«Llevo 53 años sumergido en el regadío, y los que me quedan»

Isidoro Ruiz. / LV
Isidoro Ruiz. / LV

Isidoro Ruiz Gabaldón Ingeniero y Mayor del Año

MINERVA PIÑERO

Trabajador por naturaleza y presidente de la Junta Central de Usuarios Regantes del Segura, Isidoro Ruiz Gabaldón se encarga de la administración del agua que recorre 122.000 hectáreas por Castilla-La Mancha, la Comunidad Valenciana, la provincia almeriense y la Región de Murcia. Ingeniero industrial y catedrático de enseñanza media jubilado, a sus 77 años ha sido nombrado 'Mayor del Año', premio que reconoce su larga trayectoria profesional.

-¿Se siente joven?

-Por supuesto. Afronto todo lo que venga por delante, el corazón nunca es viejo. Mientras que lo considere oportuno, las condiciones mentales me lo permitan y, sobre todo, siempre y cuando mis regantes quieran que siga, ejerceré como presidente de la Junta Central del Segura. La vida, lo más bonito y valioso que tenemos, debe ser aprovechada.

-¿Es un premio merecido?

-Aún no lo sé. No logro entender el motivo de este galardón, creo que no he hecho nada del otro mundo para obtenerlo. Adoro mi trabajo, pero mi vida es normal y corriente. De hecho, nunca me ha gustado ser el centro de atención, y, como prefiero trabajar en la sombra, el premio ha venido de sorpresa.

-¿Cómo se pasa de la Ingeniería Industrial al regadío?

-Ambos son temas por los que siempre me he sentido atraído. Trabajé como docente durante cuarenta magníficos años, profesión que disfruté muchísimo, pero el tema del agua me apasiona desde que tengo memoria. Llevo 53 años sumergido en el regadío, y los que me quedan. No puedo negarlo, soy un enamorado del trabajo.

-¿Tiene cura el río Segura?

-Estoy convencido de que puede salvarse. Es tan necesario como difícil que venga el agua, pero no imposible. Tirar la toalla es de cobardes. El que la tira, es el que no consigue nada.

-¿No está en declive?

-Eso dicen, pero, a lo largo de mi trayectoria profesional, siempre han existido las abundantes sequías y riadas. Hace años, caímos en el gran error: crear riqueza con el agua que viene del Tajo, regadíos que no tenemos asegurados. Por todo lo que he visto, creo que el río Segura tiene una estupenda planificación como riego tradicional, pero que no podemos sostenerlo ni mejorar su situación sin una base sólida de agua. Para conseguir la estabilidad que necesita, los trasvases y las concesiones son buenas soluciones. Cuando me adentré en el mundo de la agricultura, aún se relacionaba la tierra con la pobreza. Actualmente, se acerca más a la riqueza: tiene futuro.

-¿Qué le ha enseñado la vida?

-Sin duda, la libertad. He vivido años muy duros en España, hemos luchado mucho por conseguir todo lo que tenemos hoy en día. La conciencia de Dios, junto con la libertad, es lo que me ha marcado el camino. Respeto al que no es cristiano, pero, para mí, la religión ha sido un pilar fundamental: todo lo que tengo se lo debo a Dios. No me falta de nada.

-¿Y la juventud?

-La juventud me ha demostrado que la sociedad tiene futuro. Cuando era docente, me di cuenta de que la gente aún alberga inquietudes. Los jóvenes son una maravilla. Dentro de ellos, se encuentra le esencia del resto de la vida.

-Sin embargo, apuesta por el trabajo de las personas mayores.

-¡Claro! Somos quienes hemos sacado adelante las tierras de regadío, un tipo de cultivo que también tiene muchos años de experiencia. Los regantes de siempre son los que toman las decisiones más adecuadas para la administración del agua, las personas que se encargarán de transmitir sus conocimientos a los futuros agricultores.

-¿También las mujeres regantes?

-Puede parecer lo contrario, pero en el campo hay tanto hombres como mujeres, no existe la discriminación por sexo. En la tierra, todos somos igual de luchadores.

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