Vecinos y comerciantes rechazan el «experimento» del sentido único en la calle Mayor

La calle Mayor, acotada con vallas y arbustos, en sentido único la pasada Navidad./J. L. V.
La calle Mayor, acotada con vallas y arbustos, en sentido único la pasada Navidad. / J. L. V.
Molina de Segura

El concejal de Movilidad defiende la actuación y apuesta por una consulta popular, mientras los asociados de Com-Pro prefieren el doble sentido

Juan Luis Vivas
JUAN LUIS VIVAS

La experiencia de dotar de sentido único a la calle Mayor durante el periodo navideño no ha satisfecho a muchos comerciantes y vecinos del centro de Molina de Segura. Y aunque hay quienes valoran positivamente la actuación, no es menos cierto que otros muchos ciudadanos se han pronunciado en contra de este «experimento de Navidad», tanto a pie de calle como a través de las redes sociales. «Molina no es Madrid, lo veo más como un intento desesperado de llamar la atención» o «un sinsentido, una pérdida de tiempo y de dinero», son algunos comentarios que se han podido escuchar y leer en los últimos días. Sin embargo, otros aplauden la iniciativa porque «ya era hora de que estuviéramos a la altura de Madrid».

La medida está recogida en el Plan de Movilidad Urbana Sostenible del municipio, que recomienda esta actuación -el sentido único de salida hacia Murcia y afecta al tramo que va desde la calle Estación hasta la ermita de San Roque-. Para ganar zona peatonal, el Ayuntamiento colocó decenas de vallas y arbustos decorativos en todo el recorrido, limitando el espacio a los vehículos. Estéticamente, «un horror», clama un joven.

Una encuesta de la Asociación de Comerciantes y Profesionales (Com-Pro) también refleja el descontento del tejido comercial. De los 50 empresarios que han respondido al cuestionario elaborado por Francisco Saura, secretario del colectivo, el 80,4% se muestra contrario a implantar el sentido único en esta vía principal. Además, el 58% considera que la medida ha tenido un efecto negativo sobre el comercio, frente al 4,3% que estima que ha sido positivo, y un 37% que opina que no les ha afectado. La asociación quiere reunirse lo antes posible con el concejal de Movilidad para trasladarle su planteamiento. «La prueba se debería hacer en días laborables y no en periodo vacacional», opina Saura. Además, considera que la peatonalización de la calle Jesuita Hernández Pérez -otra actuación que se ha llevado a cabo durante los fines de semana- tampoco ha beneficiado la circulación, ya que ha provocado mayor congestión de tráfico en otras calles paralelas, como Santa Teresa, donde precisamente Saura regenta una joyería. «El sábado se multiplicó por aquí», apostilla.

A principios de la década de los 90 ya se puso en marcha la medida, que acabó en fracaso

El tráfico también ha aumentado en la avenida de la Industria -antigua Nacional 301- y en la calle Calvario, «una de las que tiene más accidentes en Molina», advierte Inma, vecina de esta calle. La mujer, que trabaja en un estanco de la calle Mayor, indica que «la comodidad no es práctica y, además, falta civismo en muchas partes».

Fina, la propietaria del estanco, se muestra más beligerante y critica que «se han gastado un montón de dinero para nada, lo podían haber invertido en limpiar las calles y en otras cosas». Pedro, otro vecino de la referida vía, afirma que «lo peor que ha hecho el Ayuntamiento, no le veo utilidad». Tampoco le ha gustado a José María, profesor jubilado, quien apunta que «mucha gente no conoce el pueblo y se pierde». Además, señala que la medida obstaculiza a los vehículos de emergencias, como ambulancias y bomberos, provocando retrasos en sus actuaciones diarias, opinan algunos vecinos.

Afecta a los taxis

La iniciativa tampoco cuenta con el beneplácito de los taxistas, que tienen allí la parada. «Es un engorro porque hay que coger desvíos», señala Manuel Rogelio. Este profesional del taxi considera más importante para su sector el traslado de la parada a la avenida de Madrid, cuya primera experiencia práctica está previsto que se lleve a cabo mañana a mediodía.

Paco y Nieves, propietarios de una mercería, sí ven con buenos ojos que se amplíen las aceras, sobre todo en esta zona de Molina, donde su estrechez impide el paso a personas en sillas de ruedas o familias con coches de bebé. «Debe entenderse como una forma de ganar terreno para los peatones, pero no como un ayuda al comercio, no influye», señala Paco.

En la primera mitad de los años 90 ya se puso la calle Mayor en sentido único y no funcionó. A juicio de muchos, se repiten errores de entonces. Mariano, vecino de San Roque, explica que «es muy difícil aliviar el tráfico» si no se habilita la conexión con la avenida de la Industria, a la altura del Centro de Salud Jesús Marín, con posibilidad de giro en sentido Murcia a través de una nueva rotonda. A su juicio, esa reordenación permitiría dejar ese tramo de calle Mayor de entrada y evitaría el colapso en la calle Calvario. Y recuerda que hace dos años ya se propuso esta actuación en un estudio de un equipo de urbanistas, a instancias de la asociación de vecinos de San Roque. «Después de su redacción, sigue en un cajón del Ayuntamiento», indica Mariano.

Más pruebas en el futuro

El edil de Movilidad, Antonio López, precisa que la calle a la que hace referencia el estudio de San Roque se abrirá al tráfico, una vez concluyan los trámites iniciados por el Ayuntamiento. López considera que la población «no debe alarmarse porque solo se ha hecho una prueba» y no descarta que se hagan más en un futuro. Lo que sí tiene claro es que «tarde o temprano, la calle Mayor será de sentido único, eso es impepinable». En su opinión, el tramo que va desde la Plaza de la Constitución hasta San Roque «tiene que ser de sentido único, sí o si, porque no podemos poner más en peligro a los vecinos y a los críos que pasan por ahí todos los días».

También apuesta por llevar a cabo una consulta popular para que los vecinos decidan sobre esta cuestión, algo que tiene previsto trasladar al resto del equipo de gobierno. El edil indica que se hará una valoración completa en los próximos días y se mantendrán las reuniones necesarias para «seguir avanzando». El Plan de Movilidad recoge un conjunto de actuaciones que tienen como objetivo la implantación de formas de desplazamiento más sostenibles (caminar, bicicleta, transporte público) dentro de una ciudad.

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