La Verdad

Mientras que el rebuzno aguante

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La alcaldesa y el párroco de Puerto de Mazarrón, ayer, durante el pistoletazo de salida de la Fiesta del Rebuzno. / Pablo Sánchez / AGM

  • Cerca de 300 personas no se perdieron ayer la tradicional fiesta de Las Balsicas, que culminó con una paella gigante

Atención. El sacerdote acaba la misa y todo el mundo se agolpa en el centro de la carpa para no perderse el mayor espectáculo de la pedanía mazarronera de Las Balsicas. El cura, Abel Rosa, se arma de valor y camina, acompañado de la alcaldesa, Alicia Jiménez, hasta el corro que han formado los asistentes. El paseíllo finaliza, se hace el silencio y Bartolo 'El Tabilla' y Paco 'El Ministro' inundan de rebuznos los oídos de Jiménez y el párroco. «¡Toma ya!», dice el público, entre risas, al presenciar tan irónica escena. Acaba de dar comienzo la Fiesta del Rebuzno.

Las Balsicas vivió ayer su día más grande. Cerca de 300 personas se desplazaron hasta la carpa instalada junto a la Ermita de la Purísima Concepción para vivir una jornada que muchos calificaron de «inolvidable». Porque esta fiesta es espectáculo y diversión. La celebración comenzó sobre las 14 horas, debido a que el párroco de Puerto de Mazarrón se retrasó media hora. El público llenó hasta la bandera la carpa y todo el mundo disfrutó con los cánticos que se entonaron durante la misa. Otros muchos decidieron tomar una cerveza mientras esperaban a que el acto religioso terminara. Uno de los momentos más esperados fue cuando la alcaldesa y el párroco se acercaron a los dos 'rebuznadores' para que comenzara la verbena. Una vez que se dio el pistoletazo de salida con los rebuznos al oído de las autoridades, tal y como manda la tradición, 'El Tabilla' y 'El Ministro' salieron a la puerta de la Ermita para hacer que los mazarroneros pasaran un rato de lo más entretenido. Y la gente se animó.

A cambio de dinero

Los asistentes se sumaron a la celebración y no dudaron en encargar rebuznos a cambio de algunas monedas. «Yo no entreno. Esto solo lo hago una vez al año. Cuando termina este día, me tiro unas dos semanas sin hablar. Solo me comunico por gestos, porque se te queda la garganta destrozada», explicó Bartolo 'El Tabilla' a algunos curiosos. Y es que, después del tradicional 'grito' al oído, llegó el momento de trasquilar, herrar y hasta sacar una muela y cocear. Y la gente no tuvo problemas, aunque sí hubo alguno que no se dejó. El día finalizó con una paella gigante y con ganas de más, como era de esperar.

Casi 240 años de historia

La Fiesta del Rebuzno se remonta casi 240 años, cuando se empezó a construir la Ermita de La Purísima Concepción, en Las Balsicas. Dice la gente del pueblo que, en aquel momento, los feligreses emplearon una recua de burros para transportar el material hasta lo alto de la colina. Al terminar la construcción, los vecinos celebraron una fiesta y los burros, agotados, sestearon. Todos menos uno, que no paraba de rebuznar. Ahí comenzó una fiesta para disfrutar mientras que el rebuzno aguante.