La Verdad

Proponen a Cultura modificar la escalera de San Patricio para darle amplitud a la calle

Escalinata de la entrada principal de la Colegiata de San Patricio, que ocupa gran parte de la calle Corregidor.
Escalinata de la entrada principal de la Colegiata de San Patricio, que ocupa gran parte de la calle Corregidor. / Paco Alonso / AGM
  • Entre los argumentos que se exponen está que ocupa buena parte de la calle Corregidor, estrechando la arteria que sube a Santa María

La escalera de la entrada principal a la Colegiata de San Patricio podría suprimirse o modificarse trasladando sus escalones al interior del atrio. Estas son las pretensiones del Consistorio que han sido expuestas en un amplio informe que -realizado por el archivero municipal Eduardo Sánchez Abadíe- se ha presentado a la Consejería de Cultura.

Entre los argumentos para solicitar acometer alguna modificación están que «hoy no cumple ninguna función -a no ser la de servir de asiento a los que realizan sus trámites en el Registro Civil que se halla enfrente-, al mal estado que ofrece, la poca calidad de sus elementos constructivos (ladrillo y lajas de piedra), máxime cuando la integridad del edificio no se vería alterada». Igualmente, se pone énfasis en que los escalones «ocupan buena parte de la calle del Corregidor, estrechando esta arteria que sube hacia el barrio de Santa María».

La escalera fue construida en 1751 por el alarife Pedro García Campoy, según cuenta J. Espín Rael en su libro 'Artistas y artífices levantinos', editado en 1931. Se sitúa en un lugar que presenta un claro desnivel de varios metros entre la calle Abad Arcos Moreno y la plaza de España. A lo largo del tiempo, según señala Sánchez Abadíe en su informe, sufrió diversas modificaciones. «La escalera era originariamente de sillares de piedra que desde la calle penetraban en el propio atrio, quedando varios de sus peldaños situados en la parte interna, mientras que los demás se distribuían más allá del perímetro exterior de este ámbito espacial».

En 1971 las obras de ordenación de las plazas de España y del Caño efectuadas por la Dirección General de Arquitectura afectaron a este espacio. El proyecto del arquitecto Víctor Caballero planteó la escalinata con unos pocos tramos desde el muro perimetral del atrio hacia la calle, mientras otros siete tramos llegaban hasta el solado. La última reforma fue en 1996 a cargo del arquitecto de la Comunidad Autónoma, Francisco Javier López Martínez.

Este eliminó los escalones retranqueados en el interior del atrio y reconstruyó la escalinata íntegramente en el exterior. Su actuación la explicó indicando que «el espacio que debía ocupar la escalinata se utilizaba primordialmente para aparcar vehículos, no para circular» y reconoció que «los peldaños se hicieron algo forzados». Otro argumento para solicitar el cambio es que el acceso a la zona se puede seguir haciendo por la cancela que mira a la calle Abad Arcos Moreno, la que habitualmente se utiliza para las salidas procesionales.