Cultura sugiere al Ayuntamiento que proteja tres tumbas del cementerio

Puerta del panteón de los Martínez Oliva (a la izquierda). Arriba, la tumba de Norberto Morales; abajo, columnas palmiformes del mausoleo de Francisco Povo. / PAULA RUBIO
Puerta del panteón de los Martínez Oliva (a la izquierda). Arriba, la tumba de Norberto Morales; abajo, columnas palmiformes del mausoleo de Francisco Povo. / PAULA RUBIO

Juan Ruiz Palacios
JUAN RUIZ PALACIOS

El cementerio que en 1888 diseñó el arquitecto Justo Millán para atender las necesidades de Mazarrón, entonces en pleno 'boom' minero, busca su espacio dentro del patrimonio histórico. La Consejería de Cultura ha sugerido al Ayuntamiento que proteja tres tumbas del camposanto: los panteones de los Martínez Oliva y de la familia Povo, y la sepultura de Norberto Morales Gallego. La propuesta parte de una solicitud ciudadana a la que acaba de dar contestación el Servicio de Patrimonio Histórico. Los técnicos de dicho departamento consideran que las tres tumbas carecen del valor y la singularidad suficientes para su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), pero sí creen que «poseen un interés eminentemente local». Por eso sugieren que el Consistorio incluya estas tres sepulturas dentro del planeamiento urbanístico, asignándoles de esta forma cierta protección y garantizando, al menos sobre el papel, su conservación.

Así que la pelota está ahora en el tejado del Ayuntamiento. Fuentes municipales confirman que se procederá a atender la sugerencia de Patrimonio Histórico una vez se tenga constancia oficial del escrito de la Consejería de Cultura. En los últimos años, el cementerio de Mazarrón ha ido mostrando su valor histórico y artístico con cuentagotas. El primero en llamar la atención fue el profesor de instituto José García Huéscar. En 2015, en el marco de las jornadas culturales 'Carlantum', desveló que había descubierto en el archivo municipal una petición firmada por el arquitecto Víctor Beltrí, referente del modernismo en la Región, solicitando una parcela a nombre de la viuda de Fernando Oliva para levantar un monumento fúnebre.

Dicho panteón preside el camposanto y muestra varios de los elementos que caracterizan la obra de Beltrí, como las falsas bisagras y las referencias al Antiguo Egipto.

Para Guillermo Cegarra Beltrí, bisnieto del famoso proyectista y estudioso de su obra, el hallazgo de dicho documento no fue una sorpresa. De hecho, el investigador recuerda el parecido de esta sepultura con otra pieza funeraria de su abuelo: el mausoleo de Celestino Martínez, en el cementerio de los Remedios de Cartagena. En una publicación sobre el modernismo de la Región, este experto también cita la sepultura del escribano Francisco Povo, en Mazarrón, que atribuye a Beltrí. Defiende que «es de lo mejorcito que hay en la Región» en lo que a construcciones funerarias se refiere. «Estilísticamente es la más original, podemos ver una combinación de tres corrientes: art nouveau, neoegipcio y secesión vienesa».

Muerto de un disparo

La guía de Cegarra Beltrí, asimismo, hace referencia al sepulcro de Norberto Morales Gallego, una de las tumbas más antiguas del recinto, a la entrada a mano izquierda. Data de 1905 y se distingue por un elaborado dosel metálico con una decoración a base de dragones, filigranas y elementos vegetales, muy del gusto de la época. Su autor ha permanecido en el anonimato. Tampoco se sabe a ciencia cierta por qué la familia levantó esta elaborada cancela para el enterramiento del pequeño de la saga. El registro parroquial conserva algunas pinceladas trágicas de la corta existencia de Norberto. Murió con 17 años de un disparo de arma de fuego; y no llegó a conocer a su madre, María Jesús Gallego Carvajal, que falleció cuatro días después de darle a luz a él, de fiebre puerperal, con solo 35 años. Una hermana de Norberto, María de la Cruz, muerta en 1907, está enterrada en otra tumba aledaña.

Según la Consejería, en la Región hay 113 panteones o tumbas catalogados por su relevancia cultural, la protección más baja que recoge la ley de Patrimonio Histórico. De las tres tumbas citadas del cementerio de Mazarrón, la que peor estado de conservación presenta es la de Povo. Su interior se cae a pedazos. Curiosamente, este funcionario de la administración de Justicia acabó sus días en La Unión, y es ahí donde recibió sepultura. Así que queda una pregunta en el aire: ¿Quién está enterrado bajo la fría losa de la cripta de su panteón?.

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