El concejal anuncia un «lavado de cara» a las alamedas tras las quejas por su abandono

Los bordillos aparecen enterrados en el albero, las malas hierbas sobrepasan los arbustos y hay carteles destrozados

Pilar Wals
PILAR WALSLorca

El calor de estos días invita a buscar lugares frescos y las alamedas siempre han sido una de las mejores opciones. Recorrer sus paseos es un gran aliciente para los que aún carecen de vacaciones o se ven obligados a permanecer en la ciudad. Sin embargo, no muestran su mejor imagen estos días, por lo que aquella afirmación que el inglés Joseph Townsend estampó sobre ellas en su libro 'Viajes por España en la época de Carlos III (1786-1787)' en la que refería: «Quedé encantado con los paseos públicos, se parecen a los de Oxford, pero tienen un plano más extenso y más hermoso», parece que nada tiene que ver con las alamedas de nuestros días.

Las quejas no se han hecho esperar. «Los setos están descuidados con abundantes calvas y en muchas zonas las hierbas los sobrepasan», denunció Joaquín García. Difícilmente los visitantes pueden conocer el lugar donde se encuentran, ya que muchos de los carteles están destrozados. «Los azulejos los arrancaron o se cayeron y no han sido repuestos», añadió Isabel López.

En una de las alamedas más transitadas, la de Ramón y Cajal, los bordillos prácticamente han desaparecido. Están cubiertos por el albero que no se riega con la asiduidad de otros veranos, se lamenta Salvador Molina. «Si lo hicieran al caer la tarde toda la zona estaría más fresca y se podría pasear. Esto es un auténtico secarral», argumentó.

El Ayuntamiento destinará al proyecto las bajas de las obras de la avenida Juan Carlos I

Los padres con niños tienen que ir con cuidado, ya que es habitual que los dueños de perros los dejen sueltos, protestó Javier Sánchez, quien reclamó mayor presencia policial para evitar determinadas situaciones. «Es normal que los cachorros al ver correr a un niño se abalancen para jugar con ellos, pero nosotros hemos tenido ya algún que otro susto. Insistimos en que los lleven con la correa, pero no hay forma». Igual ocurre en el parque infantil Pediatra Diego Pallarés. Donde algunos perros comparten espacio con pequeños de corta edad que juegan con sus cubos y palas. «Si le dices al dueño que aquí está prohibida la presencia de perros se ponen a chillarte y a decir que estás en contra de los animales», contó disgustada María López.

La solución a estos problemas podría llegar pronto, según afirmó ayer en declaraciones a 'La Verdad' el concejal de Parques y Jardines, Ángel Meca, quien anunció un «lavado de cara» inminente para las alamedas. «Estamos a la espera de conocer las bajas de las obras de la avenida de Juan Carlos I y del parque infantil. Ese dinero se pretende destinar a un proyecto de remodelación de este espacio». Y de forma más urgente, «se realizarán distintas actuaciones para que estén en mejores condiciones», concluyó.

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