Los Durán entierran el hacha

Juan Durán, actual cabeza visible del grupo empresarial.
Juan Durán, actual cabeza visible del grupo empresarial. / M. Bueso

Los cinco hermanos del exgerente del grupo renuncian a las acciones legales contra él. «Incluso ganando todas las reclamaciones interpuestas, tampoco con eso se conseguiría solucionar la guerra existente», sostienen

A. N. / R. F.MAZARRÓN

El enfrentamiento legal que el empresario mazarronero Miguel Durán ha venido manteniendo con cinco de sus hermanos (Juan, Pedro, Andrés, José y Amparo) podría haber encontrado su final. Al menos, esa es la intención de una de las partes, la de Juan -que fue diputado regional del PSOE y cabeza visible del potente grupo empresarial desde que Miguel dio un paso atrás- y sus cuatro hermanos, que han decidido enterrar el hacha de guerra. Según avanzaron al diario 'La Verdad', a través de un comunicado, ya han dado orden a sus abogados para que comiencen a desistir «de inmediato» de todas las demandas y querellas que en este momento tenían interpuestas contra su hermano Miguel.

«Si el problema de fondo es un conflicto familiar mucho más amplio que el que se discute en cada pleito, la solución debe ser distinta», recalcan, «ya que incluso ganando todas las reclamaciones interpuestas, tampoco con eso se conseguiría solucionar la guerra existente». Una batalla que, asumen, «probablemente sea de imposible solución en esta generación», y que «puede que tenga que ser resuelta con mejor entendimiento entre las generaciones futuras de la familia, una vez que desaparezcan de la escena aquellos que sienten como propios los agravios acumulados durante años».

Este conflicto comenzó en 2011, cuando Miguel Durán decidió dar un paso atrás en la gestión empresarial del grupo y lo dejó en manos, fundamentalmente, del exparlamentario Juan Durán. Lejos de dedicarse a disfrutar de su jubilación, este importante hombre de negocios pronto comenzó a tener la sensación de que sus hermanos estaban tratando de alejarle de la toma de decisiones, lo que le llevó a denunciar que habrían realizado maniobras para entorpecer el ejercicio de sus derechos como socio, así como para imponer acuerdos abusivos y medidas supuestamente encaminadas a causar un perjuicio patrimonial a las mercantiles.

La batalla familiar, asumen, «probablemente sea de imposible solución en esta generación»

La querella que interpuso en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Totana contra sus cinco hermanos, que los condujo a declarar en calidad de investigados por varios presuntos delitos societarios, alzamiento de bienes y estafa, fue uno de los capítulos más graves de esta batalla. Fue finalmente archivada por la juez, que consideró que no había indicios de esos delitos, aunque Miguel recurrió. Los investigados sostuvieron que este «desde el primer día en que se jubiló pretendió seguir actuando como gerente y director general del grupo; algo a lo que nos opusimos el resto de los hermanos después de comprobar cuál había sido su gestión y de que prácticamente nos hubiera conducido a la ruina».

No es el único procedimiento que ha llevado a los Durán a verse las caras en los tribunales. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Totana también archivó recientemente otra querella en la que Miguel acusaba de estafa y apropiación indebida a sus hermanos por el alquiler de los invernaderos de una finca. El antiguo cabeza visible del grupo aseguraba que la empresa los arrendó y se quedó con los beneficios de esa operación pese a conocer ya en ese momento una sentencia de la Audiencia Provincial que establecía que la finca y los invernaderos eran propiedad común de todos los hermanos Durán.

El juez, sin embargo, ha decretado el sobreseimiento provisional del caso al entender que «no consta que la querellada haya ocultado el arrendamiento ni que se haya apropiado del dinero». El magistrado remarca, en su resolución, que se encuentra «únicamente frente a un conflicto de carácter civil entre empresas del mismo grupo familiar». Una decisión que Miguel ya ha recurrido.

Con este panorama, Juan Durán y sus hermanos han decidido abandonar la batalla legal contra este otro miembro de la conocida familia mazarronera y «hacer todo lo que esté en nuestra mano para desjudicializar el conflicto». El actual cabeza visible de la empresa avanza que esta parte continuará centrada en «apoyar a las empresas familiares para tratar así de remontar la grave crisis en la que quedaron sumidas al final de la última etapa de gestión de Miguel».

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