La red urbana de drenaje se prepara para la próxima temporada de lluvias

Operarios limpiando imbornales en la zona del santuario Virgen de las Huertas, ayer.
Operarios limpiando imbornales en la zona del santuario Virgen de las Huertas, ayer. / Paco Alonso / AGM

Los operarios limpian más de 3.000 imbornales con el fin de evitar atascos provocados por las hojas y basuras acumuladas durante los meses de verano

INMA RUIZLORCA

Operarios de Aguas de Lorca se afanan estos días en limpiar uno a uno los más de 3.000 imbornales y alcantarillas que componen la red de drenaje del casco urbano y pedanías. El mantenimiento es constante durante todo el año pero en primavera y otoño se realiza más en profundidad para minimizar el impacto de posibles lluvias torrenciales y favorecer la adecuada evacuación del agua.

Tras los meses de verano, los desagües suelen estar llenos de tierra, papeles y hojas que taponan los conductos, explicó a 'La Verdad' el concejal delegado de empresas municipales, Juan Francisco Martínez. Para eliminarlos, se utilizan vehículos de intervención y equipos mixtos con hidrolimpiadores de alta presión. En la segunda quincena de septiembre se dará por terminada esta operación.

El edil explicó que las obras e inversiones de regeneración urbana que se vienen realizando en los últimos años están posibilitando la eliminación de algunos puntos conflictivos donde eran habituales las inundaciones, como avenida Juan Carlos I y alameda de Cervantes, actualmente en ejecución. «Por fin podemos contar con una red de pluviales independiente de la red de alcantarillado», dijo.

Zonas inundables

La precariedad del sistema de evacuación del agua de lluvia ha provocado de forma sistemática el colapso de los imbornales en episodios de gota fría. Aún quedan algunas zonas fácilmente inundables debido a que la orografía del terreno favorece la escorrentía, como sucede en las calles Sebastián Clavijo y Juan Bayonas del barrio de San José, por donde bajan las aguas rojizas desde la ladera del Calvario hasta las calles Pérez Casas y Nogalte cuando hay tormenta. Este problema se podrá solucionar cuando se acometan las obras en la calle Jerónimo Santa Fe, al igual que los enormes charcos que se producen en las inmediaciones del instituto Ibáñez Martín y los inconvenientes que en caso de aguacero se suceden en la ramblilla de San Lázaro, donde la lluvia arrastra tierra de los cabezos de la zona hasta el Óvalo de Santa Paula.

Los nuevos colectores de pluviales instalados en los últimos años en zonas consideradas conflictivas, están siendo capaces de absorber precipitaciones moderadas, pero en caso de lluvias torrenciales, ningún colector sería capaz de absorber la tromba de agua, aclaró el edil.

Meca: «Los cauces necesitan una atención constante»

La preocupación también se centra en cauces y ramblas por la posibilidad de riadas. En algunos tramos del río Guadalentín la vegetación es muy densa, a lo que hay que añadir los escombros y todo tipo de basuras que se acumulan. La Confederación Hidrográfica del Segura solo realiza actuaciones puntuales, la última en la rambla Salada y en las zonas de los cruces de las ramblas, según explicó a 'La Verdad' el concejal de Aguas, Ángel Meca. «Nos han comunicado que, según vayan disponiendo de presupuesto, atenderán nuestra demanda». El edil aseguró que el Ayuntamiento insiste de forma sistemática en esta cuestión porque queda mucho por hacer. «Los cauces requieren bastante atención, un mantenimiento que debería ser constante».

Por su parte, el Consistorio, dijo, hace limpieza en los tramos urbanos del río y ramblas. «Recientemente hemos actuado en la rambla de Los Peñones y también se van a acondicionar las ramblas de Las Señoritas y Las Chatas».

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