El cementerio de San Clemente amplía su vida 50 años y el de San Cristóbal está casi lleno

Los pocos nichos que quedan disponibles en el camposanto de San Cristóbal se sitúan en la cuarta planta./Sonia M. Lario / AGM
Los pocos nichos que quedan disponibles en el camposanto de San Cristóbal se sitúan en la cuarta planta. / Sonia M. Lario / AGM

El camposanto del Barrio no dispone de más terreno donde poder construir nuevos pabellones de panteones y evitar su colapso

PILAR WALSLORCA

Las obras no cesan en el cementerio de San Clemente desde hace algunos años. Del camposanto, que fue inaugurado en 1900, se ha demolido la mayor parte de los viejos pabellones de nichos de piedra de sus inicios. Estos han sido renovados por otros más modernos constructivamente hablando adaptados a las nuevas necesidades de los enterramientos. Pero también se han levantado pabellones de nichos de un menor tamaño destinados a contener urnas con cenizas.

«La demanda de este tipo de nichos es cada vez mayor, por lo que hace tres años construimos espacios para albergar este tipo de enterramientos. Las peticiones aumentan, por lo que se está procurando poner a disposición nuevos columbarios en distintas zonas del cementerio», afirmó el vicario episcopal de Lorca, Francisco Fructuoso Andrés.

Fue en 2014 cuando el cementerio de San Clemente construyó los primeros columbarios. Se promovió un pabellón con 225 enterramientos que no tuvieron demasiada aceptación en ese momento. Sin embargo, con el paso del tiempo la demanda ha crecido de forma considerable, agregó el vicario episcopal.

La creciente opción de la incineración obliga a construir nuevos columbarios

Recientemente se ha demolido uno de los pabellones más antiguos de nichos. En su lugar se construirán nuevos enterramientos. «Estos nos permitirán proceder al traslado de algunos enterramientos muy antiguos y que presentan graves daños. Se les está ofreciendo a los propietarios el traslado para continuar con la remodelación que estamos acometiendo», indicó Fructuoso.

Conjuntamente con estas obras que están suponiendo la creación de miles de nuevos enterramientos se llevan a cabo las obras de remodelación de la zona de floristería y oficinas que resultaron dañadas como consecuencia de los terremotos de mayo de 2011, según afirmó Francisco Fructuoso Andrés, que añadió que «necesitaban una remodelación urgente. El tejado estaba en muy malas condiciones. Tras la restauración de la portada del cementerio se ha acometido la remodelación de toda la zona exterior».

Es aventurado, dijo, marcar el tiempo que le queda al cementerio de San Clemente de vida tras las obras que se están ejecutando, aunque señaló que podría ser de medio siglo más. «Hay todavía mucho terreno donde se pueden construir no solo nichos, sino también capillas. De hecho, en los últimos tiempos se han construido un gran número. Hay terreno suficiente para mucho tiempo, por lo que la vida que le queda se aventura larga», concluyó.

Donde la situación es bien distinta es en el cementerio de San Cristóbal, en el Barrio. Desde hace años la preocupación es grande, porque apenas quedan espacios de enterramiento. «La mayoría están en la cuarta planta, que son los que menos gustan», cuenta Régulo Cayuela, párroco de San Cristóbal. Está preocupado porque no queda espacio dentro del camposanto. «Está casi completo. No hay posibilidad de construir nuevos pabellones de nichos. La única solución sería que nos cedieran alguna parcela exterior, pero parece difícil». En veinte años, señaló, «no quedará ni un solo espacio para enterramientos al ritmo que vamos».

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