40 millones de olvidados

Demasiado perro

No hay ideología más rancia, primitiva y derechista que el nacionalismo

Jerónimo Tristante
JERÓNIMO TRISTANTE

Yo, sinceramente, no lo soporto más. No tengo ningún problema con que Cataluña sea independiente. Hace quince años que vi claro que se iban. Son más de cuarenta años aguantando que sólo se hable del monotema. Aquí somos 47 millones de almas y se habla, tan sólo, de los problemas de 7. A los otros 40, ni caso. Quiero recordar que Badajoz, Palencia, y Murcia también existen. ¿Se habla de nosotros y de nuestros problemas en los medios de comunicación nacionales? No, padre. Aquí sólo se trata un tema: Cataluña, luego se habla de Cataluña y también de Cataluña. Luego, deportes, y más Cataluña. ¿Y los demás? Nosotros, los murcianos, sufrimos una dejadez constante por parte del Gobierno del Estado. No tenemos agua, cero kilómetros de línea ferroviaria electrificada, somos los más perjudicados en los últimos presupuestos, sufrimos el asunto del soterramiento y arrastramos una deuda histórica de financiación autonómica que no nos reconocen.

Dejados de la mano de Dios. Así estamos

El PP. Son muchos los que echan la culpa de esto al PP. No es justo. La culpa es de Puigdemont y los independentistas. Es cierto que Rajoy hizo mal con su «don Tancredismo», permitiendo que el problema fuera creciendo. La miopía del PP le hizo creer que era cuestión de pasta. Con CiU, ahora conocido como PDeCAT, así era: una banda de corruptos que echaban órdagos al Estado para obtener más dinero y competencias. Esquerra y la CUP no son así, el tema con ellos es emocional. No se soluciona a golpe de talonario. Además, el PP intentó rentabilizar electoralmente el asunto en España con los recursos al Estatut, y eso le convirtió en residual en Cataluña alentando a los radicales. Los independentistas consiguieron acogotar a los constitucionalistas -incluso a los de izquierdas- asimilando que ser catalán y querer seguir en España, era ser del PP, facha y españolista.

La cárcel y PDeCAT. Hasta hace bien poco, Esquerra y el embrión de la CUP no tenían fuerza para impulsar algo como lo que vivimos el 1-O. Pero un factor lo alteró todo: los procesos judiciales a la derecha corrupta catalana, antes CIU. Los casos Liceo, Pujol y Artur Mas acorralaron a los dirigentes de la burguesía catalana que se vieron ante una inevitable entrada en prisión y la ruina económica que ello supone. ¿Solución? Si nos independizamos no nos meterán en una cárcel española, y eso provocó su huida hacia delante y que el independentismo extremo haya llegado a esto.

La izquierda española. No hay ideología más rancia, primitiva y derechista que el nacionalismo. No hay nada más alejado de lo que debe defender la izquierda que siempre fue internacionalista. No cabe en cabeza humana que alguien de izquierda apoye a los nacionalistas. Es algo muy fácil de entender: los derechos no son de los territorios sino de los ciudadanos. Cuando alguien defiende que una persona tiene derechos y, peor, privilegios, por haber nacido en una región determinada, está atentando contra los valores más preclaros de la izquierda. Los ciudadanos del mundo, las personas, son los que tienen derechos. Todos. Y yo, murciano, también. Lo de Pablo Iglesias es de traca, su odio a todo lo que es España me asusta. A mí, que nunca fui lo que se dice un patriota. Pero soy español, nací aquí y veo que sólo se le llena la boca con los «derechos de Cataluña», «mi apoyo a Cataluña y su sufrimiento» y cosas similares. ¿Cuándo lo veremos decir: «mi apoyo a España», «al sufrimiento de los españoles»? Nunca. Tomen nota.

La batalla de la propaganda. Es la que vale, no se equivoquen. Rajoy en este asunto iba ganando. Había imágenes de coches de la Guardia Civil destrozados, aquella vergüenza del Parlament y otros comportamientos totalitarios que habían impactado en la opinión pública internacional. El 1-0 los ‘indepes’ le metieron un gol. Querían fotos de antidisturbios en la calle pegando a la gente, y las consiguieron. Rajoy tiene que reconducir eso. Trabajar la imagen: las fotos del chico votando cuatro veces, de la urna que cae llena de votos antes de entrar en el colegio, que un tío de Sevilla votó firmando como Michael Jackson… Todo eso debe ser retuiteado, publicitado, en inglés y para todo el orbe. ‘Liberation’ dice que el nacionalismo catalán es supremacista, rancio y xenófobo. El Estado tiene que poner a su expertos en comunicación a trabajar y que el mundo lo vea. Lo de la independencia, me temo, es un hecho. Quizá así se tratarán los problemas de 40 millones de huérfanos.

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