Una puerta al califato

Los visitantes atienden las explicaciones del guía ante el muro y los arcos de época califal descubiertos bajo el santuario patronal.
Los visitantes atienden las explicaciones del guía ante el muro y los arcos de época califal descubiertos bajo el santuario patronal. / S. M. Lario / AGM

Abre a las visitas el palacio musulmán del siglo X, una joya inédita del patrimonio. La restauración del santuario patronal, tras los daños por el seísmo, saca a la luz unos restos arqueológicos únicos en la Región

INMA RUIZLORCA

Un imponente muro de época califal de 22 metros de longitud y cinco de altura, con llamativos arcos polilobulados, se presenta ante los ojos de los turistas, ajeno al paso del tiempo. Solo hay que descender a tres metros de profundidad bajo el suelo del convento franciscano de la Virgen de las Huertas para contemplar estos extraordinarios vestigios musulmanes del siglo X, que hasta ahora, solo habían sido vistos por unos pocos. Es la puerta de acceso al pasado inédito del histórico edificio.

Ayer fue el estreno de las visitas guiadas que, de forma estable, se realizarán al santuario donde se venera a la Patrona. La restauración del conjunto monumental, debido a los graves daños producidos por los terremotos de 2011, ha servido para descubrir algunos tesoros, lo que despierta el interés de cientos de curiosos.

María Paredes
Enfermera «Me ha parecido una maravilla poder sumergirnos en la historia. Me conmueve contemplar los restos tan bien conservados»
María Picón
Administrativa «Ha sido una sorpresa. No me podía imaginar que bajo la iglesia que tantas veces hemos pisado se escondieran estos muros y arcos».
María José García
Profesora«Ha sido muy interesante; desconocía la transcendencia de estos hallazgos para la historia de Lorca. Es importante que se divulgue».
Juan Francisco Fernández Perito agrícola«Es una suerte que se haya descubierto la historia de esta iglesia
Me llama la atención la superposición de construcciones».

«Hay que ir a Córdoba o Medina Azahara para ver una decoración y una policromía parecidas», explica a los visitantes el guía, Enrique Pérez Richard, refiriéndose a los cinco arcos que han quedado al descubierto del edificio musulmán que, según los expertos, debió ser muy relevante. La directora de las excavaciones, efectuadas entre 2015 y 2016, Ana Pujante, asegura que el santuario encierra muchas incógnitas que permanecen enterradas. Aunque se ha avanzado en la investigación, «solo conocemos parte de una de las crujías del palacio, un 10% o 20% el resto subyace en el actual convento e iglesia».

Para la construcción se reutilizaron materiales de un gran edificio de época romana El nuevo espacio cultural será «un revulsivo» para el turismo, según el edil

Los restos romanos hallados durante las excavaciones informan de la antigüedad del lugar y se plantea la hipótesis de la existencia en las inmediaciones e incluso en el mismo lugar, de un gran edificio romano del que fueron recogidos los materiales constructivos para levantar el palacio musulmán.

Los visitantes muestran su asombro por la calidad de los restos arqueológicos y se sumergen encantados en la historia que les relata el guía. «No me podía imaginar que bajo el suelo de la iglesia que tanto hemos pisado hubiera todo esto, unas edificaciones superpuestas con otras, tantos siglos aquí guardadas», comentó entusiasmada a 'La Verdad' una de las participantes en el recorrido, María Picón.

Los turistas pasan muy cerca de los restos que, por supuesto, no deben tocar, las medidas de seguridad son extremas así como el control de humedad y temperatura. El acceso es restringido, solo pueden entrar grupos reducidos, de un máximo de 30 personas, para que el edificio no sufra, porque los daños podrían ser irreparables.

El concejal de Turismo, Francisco Montiel, se muestra convencido de que las visitas guiadas al palacio califal van a ser «un revulsivo» para el turismo en la ciudad atraído por su pasado hasta ahora desconocido.

Bajo el subsuelo del santuario se muestra la evolución de la construcción, que pasó a ser reutilizada tras la conquista castellana. Los franciscanos se establecieron en época medieval aprovechando los muros y levantando una ermita y un convento, que fueron engrandeciendo hasta constituir la antigua iglesia. Se han mantenido restos visitables de una de las capillas y el altar que tuvo este templo y de una de las puertas de estilo gótico que se instaló en uno de los arcos polilobulados, enmascarando el edificio musulmán. Los estragos de dos importantes riadas también quedan al descubierto y se puede observar cómo sobre los escombros y aprovechando los edificios existentes, se construyó el actual santuario.

Para una adecuada divulgación y compresión de todas las fases de evolución e historia de este espacio y de los edificios que fueron superponiéndose a lo largo del tiempo, se hace precisa la realización de un proyecto de musealización que la Concejalía de Cultura pretende abordar a través del mecenazgo. Paneles y vídeos explicativos que facilitarían la comprensión de los visitantes de lo que tienen ante sí. El edil responsable, Agustín Llamas, confía en la aprobación de un presupuesto que rondaría los 180.000 euros por parte del Ministerio de Cultura para llevarlo a cabo. Llamas abunda en que la apertura al público del templo franciscano «da un toque más de distinción al itinerario turístico de la ciudad».

Pero la visita no queda ahí. El recorrido se extiende por la escalera de la Totta Pulchra, un espacio que había estado reservado hasta ahora a la comunidad franciscana, en el que figuran escenas pintadas en los muros y la cúpula dedicadas al dogma de la Inmaculada Concepción. El hallazgo de estas pinturas, de las que se conocen muy pocos ejemplos en el arte español, se produjo en el año 2000.

También se muestra al público otro de los tesoros que salieron a la luz durante la restauración del templo tras los seísmos de 2011, un conjunto de frescos, de gran valor, relacionados con la orden religiosa.

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