Marzenna Adamczyk: «Hay una tarta a repartir para las empresas en Polonia»

La embajadora Marzenna Adamczyk, ayer, en el Info./N. García / AGM
La embajadora Marzenna Adamczyk, ayer, en el Info. / N. García / AGM

«Polacos y murcianos podemos ser, de verdad, un matrimonio muy bien avenido, porque nuestras economías son complementarias», afirma la embajadora de Polonia en España

Zenón Guillén
ZENÓN GUILLÉNMurcia

La hispanista Marzenna Adamczyk, embajadora de Polonia, se explica como un libro abierto. Así lo demostró ayer en Murcia durante su participación en la jornada sobre oportunidades bilaterales de negocio entre su país y España, celebrada en el Instituto de Fomento (Info). Una cita a la que asistieron representantes de empresas e instituciones murcianas y polacas, especialmente de la región de Lubuskie -fronteriza con Alemania-. Para esta profesora de Lengua Española e Historia de España en la Universidad de Varsovia -en excedencia por sus responsabilidades diplomáticas-, «nuestros dos países son pueblos unidos por vínculos muy especiales, que tienen una oportunidad de colaborar en busca de un mayor desarrollo mutuo».

-¿Estamos en un momento idóneo para hacer negocios entre polacos y españoles?

-Por supuesto, existen grandes posibilidades de intercambio. A través del acceso a los fondos estructurales europeos, hay una tarta a repartir entre las empresas de todo el mundo que quieran estar ahí. Somos una nación con casi 40 millones de habitantes que está en el corazón del continente. Así que las empresas españolas pueden aprovechar este momento para implantarse en Polonia y crecer, ya que, además, en un espacio corto de tiempo se van a invertir unos 240.000 millones de euros, sobre todo en la zona oriental del país -donde hay más carencias de infraestructuras-, para la construcción de carreteras, mejora de la red ferroviaria, entre otras actuaciones.

«Mis compatriotas tratan de unir dos tipos de turismo en uno, el sol y playa y el cultural, algo que ofrece esta región»

-En cuanto a relaciones comerciales, ¿qué puede aportar su país a la Región de Murcia y viceversa?

-Todo. Podemos ser un matrimonio, de verdad, muy bien avenido, porque nuestras economías son complementarias. De hecho, ya hay empresas murcianas en Polonia, ahora hace falta que haya empresas polacas en Murcia. Así que se puede invertir en ambos territorios, y puede desarrollarse un intercambio comercial muy interesante. De hecho, los polacos somos el segundo mercado en importación de limones murcianos. También existe un gran potencial para el desarrollo del vino tanto para importar como para exportar, ya que tenemos una tradición vinícola de cepas poco comunes que se está recuperando.

-Pero hay potencialidades más allá del sector agroalimentario.

-Claro, el reto está en descubrir esas nuevas oportunidades, en este sentido, la zona de Lubuskie, cuya representación visita ahora Murcia, es una zona muy atractiva para los inversores porque todavía no ha sido descubierta por las grandes potencias, aunque tiene muchas cosas que ofrecer. Su ubicación en la frontera occidental de Polonia le aporta un carácter muy comercial, especialmente con Alemania, su vecino más próximo.

-La realidad es que la economía polaca marcha como un tiro.

-Vivimos un momento boyante. Es indudable que vamos muy bien. Nuestra situación geográfica estratégica, con países próximos también como Rusia, Bielorrusia, Ucrania, República Checa, entre otros, nos sitúa en el centro a la hora de abordar otros mercados. El pasado año tuvimos una tasa de crecimiento de casi un 5%, y en el presente ejercicio, tal como lo han calculado los organismos internacionales y las agencias de 'rating', está previsto que lo hagamos también en un 4,5%. Eso son palabras mayores.

-Con todo, parece que Polonia sigue siendo la gran desconocida.

-Los polacos somos muy trabajadores y esforzados, pero tengo que reconocer que no sabemos vendernos. Por ejemplo, de nuestro turismo siempre se habla de Varsovia, Cracovia, pero hay otros muchos lugares que pasan desapercibidos y que sorprenden, como es el propio caso de Lubuskie, que tiene más de 500 lagos y muchísimos bosques, que representan más de la mitad de su territorio.

-¿Cree que Polonia puede ser un destino de referencia para los españoles que viajan fuera?

-Tiene que serlo. Más de 400.000 españoles estuvieron el pasado año en mi país, y lo mejor es que dicen en las encuestas que van a volver. Por tanto, somos un lugar de retornos. No obstante, cojea esa cifra si se compara con el más de un millón de turistas polacos que visitaron España. Y aunque no es comparable, es evidente que tenemos mucho potencial y esperamos que las compañías turísticas españolas -que son un referente- se den cuenta de ello, tal como han hecho los grandes operadores y cadenas hoteleras del mundo.

-Con respecto a la Región de Murcia como destino, ¿cree que su oferta podría atraer a los polacos?

-Hay dos tipos de turismo que mis compatriotas tratan de unir dos en uno: el turismo de sol y playa, y el turismo cultural, porque nos encanta visitar los monumentos y conocer la historia. Además, están las raíces que compartimos juntos como baluartes de la Europa cristiana. En ese sentido, el llamado turismo religioso, así como la tradición de las procesiones de Semana Santa son atractivos importantes que nos llaman mucho la atención. Así que se puede aprovechar también esa oferta. Al respecto, me gustaría visitar pronto el santuario de la Vera Cruz, en Caravaca.

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