La falta de agua obliga a llevarse fuera el 30% de la producción agrícola

Plácido Pérez observa las plantas de alcachofa sembradas en sus tierras, que tendrá que abandonar si no puede compra el agua. / Sonia M. Lario / AGM

Los regantes plantarán un tercio de sus cultivos de invierno en tierras de Albacete y del norte de Murcia, a costa de perder casi un 20% de beneficios

INMA RUIZLORCA

Los agricultores lorquinos están comenzando a deslocalizar sus cosechas de lechuga, brócoli y coliflor para afrontar la producción con una mínima garantía ante la escasez de agua que se avecina para la próxima campaña. El 30% de las plantaciones no se harán en tierras lorquinas, sino en zonas del Noroeste y del Altiplano, como Caravaca de la Cruz y Jumilla; la provincia de Albacete y el norte de Almería. El presidente de la Comunidad de Regantes de Lorca, Juan Marín, declara a 'La Verdad' que la opción es arriesgada. Pueden perderlo todo si el frío se adelanta, por tratarse de territorios en los que el invierno «es muy duro», inadecuado para ese tipo de cultivos.

«Hemos tenido que aconsejar a los productores que no planten en sus parcelas porque estamos mentalizados de que no va a venir agua del Trasvase», y hay que administrar lo mejor posible los siete hectómetros cúbicos almacenados en el pantano de Puentes. «Se está racionalizando el agua que nos queda de manera especial, porque mucho tiene que llover para que se autorice una dotación de agua», asegura el presidente de los comuneros.

Los semilleros están llenos. «No vamos a dejar de sembrar, pero buscando otros recursos», advierte. Esta deslocalización encarecerá el producto entre un 15% y un 20%, explica Marín. «Perdemos dinero, pero no podemos decir a nuestros clientes europeos que no les podemos proveer por falta de agua». Esta situación no se había producido en el campo lorquino en el último lustro, cuando solo algunos optaron por sembrar en otras provincias para diversificar su producto. «Ahora, no tenemos más remedio que salir».

Plácido Pérez Chuecos ha comenzado a sembrar en sus tierras brócoli y alcachofa. Tiene las semillas compradas para las 20 hectáreas que suele cultivar sin saber si podrá plantarlas todas. La amenaza de la falta de agua es constante. «Voy mes a mes, si tengo agua me pongo contento, luego viene el problema de si podré pagarla porque es muy cara, 38 céntimos de euro el metro cúbico». Le ha costado tomar la decisión pero, si las cosas no mejoran, «en primavera nos vamos a otro sitio donde podamos pagar el agua a un precio razonable. Me da pena tener que abandonar mis tierras pero aquí no tenemos nada que hacer».

El presidente de los regantes afirmó que pese a todo no se van a resignar. «Si hemos conseguido llegar hasta aquí, con cuatro años de sequía terrible, empobreciéndonos, no vamos a dejar de presionar» para que en el Pacto del Agua se contemple la llegada de agua «buena y competitiva de otros trasvases y la ampliación de las desaladoras. No podemos seguir así».

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