Las raíces de la 'Murcia chica'

Fotografía de la familia Collado-Pérez, realizada en el año 1920, cedida por Andrés y Francesc Collado y que aparece en la publicación de Joaquín Ruiz y Cristina López. /LV
Fotografía de la familia Collado-Pérez, realizada en el año 1920, cedida por Andrés y Francesc Collado y que aparece en la publicación de Joaquín Ruiz y Cristina López. / LV

Una investigación pone rostro a la emigración que llegó a Cataluña a principios del siglo XX empujada por la crisis de la minería

Miguel Rubio
MIGUEL RUBIO

Sus conocimientos en el manejo de explosivos y su soltura en el laboreo dentro de las entrañas de la tierra fueron la mejor carta de presentación a la hora de buscar trabajo lejos de casa. Los mineros que la crisis industrial de principios del siglo XX empujó hasta Cataluña en busca de un futuro mejor, hallaron fácilmente trabajo en la construcción del Metro de Barcelona y de la red de alcantarillado gracias a su experiencia en los pozos y galerías de los cotos de Mazarrón. Ahora, una investigación ha permitido reconstruir, tras un arduo trabajo, 150 genealogías de familias mazarroneras obligadas a abandonar sus hogares para escapar del hambre.

El estudio del historiador local, de raíces mazarroneras, Joaquín Ruiz y la demógrafa Cristina López, titulado 'Redes migratorias mazarroneras en Collblanc-La Torrasa 1924', pone rostro a esa oleada de emigrantes de las primeras dos décadas del siglo pasado que se establecieron en ese barrio de L'Hospitalet de Llobregat, en el área metropolitana de Barcelona. Ese asentamiento llegó a conocerse como la 'Murcia chica' debido a que casi uno de cada cuatro residentes tenía sus orígenes en esta región.

Como recuerda Ruiz, Collblanc-La Torrasa, donde nació y reside, surgió casi de la nada gracias a ese fenómeno migratorio. Según el estudio, en 1900 allí vivían 301 personas, frente a las 21.185 que se contabilizaron treinta años después. En 1924, del total de población murciana en ese núcleo, el 8,27% procedía de Mazarrón.

Fue un éxodo familiar, en el que marchaba toda la saga y no solo los miembros productivos

Ese incremento de habitantes en tan corto espacio de tiempo conllevó un fuerte impacto social, acompañado de un desarrollo urbanístico especulativo que «cristalizó en un fenómeno de infravivienda» conocido como los pasillos. Lo más parecido a «un gueto», matiza Ruiz.

«La emigración forma parte de la historia reciente de los mazarroneros en el primer tercio del siglo XX, y, además, es uno de los factores clave para entender los itinerarios posteriores de muchos de ellos ante la represión franquista, el exilio y la deportación», reflexiona el autor.

Esos flujos interiores de población movidos por la crisis industrial han sido objeto de numerosas investigaciones. Pero el trabajo de Ruiz y López arroja luz sobre dos singularidades que caracterizan estas oleadas de mazarroneros con destino al cinturón urbano de Barcelona. La primera, que es «un proyecto migratorio familiar extenso». Esto quiere decir que se marchaba la saga al completo (como demuestra la presencia incluso de mujeres mayores, a menudo viudas), y no solo aquellos miembros productivos, capaces de trabajar y de generar ingresos, como ocurre en otros fenómenos migratorios. De hecho, el número medio de personas por hogar era de 5,1, superior al de resto de casas del barrio.

La otra singularidad se refiere a que fue un itinerario por etapas. El éxodo de muchas de estas familias se inicia a finales del XIX en Cuevas de Vera coincidiendo con el hundimiento de las explotaciones mineras de esa comarca almeriense vecina de la Región de Murcia. Esos clanes se marchan entonces a Mazarrón, donde el negocio del metal aún se mantiene fuerte y hay trabajo. Cuando en el primer lustro de 1900 este distrito también entra en crisis, entonces se trasladan a los cotos de La Unión, donde la minería sigue activa hasta 1916. Y desde allí dan el salto hasta L'Hospitalet, arrastrados por el desempleo que trajo el desmantelamiento del negocio de la minería en la Región. Este es el caso de los Collado-Pérez, una de las 150 familias estudiadas por Ruiz y Pérez.

La investigación ya ha sido presentada en Mazarrón y L'Hospitalet de Llobregat. Se trata del primer estudio publicado en papel por la asociación 'Alumbra alumbre, historia y memoria', dedicada a «rescatar del olvido los itinerarios vitales de los mazarroneros que sufrieron la derrota, el exilio, la deportación y la represión tras la Guerra Civil».

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