«Nos metimos dentro de una habitación por miedo»

Cañerías del patio de luces por las que descendieron los dos supuestos ladrones durante el registro policial.
Cañerías del patio de luces por las que descendieron los dos supuestos ladrones durante el registro policial. / Juan Carlos Caval / AGM

El supuesto autor del atropello de un guardia civil es detenido mientras robaba con un amigo en una casa de Murcia

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Jesús sabía que sobre su cabeza pesaba una orden de búsqueda y captura por el supuesto atropello de un miembro de la Guardia Civil, que participaba en un macrocontrol de alcohol y drogas en el Puerto de la Cadena, pero solo catorce días después de este incidente salió de su escondite para robar en el Edificio Getsemaní. «Estábamos muy asustados», reconocía ayer a 'La Verdad' el matrimonio chino propietario del inmueble en el que la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la Policía Nacional dio caza a Jesús D. G., de 21 años, y a un presunto compinche suyo, de 23 años, que también cuenta con antecedentes.

Los dos jóvenes se colaron la noche del sábado en el domicilio de este matrimonio, propietario de un restaurante de comida asiática en Murcia, para tratar de dar esquinazo a los policías que les buscaban por el Edificio Getsemaní, cerca del barrio de San Andrés, en el que se habían colado para robar en un piso, presuntamente. El citado inmueble se levanta en la calle Ericas, a 500 metros del último domicilio en el que consta que residía Jesús, quien parece que no pudo aguantar mucho tiempo fuera de circulación.

El operativo policial se puso en marcha pasados unos minutos de la medianoche, cuando la Sala del 091 recibió la llamada de un vecino alertando de que había escuchado ruidos en el ático de la cuarta planta, cuyos dueños se encontraban en la playa. De inmediato se personaron varias patrullas en la calle Ericas, convirtiendo el edificio en una ratonera. Los cacos no tenían escapatoria. Los sospechosos supuestamente se habían colado en el ático, pero, ante el despliegue policial por el interior del bloque, se escondieron en un piso de la tercera planta. «Bajaron por las tuberías del patio de luces y se metieron por una pequeña ventana que hay en nuestra cocina para la salida de humos».

De forma que cuando los agentes llegaron a la cuarta planta, según fuentes policiales, solo «encontraron utensilios para el robo». No había ni rastro de los cacos. Los jóvenes se habían jugado el tipo descendiendo una planta a través del patio de luces y se habían colado en el piso del matrimonio chino. «Nosotros habíamos llegado de trabajar, nos duchamos y nos fuimos a la cama». No se percataron de que había intrusos en su casa hasta que la Policía Nacional llamó a su puerta.

«Nos dijeron que habían entrado al cuarto piso a robar y que si podían entrar en nuestra casa a registrarla por si se habían escondido dentro». Los agentes de la UPR fueron encendiendo las luces de las habitaciones hasta que en el salón detectaron a los jóvenes. «Había dos personas metidas en un hueco detrás del armario». La sorpresa fue mayúscula cuando los policías se percataron de que uno de ellos era Jesús D. G., buscado desde el pasado 6 de agosto por el supuesto atropello a un guardia civil con una Yamaha de 600 centímetros cúbicos.

Dos agentes lesionados

Los jóvenes trataron de huir plantando cara a los policías. «Nos metimos dentro de una habitación por miedo», reconocía el matrimonio, desde el anonimato por temor a represalias. «Es gente mala». La UPR se empleó a fondo para lograr arrestarles: «Dos agentes resultaron con lesiones por el forcejeo de la detención». El operativo se cerró a las tres de la madrugada con el ingreso en los calabozos de los supuestos ladrones.

Próximamente pasarán a disposición judicial los dos detenidos y será entonces cuando Jesús tendrá que afrontar todas las cuentas pendientes que arrastra con la Justicia. Embistió supuestamente al guardia civil del control del Puerto de la Cadena porque se supo acorralado, ya que pesaba sobre él una requisitoria por no presentarse a un juzgado de lo Penal en el que se le iba a juzgar por un supuesto delito de robo en casa habitada. Por este asunto le pedían más de dos años de cárcel, y ahora tiene que sumar a su currículum delictivo las diligencias de la Guardia Civil de Tráfico por supuestos delitos contra agente de la autoridad y contra la seguridad vial, así como las de Policía Nacional por presunto robo con fuerza, lesiones a dos agentes, allanamiento de morada por colarse en el piso del matrimonio chino y coacciones por presuntas amenazas.

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