Los mosquitos se adueñan del río por la falta de limpieza en los márgenes

Cañas junto al río Segura.
Cañas junto al río Segura.

Los ayuntamientos de la Vega Media critican la pasividad de la CHS y denuncian que «incumple sus compromisos»

Juan Luis Vivas
JUAN LUIS VIVAS

Se llama 'arundo donax' y es una auténtica pesadilla para los 140.000 vecinos que residen en Molina de Segura, Las Torres de Cotillas, Archena, Ceutí, Alguazas y Lorquí, localidades que decidieron constituir la Asociación de Municipios Ribereños para trabajar en la mejora de los márgenes del tramo medio del río Segura.

La invasión de las cañas comunes (también conocidas como cañabrava o cañas de Castilla) en la la totalidad del río, su fuerte competencia con la vegetación autóctona y la pérdida de biodiversidad se han convertido en un quebradero de cabeza para los regidores de estos municipios. Las consecuencias nocivas aumentan en primavera y verano con invasión de caminos, pérdida de la visión de la línea de agua y problemas con incendios.

Pero, sobre todo, se agrava porque los mosquitos se hacen los amos de la ribera, generando numerosas molestias. «En estos pueblos las condiciones de salubridad son pésimas, los mosquitos nos comen y creo que va a seguir así todo el verano», lamenta Antonio, un vecino de la zona.

Algunos ayuntamientos han aplicado tratamientos para fumigar, pero aducen que no resultan efectivos si no se limpian y retiran las cañas. Consultadas varias personas en el entorno, la denuncia es unánime. «El río está lleno de cañas y la mota desaparece», indica Alfredo, un vecino de Ceutí que pasea habitualmente por la ribera del Segura. «Los niños no pueden jugar en los parques porque los mosquitos se los comen. ¡Es una vergüenza!», clama Asunción, otra vecina de Lorquí.

«Y la postura de la Confederación Hidrográfica del Segura también es una vergüenza», sentencia un ciclista que señala una zona próxima al Soto de los Álamos, en El Llano de Molina, donde se abrieron unos enormes surcos en el suelo, derruyendo parte del terreno como consecuencia de las lluvias caídas en diciembre.

En este sentido, la Concejalía de Vía Pública se ha dirigido varias veces al organismo de cuenca para reclamar el arreglo de este peligroso tramo, según ha confirmado la edil responsable, Fuensanta Martínez. También el alcalde de El Llano, Martín Hurtado, ha llamado en vano varias veces para pedir una reunión con el presidente de la CHS.

Pero las reclamaciones de vecinos y ayuntamientos contrastan con las consideraciones que la CHS ha remitido a 'La Verdad'. «En lo que respecta a las competencias de la CHS en la eliminación de cañas en el cauce, es importante precisar un punto: no existe normativa que señale que las confederaciones hidrográficas deben cortar las cañas del río», indican fuentes del organismo de cuenca. Y añaden que «las funciones de la CHS se limitan a garantizar la calidad de las aguas».

También aducen que cuando las cañas suponen una limitación a la circulación de las aguas, la CHS puede actuar «con el objetivo de recuperar la capacidad hidráulica». Y precisan que esto no ocurre en todo el tramo del río Segura, «sino en puntos concretos que es donde el organismo de cuenca va a trabajar». Las mismas fuentes señalan que «si las cañas puedan llegar a suponer un riesgo de incendio, facilitar la aparición de mosquitos o dificultar las actividades de ocio en el río, es algo que escapa a las competencias de la Confederación, pues hay otros organismos, en este caso Comunidad Autónoma y ayuntamientos, que sí tienen competencias para hacerlo». Y los ayuntamientos se echan manos a la cabeza al oír o leer esto.

La alcaldesa de Molina, Esther Clavero, tiene claro que la CHS «incumple sus compromisos» y, además, no da respuesta a las solicitudes del Ayuntamiento. «Si la Confederación no asume sus obligaciones, hemos solicitado que nos deje actuar en algunos tramos, pero aún estamos esperando respuesta», manifiesta la regidora socialista. No descarta movilizaciones.

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