El maratón fotográfico de Lorca descubre sus rincones más emblemáticos

Foto de grupo de los participantes / Francisco Alonso

Más de un centenar de personas se han apuntado a esta interesante actividad

LV

El Guerra, el teatro más antiguo de la Región, dio este sábado la bienvenida a los casi dos centenares de participantes del primer Maratón Fotográfico San Clemente. La jornada se aventuraba interesante con un primer escenario del patio de butacas con un cielo repleto de pinturas del lorquino Manuel Muñoz Barberán. Tras la foto de familia, a las puertas del coliseo, más de tres horas para descubrir la «Lorca de los cien escudos, la de -como dice su lema- suelo grato y castillos encumbrados, espadas contra malvados y del Reino segura llave». Ángeles, burlones, mascarones, hornacinas y esquinazos bajo los aleros de los tejados fueron fotografiados junto a rendijas, rejas, puertas, cerraduras, fuentes, plazas y callejuelas. Una legión de participantes pertrechados con chalecos verdes, mochilas azules y cámaras en ristre, recorrieron la ciudad a lo largo y ancho en busca de ese pequeño detalle que intenta pasar desapercibido.

La Lorca de los sentidos con sus aromas a jazmín, romero y azahar en las inmediaciones del huerto del Palacio de Guevara o a rosas sevillanas desde el jardín histórico del Palacete de Huerto Ruano. Y el murmullo del agua cayendo se hizo patente en lugares como la Fuente del Oro, el Rincón del Franciscano o la Glorieta de San Vicente. Los bronces de las ‘atalayas’ no cesaron de sonar marcando las horas, mientras el tiempo parecía pararse en el tránsito de la calle Gigante y Cava hasta la plaza de España. Moros y Cristianos de épocas pasadas tomaron vida por unos instantes para ser protagonistas de decenas de retratos.

Y el otoño de las alamedas brindó la oportunidad de recorrer un inmenso jardín plagado de paseos que el escritor inglés Joseph Townsend comparó a los de Oxford. Su grandioso catálogo de árboles monumentales animó a muchos a alargar su estancia en el lugar. Las ‘joyas’ de los artífices de la ‘edad de oro’ del bordado lorquino sorprendieron, sobre todo, a los foráneos. Orihuela, Álhama de Murcia, Totana, Puerto Lumbreras, Águilas, Huércal Overa, Cartagena, Murcia, Lorca... fueron algunos de los lugares de procedencia de los participantes en el maratón, que el alcalde, Fulgencio Gil Jódar, aseguró «viene a quedarse» en el programa de las Fiestas de San Clemente. El final fue en la plaza de Calderón de la Barca con una foto sorpresa en la que había que retratar a los fotógrafos del día.

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