El Mar Menor se 'tragó', solo en verano, 1,2 toneladas diarias de residuos urbanos hasta 2005

Imagen del agua verde que difundió Anse en 2016. /Anse
Imagen del agua verde que difundió Anse en 2016. / Anse

El informe de impacto del Ministerio advierte de que la presión urbanística y turística seguirá si se construyen 150.000 nuevas viviendas

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

El impacto de la actividad urbana y turística, unido a las infraestructuras costeras, también ha contribuido en gran medida a la degradación del Mar Menor, que puede resumirse en un dato: durante años, y en los meses de verano, se vertió a la laguna una tonelada diaria de nutrientes de origen urbano. En concreto, en el año 2005 se contaminó la laguna con 1.200 kilos diarios de estos residuos debido a la presión demográfica, seis veces más que en la década de los años setenta, según el estudio de impactopara el 'vertido cero' del Ministerio de Medio Ambiente.

El informe sometido a información pública explica que en los últimos años se ha contrarrestado esta invasión con la construcción y mejora de las depuradoras de aguas residuales, pero siguen existiendo deficiencias y averías que ocasionan vertidos a la laguna. Dichos vertidos incluyen, entre otros, contaminantes orgánicos, fármacos, detergentes y productos de higiene personal. Las presiones y afecciones al Mar Menor no proceden solo de la actividad agrícola, sino también del desarrollo urbanístico y turístico. La ocupación de la zona alcanza las 100.000 personas en verano, el triple que en el resto del año, creando problemas de gestión y sostenibilidad.

Advierte el informe de que la tendencia se va a mantener porque se prevé la construcción de 150.000 nuevas viviendas los próximos años, según las estimaciones de la Consejería de Fomento. Uno de los espacios que ha sufrido un proceso de transformación más profundo es La Manga del Mar Menor, sometida a un desarrollo urbanístico intenso. «La apertura del canal de comunicación del Estacio en el año 1969 fue una de las actuaciones que ha tenido un mayor impacto sobre la laguna, produciendo una incremento de las tasas de renovación del agua, disminuyendo la salinidad y suavizando las temperaturas extremas, permitiendo el acceso de nuevas especies colonizadoras en un proceso de 'mediterraneización», recuerda el informe, que toma como base el estudio del Comité de Asesoramiento Científico del Mar Menor del año pasado.

El grado de urbanización y ocupación del suelo ha provocado la invasión del dominio público marítimo terrestre, favoreciendo la desaparición de dunas fosilizadas y la pérdida de playas. El 'boom' del ladrillo ha causado igualmente la impermeabilización del suelo, propiciando las escorrentías e intensificando el efecto de las riadas e inundaciones, así como la entrada de contaminantes al entorno de la laguna. Otros efectos perjudiciales son la presión creciente sobre hábitats amenazados como los saladares, causada por el pisoteo, la generación de basuras y la circulación de vehículos.

Diques y espigones

El estudio de impacto advierte de que otra consecuencia de la presión poblacional y la demanda turística ha sido la creación de diversas infraestructuras. En la actualidad, las obras costeras relacionadas con la actividad turística incluyen 41 espigones, 7 diques de encauzamiento, 12 ocupaciones de terrenos intermareales, 4 estructuras longitudinales de defensa, 4 diques exentos (separados y paralelos a la costa), una obra de protección de márgenes y 15 playas artificiales.

Estas actuaciones han modificado algunas características de los fondos de la laguna, de las comunidades asociadas y de las corrientes dominantes. También se han intensificado los procesos de colmatación naturales, mermando la superficie y profundidad de la laguna. En poco más de cien años, la superficie del Mar Menor se ha reducido de 185 a 135 kilómetros cuadrados, según el Comité de Asesoramiento Científico.

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