitos o si generan ciertos comentarios y extrañezas. ¿Está normalizado social o laboralmente el uso de determinados localismos fuera de las comunidades de origen? ¿Tienden los foráneos a disimularlos, por el contrario, para sentirse más cómodos o integrados?

En mundo de la televisión hace tan sólo unos meses dejó un apunte con cierto interés para esta disquisición. Y es que el estreno de la serie española 'La Peste', en Movistar +, desató cierta polémica en Twitter. ¿Por qué? Los personajes de esta ficción, ambientada en la Sevilla del siglo XVI, hablaban con un acento andaluz tipo, en este caso, además, bastante neutro. Sin embargo, algunos espectadores lamentaban que con esa forma de expresarse les era complicado seguir los diálogos.

Por otra parte, y más recientemente, la historia de una estudiante murciana que cursaba una beca erasmus en Portugal, alcanzó cierta viralidad y múltiples comentarios a través de las redes sociales. María Almela -así se llama- narra en un 'tuit' cómo, mientras comía en un restaurante de Guimaraes, escuchó a un compatriota «decir que Murcia era la España profunda y que los murcianos no sabemos hablar». Ante tal comentario, decidió marcharse del restaurante sin decirle nada, pero no quiso pasar la oportunidad de dejarle una pequeña nota acompañada de una invitación a un chupito. El mensaje: «De parte de una murciana que te ha entendido perfectamente cuando has hablado».

Tampoco es extraño encontrar numerosas bromas sobre la inteligibilidad del acento murciano en los comentarios de 'tuiteros' o ciertas publicaciones y espacios de humor. ¿Tiene por tanto la forma de hablar de Murcia un plus de 'estigmatización' respecto a otras, aunque sea en la esfera pública o desde un punto de vista cómico? Y en estas circunstancias, ¿cómo se relacionan con su 'lengua materna' los profesionales murcianos de la comunicación y el espectáculo que trabajan en Madrid?

«Soto, si quieres ser algo en la vida, sácate la mierda de la boca»

Juan Soto Ivars.
Juan Soto Ivars. / M. Bueso

«Yo con mi acento no tenía ningún problema hasta que me lo pusieron; cuando salí de Murcia me encontré con que era difícil que te tomaran en serio ciertas cosas cuando hablaba con él», confiesa el periodista y escritor aguileño Juan Soto Ivars. El novelista relata, asimismo, que más allá de los límites de la Región ha conocido a muchos otros murcianos que habían sentido algo parecido, como el diseñador Tomás Peña, o la escritora María Yuste. Algunos, incluso, habían cambiado su forma de hablar para trabajar en medios o integrarse mejor; incluido, en cierto modo, él mismo.

«Cuando estudiaba en Tánger, y era un jovencito influenciable, tuve un profesor cordobés al que admiraba mucho y que me dijo: 'Soto, si quieres ser algo en la vida, sácate la mierda de la boca'. Me impresionó mucho y empecé a desprenderme de mi acento en un proceso muy lento y ridículo. Cuando llegué a Madrid ya me lo había quitado y pronunciaba más neutro, aunque la gente no sabe ahora si soy de un sitio o de otro», cuenta el novelista que afirma, no obstante, considerar ahora el acento murciano de los más normal, aunque en el resto de España se perciba como «poco profundo» y sea blanco de ciertas bromas.

«Lo que me gusta más de ser murciano es que no nos ofendemos casi nunca. Ahora mismo, la gente tiene la piel muy fina y en cualquier comunidad se rasgan las vestiduras por los estereotipos y por las burlas. ¡Pero aquí somos invulnerables! Gracias a nuestra capacidad para reírnos de nosotros mismos y con los demás», celebra soto Ivars. «Publicaciones y espacios de humor como 'El Mundo Today' o 'La Vida Moderna' se han dado cuenta de ello y por eso nos explotan. De hecho, todo el mundo que viene acaba diciendo que 'flipa' con Murcia por lo maja que es la gente. A lo mejor, monumentalmente o determinados aspectos turísticos, no tenemos tanto como otras comunidades, pero nuestro carácter es nuestra mina de oro», apostilla.

