La Verdad

Villa Mar busca comprador

Fachada principal de Villa Mar, con su escalinata y balaustrada.
Fachada principal de Villa Mar, con su escalinata y balaustrada. / Paula Rubio
  • Los propietarios venden la histórica residencia de veraneo, de principios del siglo XX, y ya tienen algunas ofertas sobre la mesa

El ingeniero militar Francisco de Paula Gómez Pérez no solo trabajó en la construcción de aeródromos en Francia y Alemania a principios del siglo XX. De sus manos también salió el diseño de la residencia de veraneo más famosa de Mazarrón: Villa Mar, frente a la playa del Rihuete, un inmueble de corte neoclásico catalogado por Patrimonio Histórico debido a su relevancia cultural. Los detalles los aporta su nieto Domingo Soriano, en una conversación telefónica desde Madrid, donde reside. «Él mismo dibujó los planos, y fue muy meticuloso. También se encargó de la dirección de las obras», cuenta su descendiente a 'La Verdad'.

Sin embargo, si hoy se puede disfrutar de la contemplación de esta joya arquitectónica, que data de 1920, es gracias a su abuela Elodia Gómez Morales, natural de Cartagena. «Su hermana ya tenía una vivienda en Mazarrón, conocida como la Casa Rolandi, y ella animó a su marido a levantar una residencia aleñada para poder disfrutar del mar en compañía de la familia». El resultado llama hoy la atención de todo el que transita por el paseo marítimo. El ecléctico edificio principal destaca por el porche de su portada, la escalinata de acceso y su balaustrada, en una parcela con eucaliptos centenarios acotada por una verja. De su distribución interior sobresale el comedor; «es como si estuvieras en un barco, por las magníficas vistas del mar», explica Domingo Soriano. En la parte de atrás se localiza otro inmueble, de líneas más sencillas, que acoge las dependencias del personal de servicio y la casa de los guardeses.

Lo más probable es que en sus viajes de trabajo el ingeniero Gómez Pérez se viera influenciado por las nuevas corrientes artísticas que por entonces recorrían Europa, y que después plasmó en esta residencia de verano. Soriano recuerda que el interior se adornó con algunas piezas de toque modernista, desde plafones de la iluminación a mobiliario. «Pero queda poco; por desgracia entraron a robar en varias ocasiones».

El precio, 730.000 euros

Ahora Villa Mar va a pasar otra página de su historia: busca comprador. Los herederos venden la histórica finca; «los cuatro hermanos ya somos mayores y apenas vamos por allí», argumenta Soriano. Una inmobiliaria del pueblo se encarga de la operación. El precio, 730.000 euros. Y no parece que falten interesados. Según la familia, al menos ya han recibido dos ofertas, aunque no aporta detalles sobre los posibles compradores. Algunos flecos pendientes con la concesión de la Demarcación de Costas del Estado (el inmueble se localiza en primera línea de mar) estarían dificultando el traspaso, aunque Soriano mantiene que la construcción goza de una autorización «indefinida» por parte de dicho organismo del Ministerio de Medio Ambiente y que, además, la protección de Cultura garantiza su conservación.

En la anterior legislatura, el Ayuntamiento, con Ginés Campillo al frente del equipo de gobierno, quiso hacerse con la finca, con vistas a darle un uso cultural. Incluso se llegó a incluir una partida en los presupuestos para la compra. Pero llegaron nuevas elecciones y con ellas un cambio en la alcaldía, que ahora ocupa Alicia Jiménez. Y en los planes del nuevo Ejecutivo local no entra, de momento, la operación de compra. La factura es demasiado elevada, argumentan, para las arcas municipales.

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