Mary vuelve a sonreír en Navidad

Mary Godday, alumna del programa 'Camina entre telas', en su puesto de trabajo en el atelier El Costurerico, con Felicidad Cano./Alfonso Durán / AGM
Mary Godday, alumna del programa 'Camina entre telas', en su puesto de trabajo en el atelier El Costurerico, con Felicidad Cano. / Alfonso Durán / AGM

Nigeriana y con cuatro niñas a su cargo, ella es una de las contratadas en el nuevo taller de costura de Proyecto Abraham

Manuel Madrid
MANUEL MADRIDMurcia

En la vida de película cinematográfica de Mary Godday es difícil escoger las mejores secuencias. Este año 2017, posiblemente, ha protagonizado las escenas más reconfortantes de los diez años que lleva viviendo en España, ese país que es de todos, aunque a veces no lo parezca. En esta España de camareros, de becarios, de descontentos, de chorizos, de Quijotes y de los devotos «de Frascuelo y de María», como escribía Machado, también hay un lugar para Mary. A ella no le suena Machado. En todo caso Wole Soyinka, el primer Nobel de Literatura (1986), nigeriano como ella.

La vida ha puesto a esta mujer de 32 años en mil y un aprietos, y de todos parece salir airosa. Nadie sabe cómo, pero es su fortaleza. Eso le ha permitido mirar adelante después de haber sido abandonada por su marido y quedarse a cargo de cuatro hijas: Amanda (9), Miranda (6), Belinda (5) y Yolanda (2). Este año arrancó con la desorientación de un golpe emocional, pero acaba con el sabor de otras satisfacciones. Piensa que es capaz de avanzar y de tirar, ella sola, de las manos de esas cuatro niñas. En realidad, es afortunada. Porque está más acompañada que nunca. Porque la sostiene una red de solidaridades que ha frenado en seco una inevitable caída al abismo. Su historia es una de esas fábulas que, depende de como se cuenten, tiene un final más o menos feliz. Y a Mary la sonrisa le acompaña. El buen ánimo también es su tabla de salvación.

«Yo soy del este de Nigeria. De un lugar llamado Igueben, más o menos cerca de Benin City. Allí está mi madre y mi hermano. Vine a Europa a buscarme la vida. Tomé un vuelo de Lagos a Italia, y de ahí salté a España. Aquí en Los Garres tenía un primo y no sabía mucho más. Y aquí conocí a mi novio, y aquí he tenido a mis hijas». El viaje que emprendió desde el corazón de África hasta la vieja Europa de las oportunidades tenía Murcia como destino. Aquí ha encontrado un empleo temporal como costurera con un plan de inserción.

«Este es un ejemplo de cómo trabajando en red la sociedad avanza», afirma Feli Cano, coordinadora del proyecto de inserción

Ella es una de las manos que confeccionan los 1.500 adornos navideños que está repartiendo el Ayuntamiento de Murcia en los talleres infantiles del árbol gigante de la plaza Circular. El atelier El Costurerico (calle Delicias, 6, Puente Tocinos) apenas lleva un mes funcionando, y ofrece servicios de reparación y transformación de residuos textiles en objetos de valor ('upcycling'). De los encargos que reciban depende la viabilidad de este proyecto para el que hay dos personas contratadas con subvenciones para la prospección de mercado.

Mary tiene un contrato de media jornada, adaptado a sus necesidades.

Estos días de vacaciones escolares no puede faltar a su puesto, y ya ha encontrado con quien dejar a las crías. La jefa del taller, Antonia Antequera, formadora ocupacional del SEF, alaba su interés en aprender. Porque en esto de coser estaba pez. «Todavía está un poco verde, le falta coger agilidad a mano y a máquina, le hemos dado unas nociones básicas. Esto ya sabes lo que es: habilidad y destreza, y practicar muchas horas». Con sus compañeras -Rosa Caballero y Mari Carmen Pallarés-, Mary pasa las mañanas. No hay tiempo para distrarse. Tienen que entregar 500 botas, 500 bolas y 500 adornos cosidos con telas rescatadas del almacén de Proyecto Abraham, organización líder en eso que se denomina la economía social y solidaria, en este caso, especializándose en la recogida, reutilización y revalorización de residuos textiles, creando nuevas posibilidades laborales y remendando vidas rotas.

El encargo del Ayuntamiento de Murcia ha sido el primero que reciben en el atelier, y confían en que vengan más para que gente como Mary pueda desplegar todas sus alas.

Caminando entre telas

Felicidad Cano, coordinadora del programa, cuenta que este caso es «un ejemplo perfecto de cómo trabajando en red la sociedad avanza». Aquí encajan todas las piezas. Mientras Mary le da al pedal de su Sewmaq, con su cinta métrica como collar de perlas, Feli se deshace en elogios. «Ella siempre ha ido por delante de nosotros. Incluso antes de abrirse el plazo para inscribirse al proyecto de empleabilidad 'Caminando entre telas', ella ya estaba preguntando. Quiere salir adelante y cumplir objetivos». Mary dice que Feli es «mi mamá murciana». Pero hay muchas más mamás.

Antes de entrar en Proyecto Abraham recibía prestación del IMAS, que se paralizó al tener un contrato laboral. Además, está encima del caso la Junta Municipal de Puente Tocinos y la Concejalía de Derechos Sociales y recibe ayudas de comedor, para libros y de Cáritas. Mary, que suspira cuando se le pregunta por los impagos de su hipoteca, no piensa más allá de la faena del día. Esta Navidad tiene salud y trabajo. Motivos para celebrar. Vivir es también eso: coser y cantar.

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