«Los niños no tenían biberones, ni los mayores, pastillas»

Pilar Wals
PILAR WALSLorca

El terremoto dejó al descubierto las carencias de la ciudad en cuanto a contar con una planificación previa para cubrir las necesidades más básicas. Aquella noche, se tuvieron que abrir farmacias y supermercados para poder dar biberones y papillas a los bebés que los habían dejado olvidados en sus casas en la huida precipitada que tuvieron que emprender sus padres. Pero también muchos mayores salieron de su hogar sin la medicación que precisaban. «Los niños no tenías papillas ni los mayores sus pastillas. Hubo que buscar quien facilitara todo lo necesario. Con un catálogo de recursos todo hubiera sido mucho más fácil», afirmó el concejal de Emergencias, Juan Miguel Bayonas López.

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