La mortalidad por ictus desciende casi un 60% en la Región en los últimos quince años

Instalaciones para tratar el ictus en La Arrixaca en una imagen de archivo. /Nacho García / AGMGráfico
Instalaciones para tratar el ictus en La Arrixaca en una imagen de archivo. / Nacho García / AGM

La puesta en marcha de unidades en La Arrixaca y Santa Lucía ha sido clave en el acceso a los tratamientos

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

La mortalidad por enfermedad cerebrovascular ha descendido casi un 60% en la Región en los últimos quince años, una tendencia paralela a la del resto de España que encuentra su explicación en la mejora de los tratamientos contra el ictus y en la apertura de las unidades especializadas de La Arrixaca y el Santa Lucía. Así, si en el año 2000 fallecieron por esta causa 74,7 personas por cada 100.000 habitantes en la Región, en 2015 la tasa había bajado hasta situarse en 31,2 casos por 100.000.

Aproximadamente, uno de cada cuatro pacientes fallece o bien en el momento del infarto cerebral o en los 30 días posteriores, según se desprende de los datos facilitados ayer por el director general de Asistencia Sanitaria del Servicio Murciano de Salud (SMS), Roque Martínez. La puesta en marcha del Código Ictus en 2008, bajo la coordinación de la neuróloga de La Arrixaca Ana Morales, ha sido clave para ir reduciendo esta cifra. Si en el primer año apenas el 1% de los pacientes pudieron acceder a los nuevos tratamientos contra el infarto cerebral, que multiplican las posibilidades de supervivencia y reducen las probabilidades de secuelas, el porcentaje roza actualmente el 10%.

Para poder llevar a cabo una tromboectomía -un cateterismo realizado por los neurorradiólogos para eliminar el coágulo que provoca el ictus- es vital que no haya pasado demasiado tiempo desde la aparición de los síntomas. De ahí la importancia del protocolo previsto en el Código Ictus, que ha permitido reducir desde más de dos horas a 62 minutos el periodo que pasa desde que se avisa a los servicios de emergencia hasta que se interviene al paciente, según explicó Roque Martínez.

El tabaco multiplica por tres el riesgo de infarto cerebral, y la hipertensión lo duplica

Ante la aparición de algún síntoma sospechoso, acudir directamente a las Urgencias del hospital de referencia del área de salud puede retrasar la atención más que otra cosa, aunque parezca paradójico. Lo más rápido es llamar al 112, ya que así se activa directamente el protocolo y el paciente será trasladado a La Arrixaca o el Santa Lucía, donde se encuentran las unidades de ictus, mientras los sanitarios pueden empezar a actuar en la propia ambulancia.

¿Ante qué señales hay que llamar al 112? Un accidente cerebrovascular suele dar la cara con pérdida de fuerza, problemas de expresión o parálisis facial en un lado del rostro. También puede aparecer dolor de cabeza inusual o alteración de la visión. Pero lo más importante es poder prevenir a tiempo la enfermedad. «El 90% de los ictus son prevenibles», advirtió ayer el director general de Salud Pública, José Carlos Vicente.

Menos sal y más deporte

La hipertensión, el tabaquismo, el consumo de alcohol y drogas, el sedentarismo, la diabetes, la obesidad y el estrés son factores que aumentan el riesgo de padecer un infarto cerebral. Así que bajar el consumo de sal y grasas, llevar una dieta equilibrada, hacer ejercicio moderado y dejar el tabaco ayudan a reducir de forma sustancial la probabilidad de sufrir un ictus. Según datos recopilados por el Servicio de Epidemiología de la Consejería de Salud para el estudio EPIC (un programa europeo sobre cáncer y nutrición), la incidencia de enfermedad cerebrovascular es tres veces superior en fumadores, y se duplica en hipertensos.

Además, «la práctica regular de actividades físicas moderadas, tales como caminar, se asocia a un riesgo menor de sufrir un ictus», subraya José Carlos Vicente. En las mujeres, esa reducción llega al 40%, de acuerdo al estudio EPIC. El servicio de Epidemiología recopiló datos de 8.515 pacientes para el EPIC, que en toda España acumula registros de más de 41.000 personas. Aunque la Región de Murcia sigue entre la comunidades con mayor tasa de obesidad, tabaquismo e hipertensión -lo que explica una prevalencia de ictus tradicionalmente superior a la media nacional- el control de los factores de riesgo ha mejorado en los últimos años. Esto ha permitido que haya un descenso de la incidencia. Si hace una década se registraban 231 casos por 100.000 habitantes al año, actualmente se producen 200 por 100.000. Aproximadamente, cada año se atiende, en los hospitales del Servicio Murciano de Salud, a más de 3.000 personas afectadas por ictus. Sólo en la unidad de La Arrixaca ingresan unos 500 pacientes.

También en población joven

El riesgo de ictus es muy superior entre la población mayor de 70 años. Pero también se dan casos en personas jóvenes o de mediana edad. Así, la incidencia se sitúa en 20 casos por cada 100.000 hombres menores de 50 años, y 12 por cada 100.000 mujeres. Aunque algunos estudios advierten de un incremento del número de infartos cerebrales en población joven, los registrados de datos del Servicio Murciano de Salud arrojan una situación estable, según explica la coordinadora del programa Ictus, Ana Morales.

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