«El mundo del humor ha estigmatizado un poco el acento de Murcia»

Carlos del Amor.
Carlos del Amor. / M. Bueso

Carlos del Amor, jefe adjunto del Área de Cultura de los Informativos de Televisión Española, lleva ya tres lustros afincado en la capital de España. Este periodo de tiempo nada despreciable le han llevado a modificar su manera de expresarse, aunque sea «de forma inconsciente, producto del día a día». «Estudié en Madrid, tengo familia allí y he convivido con todo un mestizaje de formas de hablar, aunque cuando estoy relajado me sale el deje», explica. El también considera que escuchar determinados acentos, si son muy cerrados, «sigue chocando» y que el mundo del humor ha estigmatizado un poco el de Murcia. «Es algo con lo que no hay que obsesionarse, porque camuflarlo en exceso puede llevar a un híbrido ridículo», valora, a pesar de todo. «Cuando uno locuta, intenta ser lo más pulcro posible, porque en un minuto de televisión, una de las cosas más importantes es la claridad», concluye el periodista y escritor, conocido por sus crónicas culturales con aires literarios.

«La forma de hablar de Murcia es menos bonita que la de otros sitios»

Carlos Santos.
Carlos Santos. / Maya Balanya

Desde una experiencia similar se expresa Carlos Santos, uno de los poco actores murcianos que atesora un Goya, en este caso a Actor Revelación por su papel de Luis Roldán en 'El hombre de las mil caras'. Tras 18 años en Madrid, él también conserva apenas vestigios de un acento que nunca tuvo muy marcado y que su oficio acabó por llevarse. «Bajo mi punto de vista, una cosa es mantener tus raíces y estar orgulloso de ellas y otra es tener un castellano lo más limpio posible», considera el intérprete, que no tiene problemas en «asumir» con «naturalidad» que la forma de hablar de Murcia es «menos bonita» que la de otras regiones. «Al igual que la gente de Jaén o Almería, los murcianos no tenemos una música particular al hablar, y nos comemos finales de palabra, vocales y consonantes. Es una cuestión de música, y por eso suenan mejor algunas hablas locales como la gallega y la canaria», valora Santos, que tampoco ve particularmente agradables acentos como el «catalán». También remarca que en la Región, como en otros lugares, hay dos maneras diferenciadas de hablar, una más clara y otra más cerrada, «difícil de entender hasta para gente oriunda como yo». «De todas formas, me parece absurdo acomplejarse; así habla un obrero y un señor con tres másteres y no es signo de un nivel cultural determinado; la diversidad es buena», concluye.

«La mezcla exacta de costumbrismo, sabiduría y trivialidad»

Miguel Maldonado.
Miguel Maldonado. / El Pavón Teatro Kamikaze

Si bien hay profesionales como Manu Sánchez, presentador de informativos de Antena 3 y nacido en Moratalla, al que es difícil asociar por el público con la Región, hay otros que casi parecen haber hecho bandera de una manera de expresarse. Es el caso de Miguel Maldonado, uno de los responsables de 'late show' 'No te metas y política' y último fichaje de Andreu Buenafuente para su programa 'Late Motiv'. Su humor tira mucho del lenguaje, chascarrillos y tópicos propios de la Región, hasta el punto de que Andreu vendió su incorporación al programa, en lugar de David Broncano, como «el cambio de uno de Jaén por otro de Murcia». «Expresiones como 'olivica comía, huesecico al suelo' tienen la mezcla exacta de costumbrismo, sabiduría y trivialidad como para granjearse nuevos usuarios en cuanto se escucha», opina Maldonado, al que le consta que «hay gente que ha empezado a usar expresiones murcianas en otras partes de España», después de escucharlas en su programa.

El cómico explica, para él, «la mejor forma de hacer comedia es desde dentro, de la forma más natural posible» y eso implica expresarse como lo hace habitualmente. Además, según considera, «intentar disimular un acento conduce a conformar una falsa uniformidad, perdiendo matices riquísimos». Por otra parte, Maldonado no percibe estigmatización alguna en torno al deje propio de la Región, pero sí un incremento de chistes sobre Murcia, que no dejan de ser «simples caricaturas que hay que aceptar como tal». Incluso, pueden tener sus efectos positivos: «si esta ola reciente de chascarrillos ha servido para que alguien con complejos se sienta henchido de murcianismo, se empodere y reparta 'paparajotes' cada vez que pueda, bienvenida sea», apostilla.

