Comienza la restauración de la iglesia de San Pedro sin que aún se sepa qué uso se le dará

Las obras, que incluirán una estructura abstracta, supondrán una inversión de 550.000 euros

Pilar Wals
PILAR WALSLorca

Seis días después del terremoto de 2011, el arquitecto José Manuel Chacón Bulnes hizo una breve descripción de la iglesia de San Pedro. «Al llegar allí aquella tarde me encontré con los restos de un edificio casi inexistente. No queda más que la torre, la portada de ingreso y parte de los alzados de algunos de sus muros». Y ofreció más detalles sobre lo que aún quedaba en pie: «El edificio tiene planta rectangular con la torre adosada a su fachada sureste junto al elemento más importante tras la torre, la portada de traza gótica que aún se conserva. El resto de elementos que forman el conjunto se encuentran en lamentable estado de conservación. Se trata de algunos muros con partes de columnas, algún capitel y arranques de algún arco, mostrando un paisaje desolador».

Seis años después de los terremotos se iniciaron las obras de restauración del monumento que data de la segunda mitad del siglo XV. Se trata de una iglesia de origen medieval con una torre de casi veinte metros de altura que muestra desde poco después del seísmo unos perfiles laminados de acero (a modo de faja) para evitar su desplome. El terremoto dejó una leve inclinación de la torre, visible desde distintos puntos del recinto histórico. Las obras de rehabilitación pretenden consolidar y poner en valor el monumento, según afirmó el pasado viernes, en declaraciones a 'La Verdad', el concejal de Cultura, Agustín Llamas Gómez. Señaló que el plazo de ejecución de los trabajos es de doce meses y tienen un presupuesto de 550.000 euros. La reforma consistirá en la construcción de un cubo diferenciado de los restos que aún quedan en pie y que aparecerán integrados.

La intención, explicó Llamas, es «mostrar el volumen que tenía el edificio originariamente». Será abstracto y destacará en la zona donde se sitúa, aunque la intención es que sirva para suavizar un «entorno poco amable», según señaló Bulnes.

Aún se desconoce el uso que se dará al edificio una vez concluyan los trabajos, aunque su privilegiada situación lo convierten en un excelente mirador.

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