'El Bravo' y 'el Zagal' regresan para jugarse Almería y Lorca al ajedrez

Los actores de la compañía del Teatro Guerra y otros figurantes durante la partida, ayer./S. M. Lario / AGM
Los actores de la compañía del Teatro Guerra y otros figurantes durante la partida, ayer. / S. M. Lario / AGM

La plaza de España sirve de escenario para revivir la leyenda con un montaje a cargo de la compañía del Guerra y la Federación San Clemente

Pilar Wals
PILAR WALSLorca

No se sabe si realmente ocurrió o si solo se trata de un romance de frontera. Lo sucedido se sitúa en el año 1457. Sería entonces cuando en el tablero de ajedrez, y frente a frente, el insigne caballero Alonso Fajardo 'el Bravo', alcaide de Lorca, y Muley Boabdelín, apodado 'el Zagal', que era rey de Almería, se enfrentaron. Sobre la mesa pusieron como trofeo las dos ciudades que gobernaban Lorca y Almería. El perdedor estaría obligado a entregar la ciudad que regía.

Para situarse en el tiempo, por aquel entonces en la Lorca de frontera se dirimían las penúltimas batallas del avance cristiano hacia el Reino de Granada, que sería conquistado e incorporado a la Corona de Castilla en 1492. Un año más, los actores de la compañía del Teatro Guerra y figurantes de la Federación San Clemente recrearon aquella partida de ajedrez, con la peculiaridad de que las figuras de la partida eran de carne y hueso y el tablero, un gran tapiz situado en la plaza de España. La actividad se incluye en las fiestas del Patrón.

Nadie mejor que el escritor Pedro Felipe Sánchez Granados para contar lo acontecido hace 560 años. Su texto original sobre una partida que jugaron P. Morphy y B. Tilghman en Filadelfia en 1859 y con los comentarios de las jugadas del maestro internacional Juan Joel Arencibia, fueron narrados mientras las fichas cobraban vida, moviéndose por un tablero de enormes dimensiones.

«Jugando estaba el rey moro, y aún el axedrez un día, con aquese buen Faxardo jugaba a Lorca, y el rey moro Almería. Jaque le dio con el roque, el aférez le prendía. A grandes voces dice el moro: 'La villa de Lorca es mía'. Allí hablara Faxardo, bien oiréis lo que decía: 'Calles, calles, senyor rey, no tomes la tal porfía, que aunque me la ganaseis, ella no se te daría, caballeros tengo dentro, que me la defenderían'. Allí hablara el rey moro bien oiréis lo que decía: 'No juguemos más Faxardo, ni tengamos más porfía, que sois tan buen caballero que todo el mundo os temía'», dicen que contaba las antiguas palabras de un romance que partió del canto de un juglar por calles y plazas hasta llegar a la actulidad a modo de leyenda. Fajardo 'el Bravo' perdió la partida, pero nunca entregó la ciudad de Lorca.

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