Las presas de Valdeinfierno y Puentes aspiran a convertirse en Patrimonio de la Humanidad

Juan Marín se abraza a Antonio Gil Olcina tras colocarle la Medalla de Oro en presencia de Fulgencio Gil y Amparo Navarro./Sonia M. Lario / AGM
Juan Marín se abraza a Antonio Gil Olcina tras colocarle la Medalla de Oro en presencia de Fulgencio Gil y Amparo Navarro. / Sonia M. Lario / AGM

Antonio Gil Olcina anuncia, tras recibir la Medalla de Oro de los regantes, que antes de dos meses presentará el expediente a la Unesco

PILAR WALSLORCA

Las presas de Puentes y Valdeinfierno, de Lorca, y Tibi, de Tibi y Jijona (Alicante), podrían ser declaradas Patrimonio de la Humanidad si se cumplen las pretensiones del profesor Antonio Gil Olcina, rector honorario de la Universidad de Alicante e Hijo Predilecto de la Ciudad de Lorca, que dio a conocer ayer tras recibir la Medalla de Oro de la Comunidad de Regantes. «Antes de dos meses intentaré presentar el expediente preceptivo para que el conjunto de presas del siglo XVI y XIX sean declaradas Patrimonio de la Humanidad», anunció.

Pero su mandato no queda ahí, ya que su intención, dijo, es empezar a recuperar el patrimonio histórico hidráulico del municipio y ponerlo en valor. Las primeras infraestructuras que quiere recuperar son la presa de los Sangradores que aliviaba el cauce del río Guadalentín y el canal de aguas turbias de Tiata. «Me comprometo a retirar las cochambrosas compuertas de Sangradores y darle una solución».

Destacó que esta infraestructura hidráulica fue «tan importante para Lorca como el castillo o San Patricio» y que en esa misma línea están las presas del pantano de Puentes. Este encargo se lo hizo al alcalde, Fulgencio Gil Jódar, al que también le solicitó que dos viviendas dieciochescas de la ciudad, la del Palacio de la Real Empresa de Pantanos, sede de los regantes lorquinos, y la suya propia, en la Cuesta de San Francisco esquina con Colmenaricos, muestren sendas placas dedicadas a Carlos III y Robles Vives. «Espero que antes de dos meses me conceda el permiso de colocar esas dos placas explicativas sobre estos dos ilustrados», le solicitó.

A los regantes les agradeció el gesto -que se consumó ayer- de concederle la Medalla de Oro de los mancomuneros. El encargado de colocársela fue el presidente de la Comunidad de Regantes, Juan Marín, precisamente hijo de quien presidía en 2014 la junta de Gobierno que se la otorgó. Acompañándole estaba el alcalde, Fulgencio Gil, y la vicerrectora de Investigación y Transferencia de Conocimiento de la Universidad de Alicante, Amparo Navarro Faure.

Otros asistentes fueron el consejero de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, Francisco Jódar; la consejera de Educación, Juventud y Deportes, Adela Martínez-Cachá; el presidente de la Real Sociedad Económica Amigos del País de Murcia, José Manuel de la Peña, y la conservadora del Museo de Historia de Madrid Isabel Tudá.

Antes de la entrega de la Medalla de Oro se inauguró una exposición en el Alporchón. «Estamos de pie porque en esta sala se estaba de pie. Así se llevaba a cabo la subasta del agua. La gente abarrotaba la estancia hasta salir por la calle Colmenarico. Cuando el ingeniero que presidía la subasta la iniciaba, entonces se hacía la calma», contó el profesor Gil Olcina.

Aquellas vivencias, aun siendo muy niño, «de lo que era un drama», señaló, fueron las que le llevaron a interesarse por los temas hídricos. «Mi casa estaba situada en la misma calle, por lo que cada vez que iba al colegio presenciaba la subasta». El alcalde afirmó que no pretendía hablar de agua. «Sería una osadía, teniendo aquí a un experto como el profesor, mi tío, Antonio Gil Olcina». Y de sus pretensiones, agregó: «Tus deseos son órdenes, ya que eres la mayor autoridad en hidrología no solo en España, sino en Europa. Estudiaremos las propuestas y las llevaremos a cabo».

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