Los actos vandálicos cuestan a Lorca más de 110.000 euros

Un operario renueva, este viernes, las luminarias bajo el pasamanos de la pasarela Manterola destrozadas en los últimos días./Sonia M. Lario / AGM
Un operario renueva, este viernes, las luminarias bajo el pasamanos de la pasarela Manterola destrozadas en los últimos días. / Sonia M. Lario / AGM

La factura de las reparaciones creció un 50% el año pasado, mientras los ladrones de cobre sofistican sus métodos para llevarse el cableado de las farolas

Pilar Wals
PILAR WALSLorca

La factura por la reparación de los actos vandálicos sucedidos el pasado año en la ciudad y las pedanías creció un 50%. Los gastos se dispararon hasta sumar algo más de 110.000 euros. Y en esa cuantía únicamente se contempla el material, ya que no se ha calculado la mano de obra que suelen realizar operarios municipales. El edil de Fomento e Infraestructuras, Ángel Ramón Meca Ruzafa, se mostró este viernes indignado y preocupado por el «auge» de los actos vandálicos que señaló se suceden con mayor intensidad en las alamedas, la pasarela y el paseo volado del río. «Parece que esos son los lugares más atractivos para esos 'elementos'».

Papeleras, bancos, juegos infantiles y saludables, vallados perimetrales de madera, fuentes, farolas... son los que más daños han recibido en los últimos doce meses. A ellos, hay que sumar el robo de cable que, aunque ha descendido, sigue produciéndose hasta suponer 34.000 euros en material durante 2017. «Esa cantidad corresponde al gasto del cable que se ha tenido que comprar, pero también hay que tener en cuenta que el trabajo para colocarlo y las arquetas que se han destrozado o reparado suman una cuantía similar», explicó el edil de Infraestructuras.

Los gastos de reposición del mobiliario urbano suman unos 40.000 euros. En esa factura estarían incluidas las más de una treintena de farolas destrozadas en las alamedas y los barrios altos. «No ha quedado ninguna protección de las luminarias. Todas han sido dañadas hasta el punto de que han tenido que ser repuestas», dijo. En la pasarela y el paseo volado del cauce del río Guadalentín los destrozos en las luminarias son constantes. «Se hace imposible la reposición, porque es constante. Se colocan las nuevas y de inmediato son destrozadas», añadió.

Las alamedas y la pasarela acaparan los ataques; agentes de paisano se suman a la vigilancia

Se trata de una iluminación muy específica que está colocada debajo del pasamanos de la pasarela y por toda la baranda del paseo. Este viernes se inició la reposición de las luminarias, que llevará algunos días más. El edil insistió en que «se hace imposible el mantenimiento diario de todo lo que se daña, porque tendríamos que destinar más brigadas de operarios de las que tenemos en estos momentos». Los parques y jardines también son objeto de actos vandálicos. La rotura del arbolado de cierto porte es una constante. Hace algún tiempo llegaron a contabilizarse en una misma calle decenas de árboles de más de diez años partidos por la mitad, por lo que se hace difícil su recuperación. «No sabemos dónde está la satisfacción en este tipo de acciones. Es muy complicado hacer frente a tantos daños. Hay zonas que se reparan y que de inmediato vuelven a presentar el mismo aspecto», agregó.

La vigilancia se está extremando en las zonas más susceptibles de este tipo de actos. Los agentes patrullan desde hace varias semanas de paisano desde que cae la noche y hasta bien entrado el día, recordó el edil de Fomento e Infraestructuras. E insistió en que «la intención es dar caza a este tipo de personajes y que sobre ellos caiga todo el peso de la Ley, pero es difícil, ya que no podemos tener un policía en cada parque».

Colaboración ciudadana

Para lograr detener a los autores de los actos vandálicos, el edil de Fomento pidió colaboración ciudadana. «Es preciso que si detectamos alguna de estas actitudes llamemos rápidamente a la policía». Mientras, se ha solicitado permiso para instalar cámaras de vigilancia en la pasarela, el paseo volado del río y en algunas zonas más.

Los robos y los destrozos se han sofisticado mucho, según contó: «El cableado lo arrancan con ayuda de un vehículo. Enganchan el cable y tiran de él, lo que ocasiona desperfectos también en los equipos. Y hemos detectado el uso de martillos para romper bancos, farolas y papeleras. Sabemos de la existencia de estos utensilios porque en alguna ocasión se los han dejado olvidados».

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