«A veces aprieto un poco el acento para que sepan de dónde soy»

Daniel Albadalejo.
Daniel Albadalejo. / Rafa Gutierrez

Los actores Pepa Aniorte y Daniel Albadalejo son otros profesionales del mundo del espectáculo que han contribuido con sus personajes a que la forma de hablar propia de esta zona del Levante español sonara más en los oídos del resto del país. «Cuando hice el 'casting' para 'Camera Café' le dije al director que yo pensaba que este tipo era de Murcia», cuenta el cartagenero Daniel Albadalejo, que comenzó hacerse conocido con el papel de guardia jurado en esta conocida 'sitcom'. Albadalejo reconoce que eso fue lo que marcó la diferencia y le dio el papel, al tiempo que aclara que fue una propuesta que hizo con cariño y sin querer caer en los arquetipos del sainete clásico. «A lo mejor el acento murciano sí que chirría más ahora porque también se escucha más, pero hace años ya teníamos a un grandísimo actor como Paco Rabal que se expresaba sin complejos y al que su tierra se le escapaba incluso cuando actuaba», recuerda el cartagenero. Tras 21 años en Madrid, Albadalejo reconoce que suaviza su manera de expresarse en comparecencias públicas, ruedas de prensa o entrevistas, pero que en cuanto baja del escenario y se encuentra en un ambiente distendido, su lengua vuelve a relajarse. «Incluso a veces marco un poquito la pronunciación, -que se vuelve un poco más neutra cuando vives fuera- para que la gente sepa de dónde soy», destaca el intérprete, de gira con La Compañía Nacional de Teatro Clásico. «La palabra es normalidad: si aprietas mucho el acento, quedas mal; si lo disimulas mucho, también», concluye.

«Hay quien no está dispuesto a aceptar que tiene una peculiaridad»

Pepa Aniorte.
Pepa Aniorte. / M. Bueso

Otra actriz muy asociada a papeles cercanos a su tierra es Pepa Aniorte. Uno de sus papeles más recordados es el de 'la Choni' en la serie televisiva 'Los Serrano'. «Comencé la prueba castellanizando el personaje, pero rápidamente que pidieron que me expresara con mi acento habitual», explica la actriz oriolana, aunque murciana de adopción. Este personaje causó cierta polémica en su día por estar muy esterotipado y causar inicialmente cierta antipatía. No obstante, capítulo a capítulo las tornas acabaron cambiando. «No creo que los papeles con un cierto acento o con una procedencia muy determinada como la Región de Murcia estén asociados por norma a personajes con bajo nivel cultural», considera Aniorte. Un ejemplo de esto es, para ella, su personaje de la 'agente Camacho' en la película 'Cuerpo de Élite'. «Es experta en inteligencia y desarrollo, una tía con mogollón de carrera y un 'cerebrito', pero es verdad que se juega con que es murciana como 'gag', con que es muy rápida hablando y no se la entiende», explica.

Aniorte asegura que en su vida diaria su acento le acompaña a todas partes. «Me presento a los 'castings' con él, tal y como yo hablo, y solo lo cambio o castellanizo cuando me lo pide el papel», remarca. «Puede que, por ejemplo, el soniquete andaluz esté más normalizado porque es una comunidad grande e históricamente ha tenido más presencia en los medios, pero cada lugar tiene su manera de expresarse. Si por tener un determinado acento se entiende que hablas mal, hablaríamos mal todos. Mal están los leísmos y los laísmos que se usan en Madrid», desgrana. Así, para Aniorte, tampoco tiene sentido retraerse por tener una determinada forma de hablar. «Uno puede acomplejarse porque los políticos de su tierra sean más o menos eficaces, pero no por esto», comenta desenfadadamente. Su diagnóstico sobre el origen de las «polémicas estériles» por culpa del idioma está claro: «Saber comunicar no va de tener un acento u otro; lo que ocurre es que hay, por un lado, quien no quiere entender y, por otro, quien no está dispuesto a aceptar que tiene una peculiariedad. Yo sí lo admito».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos