La presión vecinal lleva al Consistorio a pedir que paren las obras en las minas

Varios operarios conducen un tractor hasta uno de los terrenos del coto minero de San Cristóbal-Los Perules, ayer, en Mazarrón./LV
Varios operarios conducen un tractor hasta uno de los terrenos del coto minero de San Cristóbal-Los Perules, ayer, en Mazarrón. / LV

La Comunidad afirma que el sellado de un dique de residuos en San Cristóbal II busca «garantizar la seguridad de personas»

MIGUEL RUBIO y JUAN RUIZ PALACIOS

El proyecto de la Comunidad para restaurar una balsa minera ha levantado polémica en Mazarrón. La oposición municipal y una plataforma ciudadana lideran una movilización para intentar paralizar las obras hasta aclarar si afectarán al singular paisaje del coto de San Cristóbal-Los Perules, protegido como Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de sitio histórico. Dicha plataforma consiguió ayer más de 2.000 firmas en defensa del patrimonio minero del municipio.

La Comunidad emitió una orden de urgencia hace unos días en la que alertaba de que «el actual abandono del depósito de lodos ha provocado un progresivo deterioro, que se ha incrementado con la apertura de una zanja de drenaje que permite la filtración lateral del agua y da evidencias del hundimiento del vaso». El mismo informe advertía de la necesidad de acometer las obras «para garantizar la estabilidad estructural y la seguridad. En caso de producirse rotura en el depósito de lodos en forma de flujo, estos podrían llegar a una distancia de tres kilómetros».

Desde la Consejería de Empresas aseguran que «el Gobierno regional está concienciado con las actuaciones que puedan llevarse a cabo para la mejora del medio ambiente y la seguridad de las personas y los bienes».

El proyecto de la Dirección General de Minas cuenta con una inversión de 1,2 millones de euros y afecta a un gran depósito en el citado coto. Durante décadas, esta balsa estuvo recibiendo los vertidos de las explotaciones. Ahora se pretende evitar daños a la población estabilizando y sellando ese dique. Pero el proyecto supone «un ataque al patrimonio minero y paisajístico» del municipio, según un escrito de la plataforma, ya que implicaría el fin de uno de los entornos más llamativos del coto: la laguna de tono rojo intenso que se forma en ese dique cuando llueve y que, además, refleja los mil colores de una terrera próxima.

Quienes rechazan el proyecto reivindican que el dinero se destine a intervenir en otros depósitos de estériles más próximo al casco urbano «y que sí suponen un peligro real para la población». También solicitan la puesta en valor del coto de San Cristóbal-Los Perules para darle un uso turístico y cultural.

Reunión de urgencia

Las máquinas llegaron ayer a la localidad para empezar las obras, lo que motivó que la oposición en bloque solicitara a la alcaldesa, Alicia Jiménez, una reunión de urgencia. Los dirigentes de todos los partidos políticos se unieron en defensa del coto de San Cristóbal. Tras el encuentro, la regidora explicó que «he pedido que paralicen las obras, y desde la Comunidad me han comentado que van a estudiarlo. Mañana -hoy- vendrá la directora general de Minas para darnos explicaciones».

La oposición exige, además de paralizar las obras, que se encargue un estudio externo con el fin de evaluar de nuevo el riesgo de la zona.

Juan Sánchez Calventus, técnico municipal, asegura que «van a sellar, de la noche a la mañana, las balsas por riesgos de colapsos inminentes, cuando las minas son un diamante que deben preservarse y convertirse en un motor para la economía». Calventus es partidario de parar la intervención y encargar un informe amplio y global sobre todos los riesgos del paraje. «Hay que conciliar el patrimonio paisajístico y turístico de Mazarrón. Existen otras zonas más problemáticas pegadas al casco histórico. Allí, cuando llueve, bajan lodos mineros y eso es más peligroso».

La Consejería da autorización para acometer el proyecto

Las obras para dar estabilidad al dique minero San Cristóbal II cuentan con el visto bueno de Cultura. El informe favorable resultaba obligatorio porque las instalaciones se encuentran dentro del coto, protegido como bien de interés cultural (BIC) desde el año 2008. Sin embargo, el dique no aparece en la relación de elementos que forman parte del BIC, y en este detalle se apoya Patrimonio Histórico para autorizar los trabajos de sellado y estabilización emprendidos por el departamento de Minas. Y no se incluyó «ante el convencimiento de que nunca debía producirse la interpretación como patrimonio cultural de unos espacios con un grave problema de contaminación medioambiental, primando los intereses de salud pública». Cultura mantiene que el proyecto de sellado «no implica daños al patrimonio minero». Supone, a su juicio, «una mejora de las condiciones y conservación del sitio histórico».

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