Unos vándalos destrozan con cal cinco de los grafitis de los artistas del Muro

El grafiti 'Mother Earth', de Dyca One, en la calle Ibn Arabí es uno de los más afectados por la cal. / J.L.V
El grafiti 'Mother Earth', de Dyca One, en la calle Ibn Arabí es uno de los más afectados por la cal. / J.L.V

Los murales han sufrido un ataque solo 72 horas después de su estreno dentro de un proyecto de la Concejalía de Juventud

JUAN LUIS VIVAS

Este año el Ayuntamiento ha apostado por el arte urbano para darle vida a sus calles y poner color a sus muros de cemento. Todo ello, de la mano de jóvenes artistas que han participado en un festival que desplegó propuestas artísticas vanguardistas y participativas a través de la realización de seis grafitis en varias paredes de las vías públicas de Molina de Segura. El sábado concluyeron sus trabajos, coincidiendo con la fiesta de clausura del proyecto Muro 2017 de la Concejalía de Juventud, y en solo 72 horas, el lunes por la noche, una o varias personas se dedicaron a arrojar cal blanca diluida en agua y destrozaron cinco de los seis murales expuestos.

«Hay gente que no quiere que se invierta ni un euro en cultura, arte ni juventud, o simplemente no tiene otra cosa en la que invertir su tiempo», lamentaba ayer muy dolida Dyca One, nombre artístico de la molinense Aida Garrido, autora de 'Mother Earth', en la calle Ibn Arabí. «Se trata de un delito grave», subrayó el concejal de Juventud y de Policía Local, Fernando Miñana. Este acto vandálico ya ha sido denunciado y se ha iniciado una investigación.

El edil confía en que las pesquisas policiales permitan esclarecer si, tras la autoría de estos delitos, hay uno o varios vándalos. «Han atentado contra patrimonio público cedido por el Ayuntamiento para el proyecto Muro 2017», subraya Miñana. Algunos de los murales están cerca de edificios públicos, donde existen cámaras de vídeo, y se espera que las grabaciones ayuden a esclarecer la identidad del autor o autores.

El edil de Policía Local confirma que se ha abierto una investigación

Al parecer, los actos vandálicos contra los murales pudieron producirse entre las nueve y las once de la noche del lunes. Así se desprende los testimonios de alumnos del conservatorio, situado cerca de dos de los grafitis, y que aseguraron que antes de las nueve vieron que los grafitis «estaban bien». Sin embargo, al salir de sus respectivas clases se percataron de que los habían rociado con cal. Los seis jóvenes artistas, Goyo, Rafaka, Amado, Dyca One, Ángel Toren y Chip One, se mostraban ayer «indignados» tras conocer el penoso aspectos que presentaban sus obras en solo tres días. «Han ido con maldad», clama Rafaka. A pesar de sentirse afligidos por los ataques, a los artistas ahora les toca hacer de tripas corazón y comprobar si sus obras todavía tienen posibilidades de ser restauradas.

Una de las artistas cuyo grafiti presenta mayores daños es Dyca One y tiene la hipótesis de que el ataque ha sido perpetrado por «un solo individuo», por la forma de arrojar la cal en los cinco murales estropeados en las calles Jesuita José Hernández Pérez, Ibn Arabí, San Antonio, Consolación, Mayor y Plaza Eduardo Linares. El concejal de Juventud, Fernando Miñana, avanza que el Consistorio «no se va a amedrentar» y su departamento ya está trabajando en una nueva convocatoria de este proyecto de creación artística que persigue poner en valor la cultura grafitera. «No vamos a dejar de hacerlo porque a una persona le incomoden este tipo de iniciativas artísticas».

Cabreo vecinal

El cabreo vecinal por lo sucedido es generalizado y muchos de los molinenses están canalizando su enfado a través de las redes sociales. «¡Qué vergüenza, que falta de respeto y de empatía... Ojalá os pillen y os pongamos cara, cobardes!», clama una joven en su perfil de Facebook. Soraya comenta que «luego nos quejamos de que en Molina no hacen nada». Los ataques con cal a los grafitis han indignado hasta a vecinos de Valencia, que en la misma red social se preguntan: «¿Habrá sido algún grafitero real? Aquí en Valencia esos actos los perpetran, normalmente, los que más defienden la pureza y atacan los muros legales». Alejandro concluye que lo sucedido «es un jodido sacrilegio».

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